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Eliciano Membache, 'Soy un autodidacta en el tallado’

Por: Alfredo Meléndez M. | Publicado el: 08 noviembre 2016 | Fotografía: Eric Marciaga




Las esculturas en madera de Eliciano Membache Donisabe son codiciadas por el detalle que les imprime, y la capacidad que tiene el artista, quien trabaja en la Universidad de Panamá, para exaltar la naturaleza, y la riqueza cultural del país, a través de sus obras de arte. 

En sus manos, un rústico pedazo de madera de cocobolo puede recrear el vuelo de una gigantesca águila harpía, el ave nacional de Panamá,  un jaguar que camina con sigilo, un pez Marlín en toda su magnitud, o tallar bustos, que forman parte de su portafolio de obras.

 La mayor inspiración del artista viene de la naturaleza y de sus experiencias cercanas con lo autóctono, dice Membache, quien se inició en el tallado de madera  cuando apenas tenía 12 años. 

 «fue por curiosidad viendo a un familiar que tallaba madera para hacerles juguetes a sus hijos, ahí se despierta en mí el interés de aprender a trabajar la madera», recuerda. 

 Aprendió por sus propios medios, y logró descollar en esta actividad en poco tiempo, pese a que no tuvo una enseñanza formal,   «soy un autodidacta en el tallado», afirma. 

 Membache considera que la habilidad para aprender a tallar es una bendición de Dios, ya que pasó de ser su pasatiempo de su niñez, a una actividad que le permite aumentar el ingreso familiar, al mismo tiempo que realza el arte panameño. 

 Pese a que es un autodidacta, algunas de sus obras pueden alcanzar los miles de dólares por los detalles finos, casi fotográficos, que logra el artista, la  obra más cara que ha vendido fue un pez Marlín de diez pies de ancho, y 9 pies de alto.

Menbache asegura que cada obra requiere de un gran esfuerzo personal, ya que tiene que compartir el tiempo entre su trabajo regular, y el tallado de las obras que, por lo general, hace por encargo, en el taller de artesanías que ha instalado en la 24 de Diciembre en la Comunidad El Valle de Cerro Azul. 

Una vez tiene disponible la madera y las herramientas necesarias  para el tallado, dedica alrededor de 4 horas diarias para trabajar una pieza durante un período entre 15 días y un mes, dependiendo del tamaño y los detalles que lleva, o que el cliente solicita.

Para realizar un tallado, utiliza una  motosierra, el machete, el dril, el dremel, las diferentes clases de formones, la lija, y la  goma todas herramientas  indispensables para la elaboración de sus obras.

Membache considera que sus obras gustan a las personas por el detalle que les imprime destacando siempre lo autóctono indígena, que lo diferencia de otros artistas que también trabajan la madera. 

Si bien, su mayor recompensa es lograr que se valore la obra de los artistas panameños,  también aspira a ser reconocido como un escultor internacional no solo por sus obras, sino por su capacidad de formar a futuros escultores entre los jóvenes de su etnia. 

Su trayectoria 

El escultor Eliciano Membache Donisabe nació hace 49 años en la provincia de Darién donde vivió con sus padres Amador Membache y su madre María Donisabe. 

Siendo todavía un niño, Eliciano, conocido como el Indio,  se trasladó junto a su madre a la comunidad de Maje, ubicada en el Distrito de Chimán, provincia de Panamá, donde vivió con sus abuelos y tíos; en ese mismo lugar, realizó los primeros años de estudios en la Escuela Primaria de Maje donde aprendió a leer y a escribir. 

Membache recuerda esa etapa de su vida como una de las más difíciles que ha enfrentado, ya que no pudo continuar con los estudios secundarios, a pesar de ser un estudiante de promedio alto, debido a la falta de recursos y apoyo, tras lo cual, vio frustrado su sueño de ir a la universidad, y estudiar una carrera profesional. 

Si bien fue un momento desafortunado que marcó su niñez, el artista cree que también es una experiencia que le ayudó a crecer, y  ser lo suficientemente creativo a lo largo de los años para cumplir sus metas. 

Membache es un hombre jovial, de pocas palabras, pero de conversación franca y sincera; disfruta ayudar a otros,  y coopera donde se le necesite como parte de su compromiso social; en contraste, rechaza la falta de compromiso de las personas. 

Se describe como un hombre de familia, y una persona espiritual que ama la palabra de Dios desde que profesa la fe cristiana evangélica,  siendo  un fiel convencido que los valores morales, el respeto, la perseverancia, y la sinceridad pueden llevar a las personas al éxito. 

«Tengo dos héroes: Dios Padre y mi madre que siempre fue y ha sido mi mayor admiradora y motivadora de mi arte», afirma.  

Sin embargo, Membache valora sobremanera tener una familia propia que lo apoya en todos los proyectos profesionales y personales que emprende.

Hace 32 años, se unió a Eva Jinguimia con quien procreó siete hijos, los tres mayores han heredado las destrezas del artista, ya que también tallan la madera, y se inspiran en la naturaleza viva, recreando animales como delfines, peces, serpientes y águilas harpías. 

Afirma estar orgulloso de que sus vástagos sigan sus enseñanzas, y espera que sus cuatro niños, si bien, todavía son pequeños, puedan continuar con el legado familiar. 

Desde 2009, trabaja como técnico en la Universidad del Trabajo y la Tercera Edad del Darién (Universidad de Panamá), un empleo que le ha permitido cumplir parte de su sueño de enseñar a otras personas las destrezas para convertir la madera en obras de arte.

 

 


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