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En honor a Cervantes

Por: Sugey Batista | Publicado el: 21 abril 2016



Cada 23 de abril, en los países hispanoparlantes se celebra el Día Mundial del Idioma Español en honor al escritor Miguel de Cervantes Saavedra y Cortina, uno de los escritores más eminentes de todos los tiempos, que murió ese mismo día del año 1616. De Cervantes Saavedra fue una figura fundamental, vital en la literatura, justamente por ello se afirma que él y el idioma español son indisolubles mediante la historia y la literatura. Además, fue uno de los grandes creadores del Siglo de Oro español y autor de la obra trascendental y universal "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha".

Hoy, el idioma español se extiende por todo el planeta; es la segunda lengua más importante en todo el mundo y la tercera más hablada, supera los 400 millones de hablantes nativos y la historia cuenta que llegó al continente americano gracias a los viajes de Cristóbal Colón y a la Conquista de América. De esta manera a partir del año 1702 se celebra el Día del idioma.

Mi casa de estudios, la Universidad de Panamá en vista de que el 23 de abril es el sábado, decidió, específicamente la Facultad de Humanidades, llevar a cabo en este día el XIII Festival Cervantino, en honor al Día del Idioma. Por ello y a menos de 48 horas de conmemorarse esta fecha tan especial, sobre todo aquellos que respetamos el idioma y que siempre procuramos corregir a una persona cuando se expresa incorrectamente, queremos dejarles con un artículo de opinión (como lo he llamado yo) que el año pasado formó parte de un blog que realicé para la asignatura de Periodismo Electrónico:

Deterioro progresivo del lenguaje

Un reducido número de personas suele analizar o al menos dedicar unos minutos de su tiempo a reflexionar sobre este tema. Resulta lamentable que sea esta la realidad referente a un tema que nos compete a todos pero que parece ser de nulo interés para la mayoría.

Nuestros antepasados, comunes en sus tiempos, incorporaron a su vida una serie de buenas costumbres: recurrían a los libros; analizaban y estudiaban su entorno para hallar una explicación a los acontecimientos; eran consecuentes las reuniones donde discutían o intercambiaban opiniones sabias; a solas o en grupo debatían sobre ciertos hechos a tal punto de confirmar o descartar las teorías que sobre ellos tenían; poseían un entusiasmo ferviente por descubrir fenómenos; en sus frecuentes diálogos hasta sin planearlo iban descubriendo y comprendiendo nuevas maneras de comunicarse o de incorporarlas a su lenguaje, etc. Sí, todo esto hicieron nuestros ancestros para facilitar el desempeño de nuestras vidas hoy; no obstante, son pocos los que valoran esta gran herencia.

Y así es, sin temor a equivocarme, reitero lo antes mencionado, hay que reconocerlo, nuestros antecesores se esforzaron tanto en el ayer para dejar un legado a las futuras generaciones, es decir nosotros, y todo apunta a que pareciera que nosotros estamos ignorando, devaluando todo aquello por cuanto ellos se esmeraron en construir; analógicamente nos estamos comportando como aquel grupo de delincuentes que se organiza, planea sus patrañas o sucias estrategias para conseguir de la manera más fácil aquello que con tanto esfuerzo obtienen los buenos ciudadanos; nosotros estamos sea consciente o inconscientemente destruyendo las buenas costumbres que ellos sembraron y, en su lugar, estamos poniendo en práctica pésimos hábitos que, si no cambiamos hoy, mañana cosecharán para hundirnos más en destrucción, las futuras generaciones.

Llamo a modismos destructores del lenguaje a las pésimas expresiones que empleamos en nuestra comunicación, a la forma tan ahorrativa, vaga y pobre con la cual nos comunicamos con nuestros semejantes, sea de manera escrita o hablada, no importa el hecho es que estamos con las disque "modas del momento" destruyendo poco a poco nuestro lenguaje original. Todo esto es hoy un aspecto tan normal, solo basta buscar el origen del problema: una persona inició esta mala práctica como algo innovador y desde entonces se convirtió en una corriente contagiosa, muy amena en nuestras conversaciones de toda índole.

Los que de verdad respetan la esencia del lenguaje y no las modas que atenúan su normal desenvolvimiento, cada día aportan su grano de arena, contribuyen mediante cualquier medio a hacernos la invitación de que es momento de tomar conciencia y analizar que si esta negativa práctica, ya parte de nuestra cultura, no la corregimos a tiempo, nos veremos muy mal, más de lo que estamos ahora, dentro de unos años. Será por esta y muchas otras razones directamente vinculadas que estamos en la lista de los países con un marcado déficit en cuanto a educación se refiere, lo suficiente como para reflexionar y actuar en pro de un cambio.

Es una pena que hoy valoremos o hallemos más entretenimiento en las tecnologías, redes sociales, etc., que en los libros, en las bibliotecas, diarios, etc. No es que tengamos que oponernos al uso de ellas, sino que si lo hacemos sea de manera que las mismas contribuyan a nuestro crecimiento, no a volvernos seres retrógrados que se dejan consumir, convirtiéndonos en una sociedad teledirigida, como diría Giovanni Sartori: "homovidens". Esta es la moda de hoy, la que ha reemplazado todos aquellos prototipos que nos dejaron de regalo los grandes del ayer, que hoy no son pasados, sino historia, legados de oro.

Esta es la realidad que nos rodea, un alto número de personas se sienten cómodas con el lenguaje, la comunicación que emplean y no toman en consideración el daño que le hacen, así como a los más pequeños que los imitan.

Es necesario para que estos modismos no terminen destruyendo del todo nuestro idioma, que no permitamos que la pereza intelectual, la apatía, nos dominen; porque así es, hay miles que no se sienten ellos si no están al frente de un ordenador, de un dispositivo que les satisfaga su necesidad: entretenimiento, pero no aquel del bueno, sino el que los vuelve más mediocres que lo que ya son.

Esta problemática va de la mano con la escasez de lectura que se práctica en nuestros tiempos, tenemos que reaccionar y hacer algo, algo muy grande y valioso que nos conduzca a la recuperación de las buenas prácticas individuales y colectivas en pro de mejorar nuestra lengua en todos los aspectos. Pronunciarnos al respecto da fe de nuestra preocupación, el no hacerlo denota mucha ignorancia de nuestra parte, deja mucho que decir (y no positivo), prácticamente es como si estuviésemos de acuerdo y lo cierto es que no se puede continuar dando cabida a esta deprimente realidad, de lo contrario podríamos encontrarnos con que quien también está en peligro de extinción es nuestro lenguaje. ¡Así que ya saben!

Modismos destructores del lenguaje

En los últimos años, el proceso comunicativo se va visto fuertemente lesionado. Podemos asegurar que a nivel mundial lo antes mencionado tuvo su génesis con la incursión de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC). Es un hecho preocupante, pues aunque las mismas no nacieron con tal propósito todo apunta a que la mayoría de los cibernautas le ha dado un mal uso, el cual cada día toma más fuerza.

En lo personal, me indigna que la mayor parte de las personas a nivel mundial (excluyo de esta mención al sector profesional que cumple con cuidar el lenguaje escrito) le reste importancia a un tema como este y no tomen en consideración todo lo que el mismo implica y que repercutirá en las futuras generaciones. Esta realidad queda reflejada, sobre todo, en la comunicación mediante las redes sociales; dado que la convalecencia de la escritura inicio con la gran, pero muy mala iniciativa de una persona, elemento que fue gustando; empezó a propagarse y desde entonces se asentó como otra cultura más o simplemente se convirtió en una moda que pareciera no pasar de moda con el transcurso del tiempo.

Sí, es esta moda la causante de que el lenguaje escrito se esté viendo altamente alterado; pues en lugar de elaborar una buena redacción pareciera que lo que queremos es transmitir un mensaje, abarcar todo, pero con el mínimo de caracteres y si fuese que al momento de transmitir determinada información lo hiciésemos de manera sensata, esto es que por más breve que sea el comunicado, lo demos o enviemos de la manera correcta, no pecaríamos, sin embargo, lo lamentable es que no escribimos ni siquiera un párrafo, pero en el mismo están presentes hasta cinco errores.

Me opongo rotundamente y por ende me enojo que grandes grupos de la sociedad mundial pongan en práctica los modismos destructores del lenguaje y no se tomen el mínimo de tiempo para reflexionar sobre lo que están ocasionando: que el lenguaje en lugar de enriquecerse, gracias a su pésima moda se esté empobreciendo cada día más. Sin dudas, este tema necesita de mucha atención, pues no podemos continuar permitiendo esto. Hay que traducirlo así: al nosotros conscientes o inconscientemente practicar esto estamos irrespetando al idioma que nos fue regalado, lo estamos devaluando. Pese a todo esto, conservo la esperanza de que por otro lado el también gran grupo de profesionales a nivel mundial no se cansarán de combatir esta desgracia, por lo menos combatirla, porque erradicarla es realmente una meta muy difícil. Se necesitaría de la contribución conjunta y la verdad es que si miles si no es que millones de personas ni piensan en esto, ahora tomar conciencia y aportar al cambio, se vislumbra como un objetivo muy complejo de alcanzar.

¿Libros por laptops?

Estudios recientes realizados por expertos en Estados Unidos confirman que el exagerado peso de las bolsas escolares de los estudiantes les está ocasionando a los mismos problemas en la columna vertebral, en la espalda. Entre tantas conclusiones a las que llegaron, salió a relucir una espléndida sugerencia, y es que los especialistas recomiendan a los jóvenes de hoy cambiar los libros por las laptops; sencillamente por su bien y como una manera más que eficiente de darle a tan útil herramienta un excelente uso.

Como es de saber, en el siglo tan avanzado en el que nos encontramos, no resulta ya tan complicado tener a nuestra disposición un libro. Si no damos con él en una biblioteca, bien podemos recurrir al internet y en cuestión de minutos una vez descargado podemos leerlo; lo que explica la invitación a cambiar los preciados libros por las tan útiles laptops.

Lo anterior fue una breve reflexión (tipo ensayo) de un compañero hace unos escasos días. El mismo gustó mucho a varios de los demás compañeros así como a la profesora misma. Sin embargo, ella hizo la aclaración de que el tema en sí es muy apropiado como para realizar un debate.

Inmediatamente ella dijo eso, dije yo en voz baja: «Si, porque yo estoy en contra de lo que plantea mi compañero».

Dirán ustedes que mi opinión denota ignorancia y créanme, respeto sus posturas, no obstante si pienso así es porque considero que no podemos devaluar lo que desde un principio fue y aún sigue siendo lo que tanto ha contribuido a nuestra educación: los libros, así como analógicamente, según mi manera de pensar, no me parece justo que ahora que los diarios digitales se postulan o son todo un éxito, por ello tengan que desaparecer los diarios impresos. Con tal vaticinio tampoco estoy de acuerdo.

Es de aceptar que en la vida todo cuesta y por ende, en este tema, quienes resultan perjudicados son los tan preciados árboles, pilares de nuestra hermosa naturaleza, ya que son millones los que a nivel mundial lamentablemente son devastados y, así, mediante ellos se obtiene el papel que llega a todos para las diversas actividades de oficina, imprenta, etc.De esta forma, disminuyendo la producción de libros (en papel) y la posible desaparición de los diarios impresos, se estaría aportando a que la devastación de millones de estos árboles no incremente y a su vez contribuir a un mundo mejor en cuanto al cuido de todos sus recursos naturales se refiere.

 Lo anterior es afirmativo en su totalidad, aun así, lo único que intento transmitir mediante este sencillo análisis es que si eso es lo que va a suceder por una fundamental razón: «proteger buena parte de nuestra amada naturaleza», entonces tomemos mucha conciencia y corramos la voz de que es momento de valorar los grandes beneficios en medio de los cuales hemos nacido, crecido y a gracias a los cuales en mucha gran medida nos hemos formado. Y lo digo porque muchos afirman que esta es la solución, pero por otro lado hay miles de malos ciudadanos que tienen en poco o no les interesa tirar la basura a la calle o en cuanto sitio se les antoje, cuando nada pierden con esperar a llegar al cesto indicado y depositarla donde se debe, y créanme hasta con esa acción mínima, de actuar correctamente, estamos haciendo patria.

Finalmente, se hace muy necesario que para todos los avances tecnológicos, dispositivos, herramientas, dispongamos un eficiente y adecuado uso, que los empleemos para nuestro crecimiento académico, intelectual y no para dejarnos consumir ni dominar por ellos, es importante. ¿Por qué? Sencillo, con la finalidad de evitarnos luego tener que reconocer que nada útil estamos realizando con aquella ventaja de tenerlos a nuestra disposición hoy, en el momento que queramos.

¡Hagamos de las innovaciones tecnológicas horas de conocimiento, aprendizaje, enseñanza no horas de vicio u ocio mal aprovechado!

En primera instancia, me gustaría recibir sus opiniones en cuanto al hecho de sustituir los valiosos libros por las laptops, dado que los primeros están perjudicando la espalda de los estudiantes.

Como habrán comprendido, me opongo a este hecho.

Con respecto al tema abordado, les consulto:

Qué opinión merecen las Biblias en papel y las del celular? (mediante la aplicación). ¿Será que es algo reverencial para Dios que pronto nos encontremos en el templo leyendo la Biblia en los celulares solo para contribuir a la no devastación de los arboles? ¿No existe otra solución?

 P.D:

«Siempre preferiré leer un buen libro, una interesante novela en papel (es más si esta en internet, lo llevo a imprimir). Leyendo en una PC se cansa mucho mi vista, así como afirmo que nada ni nadie podrá robarle el gran valor que poseen y que poseerán siempre los diarios impresos; no es cuestión de no adecuarme a los cambios, sino que es mi convicción».

 

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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