Al parecer, la atención de los medios de comunicación social y de la población durante el primer dÃa de clases se centró en el estado fÃsico de las escuelas del paÃs, por este motivo las autoridades del Ministerio de Educación (Meduca) le prestan especial interés, para cumplir con las aspiraciones ciudadanas. El tema es un Ãcono en la agenda de Estado que impulsa el actual gobierno, por lo que dedica gran parte del recurso humano y financiero del Meduca y de otras agencias gubernamentales, además de la colaboración de la empresa privada, para que todo esté listo.
Si utilizamos como indicador de éxito el número de quejas, este año hay menos que el pasado, lo que permite deducir que se avanzó.
Debo resaltar el papel de la empresa privada, que adoptó, en calidad de padrinos, una serie de instalaciones, algunas muy deterioradas por la falta de atención oportuna del Gobierno y por la pobre conciencia ciudadana. Acciones como esta reflejan polÃticas de responsabilidad social empresarial que le quitan parte de la carga al Estado, pero no son suficientes.
Queda pendiente una serie de tareas que apuntan ahora a la mejora de la calidad de lo que le enseñamos a los niños y cómo haremos para que aprendan y no solo nutran su cerebro sino que adopten valores para la vida.
Es impostergable transformar la cultura de aquellos panameños que consideran que lo que es de todos, como las escuelas, no es de nadie y, por ende, no lo cuidan. De lo contrario, al final del presente año lectivo tendremos que volver a reparar los destrozos, porque no se logró que las comunidades especialmente los niños y sus padres se apropiaran de sus escuelas y las cuidaran.
Aprovechemos la corriente de descentralización que se impulsa y hagamos lo propio con la atención a las infraestructuras escolares de todo el paÃs, de manera que cada comunidad, estudiantes, padres de familia, autoridades locales y diversos grupos de interés conformen una organización que tenga la responsabilidad de velar por el buen estado de los planteles educativos. Ese serÃa su primer gran objetivo estratégico.
Con esta participación social, junto al director de escuela, como secretario ejecutivo, y actuando como buenos padres de familia, podrán participar en la planificación, ejecución transparente y fiscalización de la gestión de los recursos asignados, de manera que los problemas sean atendidos y resueltos sin necesidad de que venga alguien del nivel central a resolverlos. Asà se fortalecerÃa el concepto de que la educación no es responsabilidad exclusiva del Meduca, sino de toda la sociedad.
Esta iniciativa permitirÃa que avancemos, en lugar de estar preocupados por proveer agua a los colegios, porque los baños funcionen, las aulas estén pintadas, los comedores permanezcan en buen estado y de muchos otros detalles.
AtenderÃamos lo que realmente es importante: la educación de calidad para los niños, la pertinencia de dichos conocimientos y el establecimiento de ese nuevo pacto social con uno de los protagonistas de esta noble tarea: los educadores. A ellos, por supuesto, hay que retribuirles económicamente con justicia, apoyarlos para que se sigan perfeccionando y permitir que maximicen todo su talento al servicio de la patria. No podemos progresar si nos pasamos peleando por conquistas que, aunque justas, no deben ser una barrera que al final atente contra nuestros estudiantes.
Gestionar las reparaciones y adecuaciones de las cerca de 3 mil 225 escuelas y más mil 200 aulas rancho desde el nivel central es una tarea ineficiente y todo un desafÃo, prácticamente algo imposible.
Si queremos que funcionen las estrategias planteadas por el Gobierno en materia de educación, las instalaciones deben estar listas al inicio de clases y permanecer asà todo el año. Esperar que el esfuerzo desplegado por la actual administración de Meduca se repita, serÃa desperdiciar todo ese potencial y talento, al distraerlo de su compromiso por darle al pueblo las herramientas para salir de la pobreza.
Descentralizar es una forma de empoderar a todos los actores sociales, responsabilizándolos del buen estado de esos activos nacionales. Si no tenemos que dedicarle tanto tiempo a las reparaciones, tendremos más oportunidades para enfocarnos en la calidad de lo que aprenden nuestros niños y jóvenes.
* ArtÃculo de Opinión Publicado en el Diario La Prensa (03-02-2016)
** El autor es Director  General de Planificación y Evaluación Universitaria.
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