A propósito del dÃa del periodista y la responsabilidad social
Noviembre, mes de la patria, del periodista y de la violencia contra las mujeres. Una agenda que nos obliga a reflexionar sobre la misión del periodismo en un mundo convulsionado y de incesantes cambios. Ahora, cuando se habla de  responsabilidad social, asÃ, sin apellidos, suma voluntades, pasión y compromiso de todos. Empieza dentro de nosotros mismos, cuando la autenticidad llega a nosotros por convicción y se convierte en el eje de nuestras vidas. El periodismo tiene grandes desafÃos, y uno de ellos, es asumir una actitud crÃtica ante la verdad y contribuir a elevar el tema a la agenda nacional. Esto es impulsar el periodismo de calidad, capaz de contar historias de modelos de vida y ejemplo de vocación de servicio.
Algunas agendas informativas de los medios aún están carentes de profundidad, conocimiento y sensibilidad para asumir, a través de historias de éxitos, que es posible soñar con un mundo mejor. El periodismo comprometido con el bien común busca la verdad, y reconoce que no todo es tragedia, ni espectáculo.
Otro de los aspectos que quiero resaltar es la base moral y espiritual de la responsabilidad social. Y no tiene que ver con la iglesia a la que se asista. Es una visión de la vida que se mete por los poros y mueve tus músculos del cerebro y el cuerpo, para andar por esos caminos de la vida, con pasión por la verdad que te libera, por convicción y no porque te obligan a hacerlo. Â
La participación en el voluntariado y  el impacto en la sociedad de los aportes de empresas son suficientes para expresar satisfacción por el deber cumplido. Aún falta un camino por recorrer, sin embargo, la responsabilidad social, armoniza perfectamente en la mente de los habitantes de Panamá, que tienen la suerte, de recibir el evangelio de la auténtica solidaridad.
Descubrà que hay temas fundamentales relacionados con una gestión responsable en las empresas, que por ejemplo, grandes corporaciones, desarrollan programas, que cuidan el ambiente, su entorno, el lugar donde trabajan todos los dÃas sus empleados. Y, además, es posible, que desarrollen programas de bienestar, condiciones para que aflore la felicidad, lo que desarrolla el sentido de pertenencia.
Hoy, no es posible hablar de empresas socialmente responsables si maltratan a sus colaboradores con salarios por debajo de los estándares, exigen el cumplimiento más allá de las ocho horas y no estimulan la superación profesional.   Y, en ese sentido, hay que hablar de algunos medios de comunicación. Hay un tema pendiente con los salarios. Por décadas, los corresponsales del interior y, en especial, los periodistas de la radio, están desprovistos de estabilidad, seguridad social y condiciones mÃnimas de trabajo.  Y todo lo que se hace asÃ, ahorrando el bienestar, al final afecta el éxito y la inteligencia colectiva. Â
En la responsabilidad social entendà que esta solo es posible si hablamos de desarrollo sostenible y derechos humanos, y adquiere una dimensión en la sociedad panameña por registrarse en los Ãndices económicos, como un paÃs muy rico con una mala distribución de la riqueza.
Aprendà que hablar de la responsabilidad social es también hablar del ambiente. ¡Cuántos sacrificios tenemos que hacer cuando en nombre de la modernidad, la sociedad de consumo y la ambición por los bienes materiales nos alejan del verdadero sentido de compartir sin dañar nuestro entorno.
La firma del Pacto Global, los objetivos del milenio, el cambio en la situación actual de Panamá, la disminución de la pobreza que nos persigue como un fantasma y los valores morales y éticos generan noticias que requieren la reflexión y la profundidad necesaria para un solo camino: la prosperidad, la distribución de la riqueza y la equidad social.  Y el periodismo es fundamental para lograr cambios en la agenda informativa que debe ser elaborada no solo para complacer a las audiencias, sino forjar ciudadanÃa. Llegará el dÃa que no solo exista una buena noticia del dÃa y que las malas noticias dejen de ser imprescindibles para incrementar la audiencia y el rating. Llegará el dÃa que nuestras agendas informativas contribuyan a superar la depresión colectiva.
*La autora es periodista
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