Asedio criminal al Instituto Nacional
Lucy Molinar y Martinelli asediaron al Instituto Nacional durante el año escolar de 2013 para desprestigiar los actos conmemorativos del cincuentenario de la gesta patriótica del 9 de enero. Semanalmente se provocaban actos violentos con enmascarados, el asunto era criminalizar a los institutores. Nada es casual ¿por qué durante esa fecha y hoy es el Nido de Águilas el único colegio con repetidos hechos de vandalaje? ¿Hay algún interés del lucro inmobiliario en destruir ese centro escolar para edificar las lujosas torres de su gran negocio? ¿Hay alguna conspiración de alguna entidad política por desestabilizar el orden constitucional? ¿Por qué nunca se realizó una investigación exhaustiva por parte de la policía, Ministerio Público y Meduca para establecer el origen de esos disturbios delictivos? En esos momentos los institutores denunciaron en repetidas ocasiones que había infiltrados en sus protestas.
El Nido de Águilas desde la dictadura militar y los posteriores gobiernos pos invasión ha sufrido de un deterioro creciente en su administración y orientación educativa. Deliberadamente se nombran pésimos rectores, se seleccionan a docentes y estudiantes mediocres, unido a un Meduca incompetente.
El vandalismo estudiantil es consecuencia, entre otros factores, de la ausencia de la Asociación Federada, colectivo de la Federación de Estudiantes, que encauzaba las inquietudes cívicas de los alumnos del plantel. El movimiento estudiantil no existe sin liderazgo definido es imposible establecer responsabilidades, predomina la anarquía y se favorece la maleantería.
El Instituto Nacional fue baluarte de la nacionalidad panameña durante la épica de la soberanía y durante la dictadura militar fue centro indomable al defender la institucionalidad democrática. Son muchos sus mártires y héroes, su trayectoria de civismo, cultura y patriotismo es innegable. El devenir nacional es impensable sin sus logros y aportes al alma panameña.
La acción delictiva estudiantil censurada por la opinión pública se corresponde con la complacencia y conformismo del Meduca carente de una política disciplinaria formativa.
La sociedad panameña es amoral, los escándalos de corrupción que investiga el Ministerio Público ponen en evidencia que los delincuentes de alto perfil, políticos y empresarios saquearon los fondos públicos con un cinismo nunca antes visto. ¿Cuáles son los ejemplos de decoro, probidad, honestidad y competencia profesional que tiene nuestra juventud para valorar los arquetipos a seguir? Aquí todo es un negocio, somos el país de los fenicios como lo denunció Gaspar Octavio Hernández en el famoso editorial que redactaba cuando murió. La justicia selectiva con detenciones preventivas y medidas cautelares como casa y país por cárcel para los que roban en grande es un mal ejemplo para la juventud panameña.
El Nido de Águilas debe ser un instituto de enseñanza superior, con docentes calificados por su competencia profesional y con estudiantes becados procedentes de todo el país con un alto índice académico. Al finalizar sus estudios secundarios se les otorgaría becas para estudiar en el exterior y en las universidades del país. El rector, una personalidad distinguida y respetada por su formación profesional e intelectualidad.
La propuesta incluye aulas con un máximo de 20 estudiantes y un total de mil en su conjunto. Se habilitaría una biblioteca digitalizada con laboratorios de idiomas, ciencias y demás complementos para una formación humanística y técnica. El curriculum se actualizaría de acuerdo a las necesidades del desarrollo integral de la sociedad panameña. La metodología de cada materia se correspondería con una didáctica funcional, con guías programáticas y tutorías especializadas. Los docentes serían orientados en talleres y seminarios de alta calidad, con pensamiento crítico, abiertos al debate de ideas y formación ciudadana encaminados a un cambio profundo, ético y auténtico. La remuneración sería acorde a sus responsabilidades.
El Meduca le dará una supervisión y evaluación especializada a sus fines. Panamá se merece un centro de alta calidad que sirva de modelo al sistema educativo y se corresponda con el desarrollo social y económico que nuestra sociedad demanda. Se coordinaría con la Universidad de Panamá y la Escuela Normal una programación de actividades complementarias. El Nido de Águilas, como instituto de enseñanza superior tendría un consejo consultivo con ciudadanos ejemplares como garantes de sus fines y metas nacionales.
Panamá urge de ciudadanos como Guillermo Andreve, Eusebio A. Morales, José Daniel Crespo, Vicente Bayard, Sara Sotillo, Reina Torres de Araúz, Rosa María Britton, Ana Matilde Gómez, Ileana Gólcher, Ana Elena Porras, Benjamín Boyd, Carlos Iván Zúñiga, Jorge Illueca y muchos otros que fueron y son hombres y mujeres fundacionales, semillas fecundas de la patria de Justo Arosemena y Belisario Porras.
El Instituto Nacional es un ícono de la nacionalidad panameña, son muchos los intereses que desean destruirlo, quieren borrar nuestra memoria histórica y sentido de pertenencia, así como lo más relevante de la identidad panameña.


