Las mujeres y la literatura
Cultivar cualquier género literario no ha sido una labor fácil para las mujeres, por los paradigmas androcentristas que siempre han existido en la sociedad. Sin embargo, el liderazgo de algunas mujeres visionarias que han luchado por la igualdad de género, pese a esas adversidades, a veces humillantes, ha abierto el camino para que muchas pudieran participar sin complejos, en campos que antes eran exclusivos para los hombres. Por ello, vemos que el surgimiento de las mujeres en el mundo narrativo ocurre de manera tardÃa.Â
A mediados del siglo XX, las mujeres fueron entrando con fuerza hasta dejar ricos legados a la Literatura Panameña, contribuyendo asà al desarrollo del cuento en Panamá, tales son los casos de la primera obra de cuentos escritos por una mujer, Graciela Rojas Sucre, con su obra Terminadas de los chicos (1931); más tarde, la obra Yesca (1962) de Moravia Ochoa (1941). Ya entrando los años setenta, con la instauración del gobierno militar, se advierte la presencia cuantitativa de la creación literaria femenina con figuras como MarisÃn Villalaz de Arias (1930), Isis Tejeira (1936), Rosa MarÃa Britton (1936), Beatriz Valdés (1940), Bertalicia Peralta (1940), Gloria Guardia (1940), Amparo Márquez (1948), Giovanna Benedetti (1949), Julia del C. Regales (1953), Consuelo Tomás (1957), Yolanda Hackshaw M. (1958), Katia Malo (1961), Aida González Castrellón (1962), Digna Valderrama (1965), Melanie Taylor (1972), que constituirÃan una generación femenina muy productiva que de forma sustancial, aportarÃan a la narrativa panameña del siglo XX. Estas escritoras se amoldan a las corrientes literarias en boga en ese momento, donde resaltan la condición de la mujer en una sociedad machista. Otras también destacarÃan la situación social y existencial de la sociedad, cuyo eje son los actores femeninos en una época de dictaduras.
Pero a diferencia de la generación de escritoras panameñas anteriores, el cuento panameño en el siglo XXI va más allá de los fenómenos sociales y polÃticos que solÃan abordar las escritoras de la década del 70 y 80. Los condicionantes históricos del momento, luego de haber pasado la experiencia trágica de la invasión norteamericana, en 1989, hacen que su perspectiva ideológica y estética, se desarrolle desde el paradigma del posmodernismo al emplear recursos como el sueño, la sinestesia, lo enigmático, la ambigüedad, la ironÃa, el hibridismo, lo lúdico, la ficción y una serie de elementos que, combinados con las voces de los narradores, se mueven en espacios y tiempos diversos, obligando al lector de ambientes cotidianos a lugares insólitos, a mundos secretos, lo que invita a una lectura más profunda y sensitiva, ya que la combinación de elementos narrativos (personajes, la acción, el espacio, el tiempo, lo sensorial y otros elementos, recursos y técnicas intertextuales) atrapa la atención de lector, quien llega a participar en la trama narrativa, como es el caso, de Isabel Herrera Taylor en su cuento La mujer en el jardÃn y otras impredecibles mujeres, en donde la figura femenina desempeña un papel enigmático.
También podemos destacar a Lupita Quirós con su cuento El caso del asesino de ascensor. Este cuento trata del caso de un detective llamado Fajardo quien luego de haber estado en el consultorio del médico, sale a un bar a tomar unos tragos. Estando allÃ, se preocupa por su enfermedad, ya que padece del sÃndrome de Wernicke-Korsakoff, razón por la cual sufrÃa de amnesia, por otro lado, no lograba esclarecer las causas de un extraño asesinato. También habÃa sufrido una tragedia familiar: la muerte de su esposa e hija. En este cuento, percibimos personajes también enigmáticos y vemos que la autora incursiona en el cuento policial o cuento negro, donde predomina el suspenso y se percibe un ambiente de angustia y se rompe con el orden cotidiano, también podemos destacar el estilo postmodernista que se aprecia en la presencia de un narrador omnisciente interpuesto entre el detective y el lector.
De esta forma, Lupita Quirós ya no evoca el tema del feminismo de la generación anterior, si no que se proyecta a un ámbito más universal, donde los personajes padecen la crisis sicosomática y existencial del siglo XXI.
La autora es docente en la facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá.


