Feliz Navidad y prosperidad en el 2018
Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. Donde esté tu tesoro, allà estarán también los deseos de tu corazón.
Mateo 6:20-21
Meditando sobre este importante versÃculo bÃblico, hace unas semanas atrás, mi esposo limpió el garaje. Recogimos muchas cosas y las pusimos en bolsas plásticas para donarlo todo a nuestra organización benéfica local.
Pronto llegó la época navideña y mi esposo estaba cumpliendo su misión de ayudar a decorar. Sacó el árbol de Navidad de la caja, que estaba equipado con luces, lo cual es estupendo.
Al llegar nuestros nietos, ellos abrieron la puerta de entrada con gritos de emoción, listos para colgar los adornos en el árbol. Les entregué sonriendo, la lata con adornos ante sus caritas risueñas para continuar con nuestra tradición navideña. Pero para nuestra decepción, la lata solo contenÃa algunos adornos rotos de años anteriores. Buscamos por todos lados, las partes que faltaban, que habÃamos guardado el año anterior, pero no estaban. Sin duda, las habÃamos empacado con los artÃculos para regalar a nuestra organización benéfica local.
Entonces, ahà estábamos, mirando un árbol desnudo e iluminado que esperaba ser vestido.
Traté de consolar a los niños, y me preguntaba cómo explicarles que los adornos son solo eso; una adición para decorar lo que ya habÃa allÃ.
Yo realmente lo creo asÃ. Yo lo disfruto, no por las decoraciones, sino por la compañÃa de nuestros nietos, sanos y llenos de vida. Ellos son los adornos creados por Dios que decoran nuestra vida.
Entonces sucedió algo bueno. Dios sonrió. Agarré dos adornos, unos pequeños marcos que nos habÃa regalado recientemente un amigo muy querido. En cada uno de ellos colocamos las fotos de nuestros nietos y nuestro árbol nunca se vio más hermoso.
No nos falta nada este año. Tenemos el ingrediente principal para la receta de la verdadera felicidad. Solo los adornos suficientes para añadir significado. Solo las luces suficientes para recordarnos a Cristo. Y mucho verde que habla de la naturaleza inagotable del amor de Jesús.
No es de extrañar que Él dijo: Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar. Donde esté tu tesoro, allà estarán también los deseos de tu corazón. (Mateo 6:19-21)
La autora es profesora de la escuela de español


