El techo de cristal resiste: la brecha de género que persiste en la Universidad de Panamá
Las recientes elecciones en la Universidad de Panamá han dejado una postal agridulce para la historia de la equidad de género en la educación superior del paÃs. Por un lado, las urnas arrojaron un mandato contundente en los mandos intermedios: una decena de mujeres asumirá el liderazgo en decanatos clave y en influyentes centros regionales. Por el otro, el sillón de la RectorÃa se mantiene blindado e inaccesible para una figura femenina, extendiendo una racha histórica donde la máxima dirección universitaria sigue teniendo rostro masculino.
¿Cómo se explica que la misma comunidad universitaria que vota masivamente por decanas y directoras le dé la espalda a la opción de la primera rectora?
La paradoja del poder central vs. la gestión directa
Esta contradicción no es casual. En la polÃtica institucional, las mujeres suelen encontrar mayor apertura en los cargos de gestión directa y proximidad. Se les reconoce la capacidad de trabajo, la organización de las facultades y la resolución de crisis cotidianas. Sin embargo, cuando la disputa se traslada al plano del poder central —donde se manejan los grandes presupuestos, las alianzas de polÃtica macro y las cuotas de poder histórico— operan mecanismos invisibles de resistencia.
A esto se sumó un factor estratégico en este proceso electoral: la fragmentación. La presencia de más de una propuesta liderada por mujeres para la RectorÃa dispersó un voto que requerÃa cohesión absoluta para enfrentar a las estructuras tradicionales, históricamente más unificadas.
Un triunfo en las bases que desafÃa la cima
El avance en los decanatos y centros regionales es un triunfo innegable y una gran escuela de gobernanza. Estas diez lÃderes demostrarán que el techo de cristal no se sostiene por falta de capacidad instalada en las bases.
Para conquistar la cima del poder, el desafÃo es mayor: implica cuestionar de raÃz los sesgos tradicionales que aún pesan sobre la máxima jefatura ejecutiva. El éxito en las facultades demuestra que el liderazgo femenino está consolidado y listo; el reto pendiente radica en lograr que los espacios del poder central reflejen, finalmente, esa misma pluralidad democrática.


