Una mirada proactiva, ética y transformadora: tareas urgentes para la nueva rectoría.
Transcurrida la mayor parte del certamen electoral de 1 de julio 2026, ya adentrada la noche, interactuaba con un colega en los predios de la parte frontal del edificio de la Facultad de Ciencias de la Educación, sobre temas muy propios que ante un contexto nacional, cuál ha de ser la misión y los propósitos concretos del espíritu universitario no sólo por las emergentes consideraciones de las ciencias, las tecnologías, las artes, sino, que además, la subsistencia de una universidad como proyecto histórico de identidad nacional y su continuidad ante las adversidades de una extrema derecha aupada por un imperio con marcadas conductas clasista, elitista y hasta racista.
El encuentro de interacción de ideas entre el profesor amigo mío, y luego, la llegada de unos de los candidatos a la rectoría, hoy día, rector electo, y que, por esas casualidades de la vida, no sólo compartió su estilo muy afable, sino que también, se impregnó de la visión colectiva que estuvimos desarrollando, compartiéndonos su opción muy institucional que reflejó con sus principios y algunos matices significativos, una riqueza conceptual que se complementaron simétricamente con la visión e ideas platicadas entre los tres (3) académicos.
Una vez el entonces candidato hoy día rector electo, fue recibido por simpatizantes de su campaña, cavile e inmediatamente, surgió una sinapsis de neuronas que, mediante impulsos de interconexiones entre ellas, se fue construyendo una gama de ramificaciones de ideas conexas lo que a continuación en esos diálogos entre mi hermano, el profesor Guillermo y mi persona, a consecuencias de esas interacción neurológicas concomitantes, se plasma el siguiente escrito, recurriendo a una reflexión generadora, asumida como un primer deguste mental en esa gastronomía gourmet intelectual con una pregunta a modo de paladar: ¿Hoy la Universidad de Panamá no solamente ha escogido a un nuevo rector, se enfrenta a una pregunta más profunda: ¿será este proceso electoral el punto de llegada de una competencia política o el punto de partida de una verdadera transformación institucional?
Contexto de la narrativa. La Universidad de Panamá, convocó elecciones universitarias para el 1 de julio de 2026, incluyendo la escogencia de rector, decanos, vicedecanos y otras autoridades. Nuestras reflexiones y consabidas sugerencias de actuaciones prospectivas proponen una ruta de reflexión institucional posterior al voto y las escogencias de la nueva autoridad institucional, desde una mirada proactiva, ética y transformadora. Es decir, del acto electoral al acto transformador con las debidas consideraciones en el cumplimiento de las consignas de trabajos para un nuevo periodo de gestión y administración de la rectoría con las unidades académicas y las figuras de las autoridades en los decanatos y las direcciones de centros regionales universitarios.
Propósito de la narrativa:
*Alentar a la comunidad universitaria a convertir la energía electoral en una agenda de reconstrucción institucional.
- Proponer una lectura científica, humanista y ética de las tareas que debe asumir la nueva rectoría.
- Evitar el lenguaje de revancha, polarización o triunfalismo, y sustituirlo por un llamado a la conciencia, la templanza y la acción.
- Presentarnos como académicos comprometidos proactivos que acompañan, observan, proponen y defienden la dignidad universitaria.
Tesis central: La elección del rector y el resto de las autoridades universitarias, debe ser entendida, como el inicio de una transformación de la conducta institucional. No basta con cambiar autoridades; es necesario cambiar patrones, ambientes, hábitos, incentivos, prácticas de gobierno y formas de relacionamiento. La neurociencia ayuda a comprender las emociones colectivas; la epigenética recuerda que el entorno activa o bloquea potencialidades; la teoría del comportamiento orienta cómo modificar hábitos institucionales; y el estoicismo aporta prudencia, justicia, fortaleza y templanza para gobernar sin revancha.
Démosle sentido conCiente a los fundamentos conceptuales que posibilitan la transformación de los nudos mentales por estructuras mentales más flexibles, resilientes y pertinentes. Para ello y en ello, surgen expectativas neuronales que activan los transmisores para que se dé a lugar la sinapsis y sus ramificaciones desde el análisis del; el qué, el cómo y el por qué, de cómo la neurociencia, la epigenética, la teoría del comportamiento y el estoicismo, posibilitadora de una construcción de zona de convergencia para la edificación de transformaciones de la conducta institucional, minimizando los nudos mentales que se desdoblan en comportamientos que como en toda elección se dejan emociones, expectativas, tensiones y heridas, hacen necesarias las correspondientes propiedades que contienen cada una como principios de procedimientos para subsanar eses sesgos humanos a cambio de comportamientos de compromisos hacia las intencionalidades de un proyecto de transformación institucional.
Correspondiente y seguidamente, explayaremos las condiciones de cada referente conceptual que posibilitaran las transformaciones de los nudos mentales a cambios de comportamientos de compromisos institucionales, óbice en todo proyecto de mejoras institucional.
El diagnóstico neurocientífico y su validez para entender el clima universitario actual posterior a unas elecciones, requiere como principios de procedimientos, que las posibles resistencias para encarar un proyecto de transformación institucional, es asumir que las comunidades que concurrieron al certamen electoral no decidieron solamente desde la razón, también intervienen emoción, miedo, memoria, pertenencia, sesgos y expectativa.
A manera de consideraciones la tesis de Jacinto Benaventes (premio nobel de literatura 1922), en su obra “los intereses creados” y, sobre todo, para que un proyecto institucional de transformación sobreviva, debe identificar a sus stakeholders (grupos de interés), y vincular el éxito del proyecto al beneficio de todos y en las cuales también son beneficiarios.
Si los stakeholders (aliados) sienten que, si el proyecto cae, ellos también pierden, defenderán la institución de forma orgánica. El proyecto de desmembración universitaria “Etelvina” gestado por los aparatos de poder del país en la Universidad Autónoma de Chiriquí, en adelante (Unachi), no previeron las consecuencias de atacar desde adentro a su propia institución, haciéndolo público hacia afuera, mostrando debilidades y hasta buscando apoyo en los eternos enemigos (caballos de troya) de las universidades oficiales, lo que ha traído consigo, el éxito de una estrategia montada sobre la Teoría de Jung, C., el subconsciente trabajado desde el desarrollos de arquetipos, tales como crisis administrativa, corrupción, nepotismo entre otros.
La construcción de consignas de rechazo trabajadas desde la subconciencia, y la construcción de los arquetipos en la configuración del factum mental desde el cuestionado “libre albedrio” según Sapolsky Robert, consolidó conductas mediatizadas como respuestas que posicionaron expresiones de rechazos por parte de la sociedad en general y muy bien trabajada por los poderes políticos y sus lacayos mediante el “neuro marketing”, operativizando campañas de desprestigios hacia una autoridad universitaria como punto focal, pero con la visión de un prisma y sus ramificaciones hacia la construcción de daños colaterales contra la identidad, pertinencia de un proyecto de universidad oficial. (Para saber más, léase de nuestra autoría: “El hastió presa fácil para el político electorero” Diario digital. Universidad de Panamá. 11 de abril 2024).
El descuido de la neurociencia como comprensión de las emociones colectivas; la epigenética, factor que en el entorno activa o bloquea potencialidades; la teoría del comportamiento de cómo modificar hábitos institucionales; y el estoicismo como estilo filosófico institucional que aporta prudencia, justicia, fortaleza y templanza para gobernar sin revancha, conllevaron a una conducta endeble de la autoestima de la comunidad universitaria de (Unachi), en gran parte, por las carencias emocionales, de identidad o pertinencias y con tales deficiencias detectadas por los aparatos de poder político, no dudaron en aprovechar esa “grieta” y consecuentemente, fueron manipulados como ratones de laboratorios, que a final de cuentas por “efecto mariposa”, la inmensa mayoría de la comunidad universitaria con el posicionamiento de la subconciencia y la consigna del arquetipo; cambio de figura administrativa, fueron “ingenuos tontos utilizados”, ya que una inmensa mayoría descuidaron el pensamiento causas-consecuencias, de las posibles afectaciones para toda la comunidad universitaria y la apertura de posibilidades para que fuerzas con marcados intereses intervinieran.
¿Cómo? Con las restricciones presupuestarias, concursos docentes, nuevos nombramientos, Banco de datos, nombramientos por resolución, ascensos de categorías, condición de tiempos completos, nuevos nombramientos, escaso presupuesto para la mejora y nuevas infraestructuras, limitaciones para nuevas ofertas formativas, carencias de laboratorios, cuota de colegiatura de nuevos ingresos para los estudiantes, mayor cantidad de grupos como carga docente entre otras. La ingenuidad de algunos de esa comunidad universitaria, como consecuencias de la “no pertinencia e identidad con el proyecto del momento”, la autonomía universitaria, se encuentra endeble con las injerencias de una ministra de educación. (Consúltese el reciente comunicado oficial de La Universidad Autónoma de Chiriquí del 3 de julio 2026, suscrito por el Señor Rector Encargado).
Así también, en igual proporción de descuidos administrativos, las autoridades académicas y administrativas de ese proyecto institucional (Unachi), en igual proporción, son altamente culpables. Subestimaron los procesos neurológicos y descuidaron las consideraciones para identificar los riesgos, polarización, rumor, ansiedad institucional, retaliación simbólica, apatía y obediencia defensiva. (En una edición del boletín digital de la Universidad de Panamá, abordamos las consecuencias de un proyecto institucional “Cuando el líder devora la institución: anatomía del personalismo en la gestión universitaria” publicado el 30 de mayo 2026).
Entonces, queda claro, que lo acaecido en (Unachi), con las intervenciones de fuerzas políticas externas del régimen de turno, vienen a ser el resultado de un descuido en la cual algunas universidades oficiales continúan actuando y no hacen nada por redimensionar los estilos de gestar y administrar desde aquella frase muy coloquial “cuando veas la barba de tú vecino arder, pon la tuya en remojo”.
Al no atender de manera comprensiva, y no aplicar la unión entre seguridad emocional y el consecuente pensamiento crítico, se exponen a concomitancias administrativas ocurridas en una universidad oficial, con los riesgos de intervenciones como forma para doblegar y desmembrar un proyecto de universidad oficial, para que posteriormente, las universidades particulares como empresas sean la opción a elegir de forma tal que se cumple con los intereses de ciertos sectores políticos, empresariales, económicos y políticos. No hay peor ciego que no quiera ver y agrego; pensar críticamente.
Como estrategias para contrarrestar, el éxito que se logró de acuerdo los intereses de ciertos sectores políticos, económicos y empresariales del país en (Unachi), como gestores del conocimiento, nuestra tesis se proyecta en el sentido que, sin seguridad emocional no hay pensamiento crítico sostenible y sin ella, todo proyecto de transformación queda como tal”. Lo que sugiere la oportuna reflexión; ¿Cómo deben comprenderse la seguridad emocional y el pensamiento crítico en un proyecto de transformación universitaria?
Es de suponer que algo debe estar al menos conCiente en todo nuevo gestor y administrador de la vida universitaria. Las instituciones o proyectos de transformación universitaria están en la obligación de comprender y aplicar la unión entre seguridad emocional y el consecuente pensamiento crítico. Desacierto en que incurren muchas instituciones altamente politizadas. A continuación, a modo de posología, se presentan los principios de procedimientos como remedios preventivos que no afecten la seguridad emocional y el pensamiento crítico o emancipado, como pilares de procesos de transformación institucional. Analicemos.
La Seguridad Emocional como Base
Es el clima de confianza que permite a la comunidad universitaria en general, opinar sin temor a pases de facturas.
1.1. Reducción del estrés: Un ambiente seguro apaga el miedo. Esto libera la mente para concentrarse en la producción y gestión del conocimiento y resolver problemas.
1.2. Libertad para fallar: En la universidad se aprende de los errores. La institución debe ver el fracaso como un paso natural del aprendizaje. Sin descuidar las prevenciones de los errores.
1.3. Gestión de emociones: Una comunidad universitaria segura puede identificar lo que siente. Esto evita que sus sentimientos bloqueen cualquier proyecto de mejora institucional.
- El Pensamiento Crítico como Herramienta
Es la capacidad de analizar, dudar y evaluar la información para tomar buenas decisiones.
2.1. Búsqueda de la verdad: Ayuda a la comunidad universitaria a no creer todo lo que ven o se diga por voceros de dudosas credibilidades. Es clave para filtrar el exceso de información en las redes.
2.2. Open Mind (mente abierta): Enseña a escuchar otras ideas sin enojarse. Fomenta el diálogo respetuoso.
2.3. Decisiones informadas: Transforma al estudiante en alguien activo. Deja de repetir datos de memoria para empezar a entender el "por qué" y el "cómo
2.4. La Unión de Ambos Conceptos
*Las emociones guían nuestras decisiones/ El pensamiento crítico actúa como un freno para no decidir sólo por impulso.
Una comunidad universitaria emocionalmente segura/ capaz de cuestionar sus propias creencias. El nivel más alto del pensamiento crítico.
*Proponer una universidad emocionalmente segura/ pensar distinto no sea un riesgo sino una virtud académica.
3.Enfoque epigenético: el entorno como activador de potencialidades.
Usar la epigenética como metáfora institucional: el ambiente puede activar o silenciar capacidades.
Advertir que una cultura de miedo, burocracia excesiva o favoritismo apaga talento, investigación e innovación.
Proponer ambientes que activen mérito, creatividad, salud mental, cooperación, investigación y pertenencia.
El talento universitario florece cuando el entorno deja de castigarlo.
4. Teoría del comportamiento: cambiar patrones, no solo discursos.
*Distinguir entre promesa, norma y comportamiento real.
*Proponer intervenciones conductuales: transparencia por defecto, incentivos al mérito, rendición de cuentas periódica, simplificación de trámites y evaluación con evidencia.
*Señalar que los vicios institucionales no se corrigen con discursos, sino con rediseño de hábitos, procesos e incentivos.
La transformación comienza cuando la conducta diaria cambia.
5. Filosofía estoica para el ejercicio del poder universitario
Invocar las virtudes estoicas: prudencia para decidir, justicia para corregir, fortaleza para resistir presiones y templanza para no abusar del poder.
Recordar que el nuevo rector no controla todo lo externo, pero sí controla el estilo ético de su liderazgo.
Proponer una autoridad serena, no reactiva; firme, no vengativa; abierta, no arrogante.
Gobernar es dominar primero las propias pasiones del poder.
Con los principios de procedimientos enunciados en cada uno (neurociencia, epigenética, la teoría del comportamiento y el estoicismo), estas orientan las expectativas neuronales que activan los transmisores para que se dé a lugar la sinapsis y sus ramificaciones desde el análisis del; el qué, el cómo y el por qué, todas ellas, posibilitan una construcción de zona de convergencia para la edificación de una transformación de la conducta institucional.
Consecuentemente con el análisis y comprensión de cada una, emergen las necesidades a la cual debe enmarcarse todo proyecto de transformación como un proceso de mejora institucional.
Las acciones apremiantes para la nueva rectoría.
Dentro de esa gran ilusión de mejora de lo actual en aquellas que lo requieran, desdoblan esos principios en acciones desde;
*Sanar el clima institucional y evitar la lógica de vencedores y vencidos.
*Reorganizar la gobernanza con transparencia, participación y rendición de cuentas.
*Defender el mérito docente, investigativo, administrativo y estudiantil.
*Revisar la acreditación, la evaluación del desempeño docente y los procesos de calidad para que no sean solo cúmulo de papeles.
*Impulsar transformación digital, simplificación administrativa y datos abiertos institucionales.
*Fortalecer la salud mental, bienestar universitario, convivencia y cultura de paz.
*Fortalecer la investigación, innovación, extensión, internacionalización y vínculo con la sociedad panameña.
Ideas para la ruta de los primeros 100 días
*Convocar a una mesa de escucha universitaria por sectores: docentes, estudiantes, administrativos, investigadores, egresados y centros regionales.
*Publicar un diagnóstico inicial de prioridades y riesgos institucionales.
*Anunciar una agenda de transparencia con indicadores de gestión y fechas de rendición de cuentas.
*Crear una comisión de clima institucional y cultura universitaria para bajar tensiones postelectorales.
*Definir 10 compromisos medibles para el primer año.
La rectoría debe convertir la victoria electoral en agenda verificable.
En el cierre.
Del acto electoral al acto transformador: tareas urgentes para la nueva rectoría
La comunidad universitaria de la mejor Universidad de Panamá, el 1 de julio 2026, no sólo escogió a un nuevo rector. El certamen además de escogencia de una nueva autoridad implica que este nuevo proceso de gestión y administración se enfrenta a una pregunta más profunda: ¿será este proceso electoral el punto de llegada de una competencia política o el punto de partida de una verdadera transformación institucional?
Desde las perspectivas analíticas de dos (2) académicos de la institución, con la apertura de reflexiones desde la metodología comparada a lo interno, externo y regional, proponemos mirar este momento con esperanza, prudencia y responsabilidad.
La neurociencia nos recuerda que toda comunidad vive sus decisiones entre emociones, memorias, sesgos y expectativas. La epigenética nos enseña que los entornos pueden activar o silenciar las mejores capacidades humanas. La teoría del comportamiento advierte que las instituciones no cambian sólo por decretos, sino por hábitos, incentivos y prácticas sostenidas. Y la filosofía estoica nos invita a ejercer el poder con prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
Por ello, la nueva rectoría no debe entenderse como la administración de una victoria, sino como la conducción serena de una etapa de reconstrucción. La Universidad de Panamá, necesita sanar su clima institucional, proteger el pensamiento crítico, defender el mérito, simplificar sus procesos, fortalecer la investigación, cuidar la salud mental de su comunidad y convertir la calidad educativa en una experiencia real, no en una colección de evidencias documentales.
Que la nueva rectoría no sea sólo la administración de una victoria electoral, sino el inicio de una etapa superior de reconstrucción universitaria. Que el poder no sea usado para dividir, sino para integrar; no para imponer, sino para convocar; no para repetir viejos patrones, sino para abrir nuevos caminos. Porque la Universidad de Panamá, no necesita únicamente un rector electo. Necesita una rectoría conciente, serena, ética y transformadora.
La elección termina cuando se cuentan los votos; la transformación comienza cuando se gobierna con conciencia, templanza, ciencia, justicia y amor verdadero por la Universidad.
Referencias de contexto
- Universidad de Panamá, Semanario La Universidad. “Organismo Electoral Universitario difunde lista de candidatos a las elecciones del 1 de julio de 2026”. 29 de mayo de 2026.
- Universidad de Panamá, Semanario La Universidad. “Universidad de Panamá inicia campaña electoral para elegir nuevas autoridades”. 29 de mayo de 2026.
- Organismo Electoral Universitario de la Universidad de Panamá. “Calendario de Elecciones - 2026”. Consultado el 1 de julio de 2026.
- Telemetro. “Universidad de Panamá elige nuevo rector este 1 de julio”. Públicado el 30 de junio de 2026.
Los autores son Docentes Universitarios.


