Libro impreso vs. Libro de papel
Vivimos en una sociedad cambiante, en la cual a diario somos testigos de innovadores avances tecnológicos que ya no sorprenden, porque los cambios forman parte del plan nuestro de cada dÃa.
AsÃ, el libro electrónico es algo tan común en nuestro tiempo que hasta pareciera redundante dedicar tiempo a tratar el tema. Sin embargo, si se elabora un balance histórico sobre el tema, podemos percatarnos de que la lectura (en piedra, papiro, pergamino, papel, o en el mundo virtual) siempre ha sido objeto de los análisis más profundos, pues de una manera u otra el hombre ha indagado en torno a su papel en la sociedad.
En algún momento, Sócrates opinó que era algo muy negativo que la gente aprendiera a leer, porque de esta forma se olvidarÃa de pensar. En ese momento, Sócrates tenÃa razón pues la información que requerÃa una persona no era ni tan amplia ni tan compleja como la que necesitamos hoy. Una persona de tiempos socráticos no requerÃa una agenda telefónica, una agenda de correos electrónicos, varias contraseñas de banco, contraseñas laborales, contraseñas personales: cédula de identidad personal, licencia de conducir, número de seguro social, etc. En esos tiempos, era poca la información requerida con relación a la que necesita una persona promedio en nuestros dÃas.
Sin embargo, en nuestros dÃas la tecnologÃa es lo cotidiano, lo común. Por ello resulta ordinario ver a la gente en la calle dependiendo de un dispositivo (teléfono celular) donde se encierra su mundo, pues pareciera que estos equipos han dominado a las personas de manera tal que resulta imposible vivir sin ellos.
Los celulares, que casi todos tienen, en su mayorÃa permiten acceder a la lectura de la información más diversa, igual que una computadora. Se puede leer desde los periódicos del dÃa, hasta chistes, farándula y hasta literatura.
Las personas en su mayorÃa no emplean sus aparatos con este fin. Los emplean solo con el objetivo de entretenerse o para comunicarse con personas de su interés, imbuyéndose en un mundo en el cual se convive con los aparatos pero se ignora a las personas. Por ello, sin llegar a conocer los dispositivos actuales, Albert Eistein fue un profeta cuando visualizó esta situación: Temo el dÃa en que la tecnologÃa sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas. En nuestro tiempo, como ya hemos dicho, existen muchos recursos para acceder a la literatura, pero la gente no lee. En paÃses tecnológicamente más avanzados como Estados Unidos, las aulas de clases están repletas de recursos tecnológicos, pero los estudiantes se interesan cada vez menos por el conocimiento.
Existen por doquier Tablets (igual los teléfonos celulares) que son dispositivos capaces de almacenar cualquier cantidad de libros de toda Ãndole, depende de la capacidad de memoria de almacenamiento (en nuestro caso) nos interesa la literatura, que le permite a la persona portar verdaderas bibliotecas impensables en nuestros tiempos de estudiantes, aunque no seamos seres antediluvianos, sin embargo, nuestros jóvenes estudiantes se conforman con los famosos copy paste, copiar y pegar, solicitan a través de un buscador de internet un tema, lo copian, lo pegan y lo imprimen, lo entregan al profesor con la finalidad de engañarlo y aprobar un tema, sin percatarse de que con esta práctica se privan de ejercitar su mente, adquirir conocimientos y desarrollar su pensamiento crÃtico.
Las diferencias entre ambos es que el libro electrónico convive con el libro de papel. Que el libro de papel tiene un irremplazable recuerdo romántico, uno lo toca, lo abraza, lo quiere; el libro electrónico es virtual, existe solo cuando una pantalla está encendida, por lo que no llega a inspirar el mismo sentimiento, pero puede viajar con nosotros y ocupar menos espacio.
En definitiva son herramientas capaces de guardar la memoria colectiva de la humanidad y transportar a las personas a donde deseen viajar pero debemos ser reflexivos y emplear el pensamiento crÃtico en nuestras lecturas lograr un mundo más humano e identificado con nuestros semejantes.


