El uso de plantas medicinales en Panamá: tradición, investigación y retos para la salud
El uso de plantas medicinales con fines terapéuticos es cada vez más común entre la población. Esta práctica, profundamente ligada a la cultura y la tradición, ha ganado mayor protagonismo en los últimos años, especialmente después de la pandemia de COVID-19. No obstante, su creciente popularidad también plantea desafÃos importantes relacionados con su correcta utilización, su validación cientÃfica y la seguridad para quienes los consumen (Germosén-Robineau, 2014).
La biodiversidad desempeña un papel fundamental en este contexto. A nivel mundial, contribuye significativamente a la subsistencia y al desarrollo humano, siendo un recurso clave para el bienestar de la población. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente el 80% de la población mundial aún depende de productos de origen natural para el cuidado de su salud. Además, muchos medicamentos actuales tienen su origen en compuestos naturales, lo que demuestra la importancia de estos recursos en el desarrollo de la medicina moderna. Sustancias como la digital, la ergotamina, la quinina y los salicilatos son ejemplos de compuestos derivados de fuentes naturales que han sido utilizados en tratamientos terapéuticos. Este hecho confirma que la investigación en plantas sigue siendo un campo relevante, con potencial para descubrir nuevos compuestos que puedan contribuir al tratamiento de diversas enfermedades (Sen & Samanta, 2015). Tras la pandemia, se ha observado un aumento significativo en el uso de plantas medicinales, especialmente en América Latina. En este contexto, muchas comunidades han recurrido a alternativas tradicionales. En Panamá, aunque no se cuenta con estadÃsticas especÃficas sobre este incremento, se han implementado iniciativas para fortalecer y proteger estas prácticas, incluyendo la promoción de su uso en comunidades indÃgenas.
En un estudio realizado por estudiantes se aplicaron encuestas en distintas regiones del paÃs con el objetivo de comprender mejor esta realidad. Los resultados permitieron analizar el uso actual de plantas medicinales y conocer las principales tendencias en la población. En total, participaron 321 personas, de las cuales 230 eran mujeres y 91 hombres, los resultados evidenciaron que las plantas medicinales que utilizan eran para tratar una amplia variedad de sÃntomas y condiciones de salud. Entre los problemas más comunes que las personas buscan aliviar se encuentran el dolor en las articulaciones, colesterol elevado, resfriados, fiebre, dolor estomacal, tos, gases, cólicos, infecciones urinarias, ansiedad, vómitos, congestión, asà como también para estimular la circulación, tratar quemaduras, favorecer la cicatrización y aliviar molestias en la piel. Esta diversidad refleja la confianza de la población en estos productos como alternativa terapéutica.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue la identificación de las plantas medicinales más utilizadas. En total, los encuestados mencionaron 67 diferentes opciones. Entre las más frecuentes se encuentran el mastranto, la salvia, la sábila, la manzanilla, la hierba de limón, la hierbabuena, el jengibre, el tilo y la guayaba, entre muchas otras. Asimismo, el estudio reveló que las formas de uso son muy variadas. Las personas reportaron métodos como infusiones, decocciones, aplicaciones directas, preparaciones caseras e incluso mezclas con otros productos. Esta diversidad en las formas de preparación refleja la transmisión de conocimientos tradicionales dentro de las comunidades.
Sin embargo, uno de los aspectos más preocupantes identificados es la variabilidad en las dosis. Los participantes indicaron diferentes formas de consumo, como una taza al dÃa, varias veces al dÃa o hasta sentir alivio, lo que evidencia la falta de criterios estandarizados. Esta situación puede representar un riesgo, ya que el uso inadecuado puede disminuir la efectividad o provocar efectos no deseados. Otro punto importante es el acceso a estos productos. La mayorÃa de las personas los obtiene cultivándolos en casa, en jardines familiares o adquiriéndolos en mercados locales.
El estudio también destaca la importancia de la investigación en este campo, donde los estudiantes realizan un análisis integral que incluye la obtención de extractos, la identificación de compuestos quÃmicos y la revisión de estudios cientÃficos para evaluar la actividad biológica y la seguridad de estos productos. Uno de los enfoques principales de esta investigación es la validación cientÃfica. Este proceso busca comprobar que los efectos atribuidos a los productos naturales sean reales, seguros y reproducibles. Validar su uso es fundamental para prevenir riesgos, como reacciones adversas o posibles interacciones con otros tratamientos (Sen & Samanta, 2015). En este sentido, el estudio también identifica diversos retos. Existe una creciente necesidad de que la población tenga acceso a información clara y confiable sobre el uso de estos productos. La seguridad es uno de los principales aspectos, ya que un conocimiento adecuado puede prevenir efectos adversos o problemas asociados a su uso. Además, el conocimiento tradicional juega un papel clave. La transmisión de estos saberes permite conservar la cultura y la biodiversidad, pero también requiere ser complementada con evidencia cientÃfica para garantizar su uso seguro.
En conclusión, el uso de plantas medicinales en Panamá representa una práctica profundamente arraigada y de gran valor cultural. Sin embargo, su creciente popularidad hace necesario fortalecer la educación, la investigación y la validación cientÃfica. Solo a través de un uso informado y responsable será posible aprovechar sus beneficios sin comprometer la salud de la población.
La autora es MagÃster y Docente del Departamento de QuÃmica Medicinal y farmacognosia de la Facultad de farmacia de la Universidad de Panamá


