La brecha digital en Panamá y el desafío pedagógico en la educación superior
¿De qué sirve una autopista si nadie sabe conducir? Esta pregunta describe un cuestionamiento que he escuchado con respecto a la educación superior panameña. En los últimos años se ha ampliado el acceso a plataformas, conexión y dispositivos. Sin embargo, en muchas aulas, las prácticas de enseñanza han cambiado poco. La paradoja no se explica por la tecnología disponible. Se explica por la forma en que se integra en el proceso pedagógico.
Desde mi experiencia en el Centro Regional Universitario de Coclé he observado una diferencia que no aparece en los reportes de conectividad. Existe una brecha entre docentes que integran la tecnología con criterios pedagógicos y quienes la utilizan sin una orientación clara. En un mismo entorno institucional conviven aulas virtuales que promueven el aprendizaje activo y otras que funcionan como repositorios de archivos. La diferencia no radica en el acceso a recursos. Se encuentra en la formación docente y en el acompañamiento institucional que respalda su uso.
Durante la pandemia, muchas universidades de América Latina migraron hacia modalidades virtuales en un periodo extremadamente breve y bajo condiciones de emergencia. Este proceso permitió sostener la continuidad académica, pero también evidenció limitaciones relacionadas con la preparación docente, la conectividad y el acompañamiento institucional.
UNESCO-IESALC señala que gran parte del profesorado tuvo que adaptarse rápidamente a modalidades virtuales sin contar con experiencia previa suficiente ni con procesos de formación adecuados, lo que dio lugar a formas de “educación a distancia de emergencia” centradas, en muchos casos, en trasladar las clases presenciales al entorno digital sin modificaciones metodológicas profundas (IESALC-UNESCO, 2020). Asimismo, el informe advierte que la capacidad de respuesta dependió en gran medida del apoyo tecnológico y pedagógico ofrecido por las instituciones, así como del acceso desigual a recursos y conectividad. En este contexto, las universidades que ofrecieron mecanismos sostenidos de acompañamiento y capacitación lograron procesos de adaptación más consistentes que aquellas donde la virtualización ocurrió de manera improvisada.
La evidencia regional confirma esta situación. Diversos informes sobre educación superior coinciden en que muchas instituciones avanzaron rápidamente en infraestructura tecnológica y continuidad operativa, pero enfrentaron mayores dificultades para consolidar estrategias pedagógicas sostenibles en entornos virtuales. La brecha no se limita al acceso tecnológico. También involucra formación docente, diseño instruccional y capacidades institucionales para integrar la tecnología de manera significativa en los procesos de aprendizaje (IESALC-UNESCO, 2020).
Conviene destacar un problema adicional. La brecha pedagógica no siempre es visible en los indicadores institucionales. Es posible reportar plataformas activas y cursos virtuales sin evaluar la calidad del aprendizaje que ocurre en ellos. El acceso a la tecnología no garantiza su uso significativo. Esta confusión entre disponibilidad y calidad constituye uno de los principales desafíos en la política educativa de la región.
Existen, sin embargo, experiencias que muestran alternativas. Algunas universidades latinoamericanas han fortalecido programas de formación docente orientados a competencias digitales, diseño instruccional y uso pedagógico de tecnologías emergentes. Estas iniciativas no se limitan al aprendizaje técnico de plataformas. También incorporan criterios metodológicos, éticos y didácticos para integrar la tecnología en el aula universitaria. Este tipo de acciones permite una incorporación más consistente y sostenible.
Panamá cuenta con la infraestructura necesaria para avanzar en esta dirección. El desafío se encuentra en fortalecer la formación docente y en sostener políticas institucionales orientadas a este propósito. La brecha digital más relevante no es la de acceso a la tecnología. Es la relacionada con su uso pedagógico. Reducir esta brecha requiere inversión, acompañamiento y una visión clara sobre el papel de la tecnología en la educación superior.
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Referencias
IESALC-UNESCO. (2020). COVID-19 y educación superior: De los efectos inmediatos al día después. Análisis de impactos, respuestas políticas y recomendaciones. Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe. ISBN 978-980-7175-51-7.


