"2026: Año del fortalecimiento de la autonomía universitaria, mediante la elección democrática de sus autoridades"


Si fuera Decano: visión de un académico tras 43 años de docencia

Por: Guillermo Santamaría Vallejos | Publicado el: 12 abril 2026



Consideraciones.

En el momento que estaba conversando con el sol, baños para llenarnos de vitamina D, la mente cual absoluta se ubicaba en el Bosforo-Turkía, envuelto en un Keyif o contemplación, en segundo plano, me sonaba un estribillo de Juan Luis Guerra, “que como abeja al panal”, que como colofón de relax mental aterrizo en  la Universidad de Panamá, que recién inicia el período electoral, para escoger las nuevas autoridades académicas, entre las cuales se encuentra, la figura de decano y escuche una voz interna que me decía; Guille!!, ¿te has percatado la proliferación de candidatos? ¿por qué será? Sabrán ellos, qué conlleva el desempeño de tan delicadas funciones más allá de las normas vigentes.

Entonces, cavilé y llegue a la conclusión, que sería oportuno dada la trayectoria de cuarenta y tres (43) años de docencia, me autorizan en condiciones de expresar las consideraciones, que a continuación le transcribo.

  1. Una voz que viene del tiempo, no de la coyuntura.

Después de cuarenta y tres (43) años de ejercicio docente, la universidad deja de ser un espacio abstracto para convertirse en una experiencia vivida en toda su complejidad. Se la conoce en sus fortalezas, pero también en sus tensiones, en sus silencios y en sus desviaciones.

He sido testigo de generaciones formarse, de reformas intentarse y de estructuras resistirse. Desde esa experiencia no desde la improvisación, surgen estas reflexiones. “El decanato ha ido perdiendo, en muchos casos, su dimensión trascendente”.

  1. De conductor a tramitador

Lo que alguna vez fue una figura de conducción académica, hoy corre el riesgo de convertirse en una instancia operativa, absorbida por la lógica del trámite.

Se administra, pero no se orienta. Se responde, pero no se anticipa. Se gestiona, pero no se lidera.

Cuando la autoridad académica se reduce a procedimiento, la universidad pierde su capacidad de proyectarse.

  • Un entorno que exige visión.

 

Vivimos una época de transformaciones profundas. La inteligencia artificial (IA), redefine el conocimiento, las estructuras tradicionales se tensionan y la sociedad exige mayor transparencia. La universidad no puede sostener liderazgos débiles. El momento exige decanos capaces de interpretar el futuro.

 

  1. Principios de actuación.

 Si fuera decano, asumiría el cargo bajo principios claros:

*Respecto irrestricto a la norma.

*Justicia académica como eje.

*Docencia como núcleo esencial.

* Innovación con propósito.

* Autoridad moral como base del liderazgo.

  1. El Decano como referente institucional

El decano debe ser más que un administrador: debe ser garante de la institucionalidad, defensor del cuerpo docente y articulador con la sociedad. No un intermediario, sino un referente.

Declaraciòn final.

Después de más de cuatro (4) décadas de docencia, hay algo que el tiempo confirma: las instituciones no se sostienen por sus normas, sino por la integridad de quienes las conducen. Si fuera decano, no administraría inercias ni justificaría desviaciones. Asumiría la responsabilidad histórica de transformar.

La universidad no necesita continuidad inercial. Necesita dirección. Y esa dirección comienza cuando alguien decide no adaptarse a lo que hay, sino responder a lo que debe ser.

Después de 43 años de docencia, no aspiro a administrar lo que existe, sino a dignificar lo que la universidad está llamada a ser.

El autor es Magíster y Docente de la Facultad de Ciencias de la Educaci

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

Buscador

Ingresa y escucha nuestros PODCAST



Click y Descarga Logo Oficial