Reencontrar la Amistad y el Amor, necesidad humana
Después de la celebración del nacimiento de Jesús, ser que demostró-con palabras y hechos- incomparable amor por los seres humanos, inspirados en positivos sentimientos, actitudes y ánimos conmemoramos el 14 de febrero considerándolo Día de la amistad y del Amor. Pero, ¿Qué hay de éstos en la actualidad?
El reencuentro con la amistad y el amor verdaderos, es la estrategia válida para hacer contrapeso, desactivar y derrotar el permanente, creciente y desaforado rumbo en el que la violencia y la agresividad se enseñorean en gran parte del mundo y de Panamá.
Hace mucho que numerosa cantidad de hombres y mujeres tergiversaron o cambiaron el significado y sentido de estos dos valores y sentimientos. Esta realidad nos obliga a que, en este artículo, hagamos referencia a la amistad y amor verdaderos.
En la relación en que un hombre y una mujer deciden hacer pareja, lo deseable es que ese acercamiento lo determine lo que cada corazón ve y siente y no los impulsos, deseos y la atracción que la apariencia física de la otra persona despierta o ejerce.
Con increíble insensatez e irresponsabilidad, muchos seres humanos han traído al mundo hijos que, ni fueron producto del amor verdadero, ni deseados (o cuyo nacimiento no fue acordado o planificado).
Sensibilidad humana, actitud solidaria, sinceridad, transparencia y empatía son elementos que deben caracterizar nuestras relaciones interpersonales de todo tipo (entre vecinos, compañeros de estudios y labores, empleados y jefes, gobernantes y gobernados).
A la naturaleza que, gracias a Dios nos sirve como casa común, además de constituir gigantescas y completas despensa y farmacia de la que nos servimos alimentos y medicamentos, debemos profesarle amor y/o agradecimiento.
Más que declarar amistad, aprecio y amor, hay que hacerla (lo). Expresión que -en este caso- no se refiere a una apasionada relación intima/sexual. Practicar la amistad y el amor, actuar procurando lo mejor para la otra persona. Es capacidad de servirle, ayudarle, hacerle feliz incondicionalmente.
¡Que viva la amistad y el amor verdaderos!


