Narrativas Trasmedia y la Participación Activa del Público: el Fin del Espectador Pasivo
El cambio tecnológico, como se ha visto con la evolución de la convergencia digital y la hiperconectividad, ha provocado un cambio de paradigma en la interacción de la audiencia hacia el contenido y un usuario activo que no solo consume historias, sino que también las interpreta, redefine y co-participa en el crecimiento de las historias. Esta transformación no es incidental ni técnica; tiene implicaciones para la transformación estructural del lenguaje y discurso audiovisual y cómo se crea y distribuye el significado en la cultura mediática.
En el pasado, el modelo de proceso audiovisual era una lógica unidireccional en la que el emisor producÃa un mensaje que debÃa ser recibido por la audiencia, mientras que la audiencia participaba solo de una manera. Sin embargo, hoy en dÃa hay una interacción en la que la audiencia actúa como participante en el procedimiento de comunicación. Las narrativas transmedia se desarrollan en este sentido como una necesidad para construir no un solo patrón o plataformas, sino uno 'flikable', que se extiende naturalmente sobre una variedad de medios y permite múltiples puntos de acceso para acceder a la narración de un mundo narrativo.
La Asociación Americana de PsicologÃa (2020) sostiene que el conocimiento de los fenómenos actuales radica en cómo las personas tratan la información. Para las narrativas transmedia, esta interacción se caracteriza por el usuario y la participación activa del usuario en el desarrollo de la historia. Ver una historia ya no es una función de mera visualización de la historia; ahora es entrar en ella, interactuar con ella y, a veces, incluso ser parte de su desarrollo. Esta naturaleza participativa transforma la noción de recepción a medida que se convierte en una dinámica continua en la que la audiencia no solo percibe e interpreta el texto, sino que contribuye a un proceso de creación de significado a su manera.
En lugar de la fragmentación de la historia como un medio para perder coherencia, la fragmentación de la historia debe verse como una táctica deliberada que permite la entrega de la narrativa utilizando múltiples plataformas, a las que cada una de las piezas agrega material nuevo y variado al conjunto. Una pelÃcula podrÃa, por ejemplo, expandir su mundo a través de series digitales, videojuegos, experiencias de realidad virtual, redes sociales y comunidades en lÃnea, comunidades donde los usuarios interactúan, debaten y generan contenido derivado. Esta expansión no es redundante, sino que se apoya mutuamente por las razones de que cada medio agrega su propia dimensión que mejora la experiencia.
Este es un área de estudio fundamentada en el trabajo de Castells (2023) sobre la sociedad en red, que destaca un aspecto importante del valor en la era digital: la capacidad de conectar y fluir información. Según esta lógica, una narrativa transmedia exitosa no es solo una cuestión de la calidad de su historia central, sino de la naturaleza de esta y cómo emerge: una red de interacciones significativas basadas en los usuarios. La obra se convierte en algo que ya no es un producto cerrado, sino más bien un sistema abierto, en construcción activa y redefinición.
Ese cambio también significa un cambio en el papel del creador audiovisual. Ahora es el director quien no solo determina lo que sucede dentro del marco, sino también quien diseña las condiciones para la historia que se extiende más allá de él. Eso requiere un pensamiento de arquitectura narrativa: donde se establecen puntos de acceso y caminos de exploración y espacios de participación para el espectador. AquÃ, la puesta en escena se convierte en una herramienta para organizar la imagen y dirigir la experiencia del usuario dentro del contexto de un ecosistema narrativo más amplio.
Sin embargo, tal participación nunca está exenta de sus propias tensiones. Esta capacidad de la audiencia para participar en la creación de la historia plantea debates sobre los lÃmites de la autorÃa. GarcÃa y Torres (2025) nos dicen que la narrativa democratizada, a través del proceso de democratización, puede llevar a saturarse y ser menos simbólica si el creador no indica claramente una dirección clara, y que ocurrirá una saturación de material narrativo. Por muy rica que sea una multitud de voces, si no se estructura de manera coherente, gran parte de la riqueza también puede dividir el significado si no se comunica adecuadamente.
El escritor ya no es quien produce la literatura original, sino quien determina las reglas de la progresión de la historia. Es un compromiso intermedio donde uno tiene apertura sin permitir que la audiencia juegue el papel de un instrumento. Esta responsabilidad más amplia de la autorÃa requiere un nuevo nivel de conciencia por parte del creador, que debe tener en cuenta al interpretar su obra, que puede imaginar cómo podrÃa sonar o verse y hacer suposiciones al respecto.
La audiencia también se vuelve, en cierto modo, más complicada. Pero la participación activa no conduce automáticamente a una comprensión completa. En muchos casos, el nivel de interacción es superficial, ya que las dinámicas del consumo rápido y la validación basada en la sociedad te empujan a una interacción superficial. De hecho, el desafÃo crucial de la producción transmedia es simplemente crear participación más allá de un compromiso básico, que necesita ser más que una interacción fÃsica: para desarrollar el compromiso real con la historia, debe ser emocional y cognitivo.
Este desarrollo resalta la importancia de revisar los modelos de enseñanza en la producción audiovisual en el ámbito educativo. La formación convencional, que se ocupa principalmente de construir narrativas lineales, puede ser insuficiente para la complejidad de las narrativas transmedia. Los estudiantes aprenden a pensar narrativamente, cómo se articulan diferentes plataformas y cómo se crea la experiencia del usuario. Esto último también incorpora capacidades que son más amplias que solo lo técnico (incluyendo capacidad analÃtica, creatividad estratégica y comprensión de quién participa).
Relacionado con esto, es crucial que los futuros profesionales comprendan las métricas de interacción no como fines en sà mismos, sino como un medio para evaluar la efectividad de sus propuestas. Las métricas de consumo, los comentarios de los usuarios y las dinámicas de participación pueden proporcionar una visión interesante de cómo se genera significado en torno a la obra. Sin embargo, estas métricas deben abordarse crÃticamente y protegerse contra el condicionamiento excesivo de las elecciones creativas.
Al hacerlo, la narrativa transmedia ofrece un medio para desarrollar aún más la dinámica artista-audiencia y convertir la producción audiovisual de algo que es meramente un proceso del creador individual en un proceso inclusivo y dinámico. Pero esta oportunidad solo se realizará cuando haya un modo crÃtico que dé prioridad a la calidad del contenido y a la claridad y coherencia del mensaje.
Finalmente, lo que el espectador pasivo concluye al morir no significa el fin del oyente como receptor lo describirÃa, sino el crecimiento de la audiencia hacia un estado más activo y participativo. Estamos hablando en forma de comunicación audiovisual; el significado se co-construye de esta manera. Esta transformación altera tanto la forma en que se crean las historias como la forma en que las experimentamos.
Para concluir, las narrativas transmedia se encuentran entre las formas más complejas (y sofisticadas) del lenguaje audiovisual en la era digital. Su capacidad para incorporar diversas plataformas y permitir que los espectadores participen activamente crea una oportunidad para crear experiencias con propósito. Pero para que funcionen, se necesita una comprensión profunda de las dinámicas comunicativas contemporáneas y una conciencia dedicada a lo que promueven como creadores. En 2026, no entregaremos un monólogo en forma de producción audiovisual; tendremos una conversación que cambia y crece, a medida que la tecnologÃa se convierte en el espacio entre lo 'real' y lo ficticio, y el 'valor' real reside en el potencial de vÃnculos auténticos entre seres humanos.
Referencias
- American Psychological Association. (2020). Publication manual of the American Psychological Association (7th ed.).
- Castells, M. (2023). La era de la información: economÃa, sociedad y cultura. Alianza Editorial.
- GarcÃa, J., & Torres, B. (2025). El rostro detrás del algoritmo de la comunicación audiovisual. Revista de Comunicación y TecnologÃa.
La autora es Doctora y Docente de la Facultad de Comunicación Social


