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¿Crees que la luz siempre viaja en línea recta?

Por: Kenia Rodríguez | Publicado el: 16 marzo 2026



Seguramente, si enciendes una linterna, verás un haz de luz iluminando directamente lo que tiene enfrente. En nuestra vida cotidiana, estamos convencidos de que la luz es una viajera incansable que solo conoce la línea recta. Sin embargo, esta idea es solo una aproximación a la realidad.

Sin embargo, la Física nos muestra que esta idea es solo una aproximación. Cuando la luz encuentra obstáculos pequeños o atraviesa aberturas estrechas, su comportamiento cambia de manera notable: se curva, se dispersa y forma patrones de franjas claras y oscuras. Este fenómeno se conoce como difracción. Esto no es un error de la naturaleza; es la evidencia más clara de que la luz se comporta como una onda. Según el principio de Huygens-Fresnel, cada punto de una onda actúa como una nueva fuente que emite más ondas. Al pasar por una rendija, estas ondas "chocan" entre sí (interfieren), creando una distribución de luz que un simple rayo recto jamás podría formar. No se trata simplemente de que la luz “se desvíe”, sino de que se reorganiza espacialmente debido a la superposición de ondas.

Para comprender mejor este fenómeno, imaginemos una rendija muy estrecha iluminada por un láser. Si la luz se comportara únicamente como un rayo, esperaríamos ver una línea brillante del mismo ancho que la rendija. Sin embargo, lo que realmente se observa es un patrón formado por una franja central intensa acompañada de franjas laterales más débiles. Este patrón es el resultado de la interferencia constructiva y destructiva entre las distintas porciones del frente de onda que emergen de la rendija. En términos matemáticos, la distribución de intensidad depende del ángulo de observación, la longitud de onda de la luz y el tamaño de la abertura.

Este experimento, lo puede hacer usted de una manera muy sencilla. Coloque en frente suyo una lámpara, la pantalla del celular, de la televisión o computadora, coloque sus dos dedos (índice y corazón) medios cerrados, pero dejando una pequeña abertura. Cierre uno de sus ojos y mire por la abertura entre sus dedos y va a ver unas líneas oscuras y otras brillantes. Esas líneas representan el patrón de difracción a una abertura rectangular. Esas líneas no son suciedad ni un problema de su vista; es la luz pasando por el pequeño espacio entre tus dedos, curvándose y chocando consigo misma. Estás viendo, en tiempo real, cómo la luz decide dejar de ir en línea recta para revelarte su naturaleza de onda.

Un aspecto fundamental de la difracción es que se hace más evidente cuando las dimensiones del obstáculo o la abertura son comparables con la longitud de onda. En el caso de la luz visible, estas longitudes de onda son extremadamente pequeñas (del orden de cientos de nanómetros), lo que explica por qué en la vida cotidiana no siempre percibimos este efecto de forma directa. Sin embargo, existen ejemplos accesibles: los surcos en la superficie de un disco compacto (CD) actúan como una rejilla de difracción. Al chocar con ellos, la luz blanca se dispersa y se separa en sus colores componentes, creando ese efecto de arcoíris que ves al inclinarlo. Los científicos usaron la difracción de rayos X para mirar dentro de las moléculas. Gracias a esto, se logró descifrar la estructura en doble hélice del ADN, uno de los descubrimientos más importantes de la historia.

La difracción no es exclusiva de la luz. Es un fenómeno general que ocurre con cualquier tipo de onda: sonido, ondas en el agua e incluso ondas de materia en el ámbito de la mecánica cuántica. ¿Alguna vez te has preguntado por qué escuchas a alguien hablar desde otra habitación, aunque no lo veas? El sonido, al ser una onda, se difracta al pasar por el marco de una puerta o rodear una esquina, permitiéndote escuchar "a la vuelta de la esquina".

Uno de los campos donde la difracción tiene un papel central es la óptica de instrumentos, como telescopios y microscopios. En estos sistemas, la capacidad de distinguir detalles finos, lo que se conoce como resolución, está limitada por la difracción. Incluso con lentes perfectas, existe un límite físico: dos puntos muy cercanos no pueden distinguirse si su separación angular es menor que cierto valor, determinado por la longitud de onda y el diámetro de la apertura. Este límite, conocido como criterio de Rayleigh, establece que la difracción no es un defecto del sistema, sino una propiedad fundamental de la naturaleza de la luz.

La difracción también tiene aplicaciones en la tecnología médica. En sistemas de imagen, como ciertos tipos de tomografía o técnicas avanzadas de procesamiento de imágenes, comprender los efectos de difracción es esencial para mejorar la calidad de las imágenes y la precisión diagnóstica. De hecho, en disciplinas como la radiología, el conocimiento de los fenómenos ondulatorios permite interpretar mejor cómo se forman las imágenes y cuáles son sus limitaciones físicas.

Al final, entender la difracción es entender que el universo no siempre se mueve en línea recta. A veces, es en las curvas, en las desviaciones y en los patrones de luz y sombra donde se esconden los secretos más grandes de la naturaleza.

La autora es Magíster y Profesora del Departamento de Física, Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología.

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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