Lenguaje apropiado vs chabacanería
Si algo debe distinguir al buen periodista es el uso adecuado y apropiado del lenguaje, en virtud de que es quien llega a públicos masivos, se convierte muchas veces en ejemplo y, sobre todo, en referencia de buen actuar. Sin embargo, con pesar, observamos cuan alejados se encuentran algunos de este precepto y pudiéramos especular en las razones mas ninguna resulta válida como asomo de justificación.
El español es rico en saber y sabor, pues sus palabras nos permiten connotaciones y acotaciones. Es una herramienta valiosa para pintar en blanco y negro las imágenes que a nuestra mente llegan y describir los sucesos que a diario pasan. Debemos esforzarnos por mantener la altura al momento de encarar un micrófono, una cámara, una página en blanco, en fin, el medio que tenga a la mano para comunicar hechos y verdad.
Claro que estamos expuestos a corrientes de vulgaridad, de groserías, de extranjerismos e inclusive de “misiles” propios de la tecnología, que apuntan a dejarnos sin palabras, pues ponen a nuestro servicio, “emojies”, que representan otro “abecedario” donde debes estar claro del significado impuesto, a riesgo de malentendidos y falta de comprensión.
En cierto momento escuchè a un conocido comentarista radial hablar abiertamente de un término alusivo al fondo de la botella, empleando un término vulgar, por lo menos en Panamà y cuando conversé con él me ripostó en calidad de comunicador y abogado, que la palabra era real y aparecía en el diccionario. Un poco contrariada y haciendo uso de un recurso de salvación le contestè: “Como todos, señor”. Allí vi la perplejidad en su rostro.
Al día siguiente me comentó que varias personas le habían expresado su sorpresa por el uso de la palabra de una manera tan abierta y que él había mencionado airadamente que era muy común entre los europeos que sí sabían hablar español y que así daban calificativo a la zona carnosa que rodea el ano o posaderas. Sin embargo, reconoció que al igual que yo, no les había agradado, así que convino en tener cuidado al referirse a esa parte de la anatomía de alguien, en el futuro.
Más allá de lo anecdótico es importante priorizar el aporte que cada comunicador pueda hacer al enriquecimiento del acervo lingüístico y cultural de su audiencia o pùblico objetivo.


