Ética por encima de todo
Estamos sin control y debe haber censura proclaman unos, mientras que otros aplauden la posibilidad de que, sin filtro, haya quienes exterioricen desde crÃticas mordaces hasta juicios sin consultas a las partes involucradas. Hablamos del contenido que aparece en algunos medios de comunicación social tradicionales y redes sociales sin lÃmites.
La pregunta es obligada, aunque la respuesta no agrade, no encuentre asidero o simplemente la consideren inoportuna. ¿Dónde está la ética de los comunicadores?.
Los más osados dirán que la ética se fue para no volver, sin que falte alguien que argumente que es innecesaria. Sin embargo, mi formación periodÃstica, nacida desde la Universidad de Panamá, descansa sobre la ética, considerada como uno de los pilares de la comunicación que debe estar siempre presente, al momento de exponer los hechos.
Son principios y responsabilidades. Los datos deben ser respaldados. La integridad personal debe respetarse. Esto es ética alejada de preceptos donde la groserÃa, el poco o nulo manejo periodÃstico saltan a la vista, con el pseudo propósito de informar a la comunidad, pues muchas veces, asoma el rostro desfigurado de la difamación.
Bien mencionaban catedráticos de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamà como MilcÃades Ortiz y Agustìn Del Rosario que, aunque se perdiera una primicia sin sustento, mejor valìa una información corroborada, que involucrara las consultas de las diferentes partes. Desafortunadamente muchas veces, solo dan a conocer un lado de la moneda. La otra podrÃa aparecer si se atreve a solicitar réplica. En ocasiones desisten, pues el espacio o el tiempo aire no es mismo con que se divulgó el suceso. Ya el daño está hecho, aseguran con pesar.
Ante desafÃos como el uso de la inteligencia artificial y en contravÃa la desinformación masiva, la ética sigue siendo ese punto o base para desempeñar un mejor trabajo, desde la humanidad y la perspectiva periodÃstica que redunden en un producto informativo de interés y responsable para la sociedad a la que nos debemos con niveles de imparcialidad y equidad.


