El elogio de la risa
El aprendizaje más serio es saber reÃrse, porque la risa es el resultado del contraste entre lo serio y  lo cómico, entre   la caricatura, y la realidad; entre el chiste, y la seriedad;  entre lo grotesco, y lo correcto; entre el sarcasmo y la mentira; entre  el ridÃculo y la formalidad; entre  la parodia y el modelo convencional; entre la novedad y la tradición; entre  lo incongruente y lo chocante; entre  el carnaval y la  misa; entre el ridÃculo y el buen gusto;  entre  la ironÃa y la verdad; entre  la sátira y los modelos de seriedad; entre  el poder y la resistencia,  porque la risa se alimenta  de los contrastes detectados  por la inteligencia. Â
Hay muchas formas de reÃrse. Cada persona tiene  una forma particular de reÃrse, ya sea su risa alegre, cordial simpática, feliz, estrepitosa, desenfrenada, dulce, estridente; ya sea risa acogedora,  o risa de cabra desquiciada o la risa de gallina sin patio, todas son  risas  terapéuticas, que  al fin y al cabo producen empatÃa; sin embargo,  hay que diferenciarlas de las risas  fingidas, como las risas forzadas de los polÃticos y las risas falsarias  de los mediocres,  que se rÃen de las injurias y las desgracias de  los demás, esas risas de burla defecan descalabros y solo sirven para degradarse o son indicios de la catadura moral del agresor.
Descartes, dice que esas son risas mezcladas con odio.  Son como la risa del  Diablo después de haberse robado un alma; por el contrario,  la risa verdadera es para divertirse para encontrar la armonÃa entre la conciencia y la realidad, por eso, la risa es fuente de felicidad y conocimiento; si bien la risa no quita los escollos, ni evita  tropiezos en la vida, reÃrse hace  más agradable el viaje; descubre la gracia de la lentitud, revela la inocencia de los niños; expresa deleites del cuerpo y la mente; predispone al placer;  resuelve los problemas más rápido,  inspira tolerancia y te hace capaz de purificar la mente de la intolerancia y el miedo, porque la risa, además de ser una fuente de salud para el cuerpo, lo es para la mente porque te predispone a la alegrÃa, a la afabilidad y a la sociabilidad, te otorga la virtud de la benevolencia como dice el Filósofo Emanuel Kant.
  Por eso, la risa  renueva los hábitos de la paciencia y  demuele la severidad ridÃcula y la pedanterÃa aparatosa;  por eso, es un alimento primordial de la conciencia. La risa no se agota,  ni se mantiene en el lÃmite de lo permitido;  su única regla, es incluir  toda situación humana en el  cÃrculo mágico de la felicidad.  Pero tu conciencia crece cuando la risa te vuelve una persona seria, al ser capaz de, incluso, reÃrte de las barrabasadas del Gobierno.Â
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