UpInforma - Importancia Socio Económica del 8 de marzo

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Importancia Socio Económica del 8 de marzo

Por: Aracelly De León* | Publicado el: 05 marzo 2026



El Día Internacional de la Mujer tiene sus raíces en el movimiento obrero de mediados del siglo XIX, en un momento de gran expansión y turbulencias en el mundo industrializado, en el que la mujer comenzó a alzar cada vez más su voz.

El Día Internacional de la Mujer 2026 llega en un momento en que los sistemas judiciales se encuentran bajo presión. Los conflictos geopolíticos, la represión y las tensiones están debilitando el estado de derecho, en términos generales.

Como resultado de ello, las mujeres y niñas disponen solamente del 64% de los derechos legales de los hombres. Las mujeres son rechazadas, no se les cree, sufren revictimización o se ven privadas de apoyo jurídico. La igualdad nunca llega.

La sobrecarga del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que enfrentan las mujeres, junto con su limitada participación en el mercado laboral, ha puesto en evidencia el vínculo profundo entre la división sexual del trabajo, la persistencia de la pobreza, los patrones patriarcales y discriminatorios, y la concentración del poder.

En América Latina y el Caribe, la persistencia de la división sexual del trabajo y la injusta organización social del cuidado, continúan reproduciendo desigualdades que limitan la autonomía de las mujeres.

Esta realidad no solo perpetúa brechas de género, sino que también genera ineficiencias económicas y sociales que afectan al conjunto de la sociedad. En términos generales, las mujeres muestran menores tasas de participación y ocupación, acompañadas de mayores niveles de desempleo en comparación con los hombres. Por su parte, aquellas que logran insertarse en el mercado laboral suelen enfrentar condiciones más precarias, y trayectorias laborales inestables.

La feminización de la pobreza se refiere a la sobrerrepresentación de las mujeres entre la población en situación de pobreza y extrema pobreza. Este indicador es clave para mostrar cómo los esfuerzos de reducción de la pobreza en la región no han beneficiado de igual manera a hombres y mujeres, y evidencia que la pobreza afecta de manera desproporcionada a las mujeres, especialmente en hogares con niños y niñas. Los hogares pobres tienden a concentrar una mayor proporción de mujeres en edades de mayor demanda productiva y reproductiva, lo que refleja su falta de autonomía económica.

Percibir ingresos propios se asocia con un mayor poder de decisión sobre la administración de los recursos económicos para cubrir las necesidades y preferencias propias y de otras personas del hogar. Así, este indicador es clave para caracterizar las desventajas que enfrentan las mujeres para ejercer su autonomía. A pesar de los avances en participación laboral en los últimos 30 años, una cuarta parte de las mujeres en América Latina aún no percibe ingresos propios, lo que las hace económicamente dependientes y vulnerables.

La alta carga del trabajo no remunerado a lo largo de la vida trae limitaciones a la autonomía económica de las mujeres y está directamente relacionada con su baja tasa de participación en el mercado laboral. En contraparte, y como ha sido la constante en los últimos 20 años, alrededor de un tercio de las mujeres que no participan del mercado laboral se dedica al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado como actividad principal. Como resultado, quienes trabajan en la provisión de cuidados familiares no remunerados, ven afectadas sus posibilidades de recibir ingresos propios, acceder a recursos económicos y a la protección social basada en el empleo formal.

Esta desventaja es particularmente preocupante porque las mujeres viven en promedio más años que los varones, pero están menos protegidas por los sistemas de seguridad social. La tendencia demográfica indica que la población envejeciente es cada vez mayor.

Estas son algunas de las razones por las que las mujeres seguimos reclamando nuestros derechos y la igualdad de oportunidades.

* La autora es directora del Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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