Zona peligrosa
El cuentista panameño Leadimiro González, en su relato Zona peligrosa, que forma parte de la colección Bajo el calor del fuego sorprende al lector, por los efectos que producen lo inesperado para dejarnos el agridulce sabor de la literariedad; lo agrio por hacernos vÃctimas del juego narrativo.Â
El tema tratado es cotidiano, tanto que raya en lo trivial; no obstante, la habilidad con la que es tratado lo reviste de trascendencia universal. Nos encontramos con una escena cotidiana que casi pasa desapercibida. Se trata de una lagartija que mira a una mosca: su presa. Calcula cada detalle para no fallar; si comete un error pasará horas antes de que tenga cerca otro insecto.Â
Los elementos exteriores son propicios, el viento de la tarde penetra por las ventanas; la mosca que ignora el peligro se acerca a las cortinas; la lagartija, en el relato, tiene conciencia plena que el éxito de un cazador depende de su paciencia. La tensión continúa, la lagartija se ha acercado lo suficiente a la mosca; no obstante, cuando ha calculado la distancia, cuando tiene la certeza del éxito, de que no existe ninguna posibilidad de cometer errores, apresa a la mosca; sin embargo, en ese preciso instante, ocurre algo que para la lagartija resulta totalmente inesperado: en ese preciso momento de su victoria, siente que algo pesado le cae encima mientras la mosca se escapa, se eleva por los aires, y  ella, sin poder evitarlo, se desploma a los pies de una pequeña sombra que le sonrÃe maliciosamente con una escoba en la mano, antes de ponerle fin a su existencia.
Definitivamente, la presencia humana cambia el final de la historia; sin la presencia del ser humano, la naturaleza hubiera tenido otro final; el texto capta la atención desde todo punto de vista, puesto que la intrascendencia de que una lagartija capture una mosca no tiene mayor importancia, de no ser por la calidad narrativa de este gran cuentista panameño.


