Las crisis familiares se deben enfrentar con inteligencia
A cada rato mi esposa nos dice que las familias perfectas solo existen en la televisión. Esa es una gran verdad; las normales pasan, a cada momento, por crisis y debemos estar preparados para resolverlas. En esto influirá mucho el carácter y temperamento de sus miembros.
Si los padres explotan con poco y la ira se adueña de ellos, los conflictos serán más difÃciles de resolver. Es cierto que hay una gran diferencia en cómo actúa ella y él, pero hay que deponer las actitudes guerreristas y más cuando hay hijos pequeños. Lo primero es reconocer la crisis. Eso nos permitirá comenzar a trabajar para resolverla. Es importante, en una situación de crisis, saber gestionar las emociones. Hay que descubrir el momento para hablar de ella. Hay personas que se desesperan más que otras y aquà se debe hacer un alto para considerar lo negativo que acarrea desesperarse.
Es aconsejable no intentar resolver la crisis cuando se está en la cima de la ira y la tristeza. Estos dos factores impedirán que pensemos y actuemos con inteligencia. La ira y la tristeza nos nublan el entendimiento y eso es peligroso.
A mà me enseñaron a ser calmado; a darle paso al razonamiento lógico; a callar frente a la discusión estridente. Esto me ha alejado de problemas serios y de los desenlaces fatales. Es normal que los hermanos se distancien, dejen de hablarse, pero ellos tienen que comprender que esos comportamientos no deben ser largos. ¡Hay que cambiar de actitudes no solo por la sanidad y la buena relación entre ellos sino por la paz que les darán a sus padres! Y ese clima de buena hermandad se tiene que acentuar más cuando los hermanos tienen padres mayores.
Esa condición de adulto mayor provoca que los padres sean más frágiles y vulnerables frente a discusiones estériles y acciones infantiles. El hogar no debe ser un centro de batalla donde unos se unen contra otros. La vida es corta y cuando queremos recoger el agua derramada ya es demasiado tarde. Que no los martirice esa frase legendaria de, ¿por qué lo hice? Hoy nacemos y al poco tiempo nos estamos despidiendo de este mundo.
Ustedes que me leen, traten de evitar las crisis familiares, pero de presentarse no esperen mucho tiempo para resolverlas. ¡Ah, y los más importante, recuerden tener a Dios en el centro de su hogar! Con él, somos invencibles, como lo dice el obispo Rómulo Emiliani
El autor es Periodista y Docente de la Facultad de Comunicación Social.
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