La Década Perdida: Panamá Frente a la Crisis de la Deuda Externa en un Mundo Globalizado
Durante la década de los 80 América Latina vivió una de las etapas económicas más críticas de su historia, denominada crisis de la deuda externa, que transformo la vida y la economía de los diferentes países y la estructura política y social de toda Latinoamérica. Nuestro país no fue la excepción, ya que estuvo inmerso en una creciente dependencia del crédito y se enfrentó a una serie de desafíos de nuestro sistema financiero.
El origen de esta crisis se remonta a finales de los años setenta cuando los países de toda la región, incluido Panamá, se endeudan masivamente porque aprovecharon los créditos internacionales que los sistemas de tazas financieras ofrecían con intereses bajos. En este mismo año se crea el sistema financiero de nuestro país
Creación del Centro Bancario Internacional: Antes de 1970, en Panamá existían alrededor de 20 bancos con activos totales no superiores a los mil millones de dólares. Es en 1970 que se promulga la ley bancaria1 cuyo objetivo fundamental era la promoción y creación de un centro bancario internacional, principalmente autorregulado. sta ley fue exitosa y en 1982, ya Panamá contaba con un Centro Bancario Internacional compuesto de unos 120 bancos de 25 diferentes países, y activos totales por casi 50,000 millones de dólares, por lo que en el periodo 1969-1971 aumentó la disponibilidad del crédito (32%) y por consiguiente se produjo un gran auge en las construcciones y un aumento en el gasto agregado contribuyendo entonces al crecimiento del PIB en un 9.6% a pesar de la baja en el crecimiento de las exportaciones (de 9.0 por ciento anual pasaron a 4.5 por ciento en 1970-1971). (Revista Historia Económica de Panamá pp 3, 4).
De acuerdo a la revista Crisis Financiera Latinoamericana de Sims y Romero. El rápido auge del sistema bancario favoreció la concentración del capital en manos de sectores financieros y urbanos, mientras que amplios segmentos de la población permanecieron al margen de los beneficios del crecimiento. Además, la dependencia de capitales externos y la ausencia de mecanismos regulatorios fuertes expusieron a Panamá a la volatilidad internacional, un factor que más tarde se reflejaría en la vulnerabilidad del país frente a las crisis financieras de los años ochenta. En síntesis, la creación del Centro Bancario Internacional no solo transformó la economía panameña, sino que redefinió su papel en el sistema mundial. Fue una estrategia de modernización económica que, aunque exitosa en términos de crecimiento, sembró las bases de una economía dual: moderna, abierta y globalizada, por un lado; pero dependiente y socialmente desigual por otro lado este proceso inauguró lo que los economistas denominaron “la Década Perdida”, caracterizada por estancamiento económico, inflación, desempleo y deterioro de los niveles de vida en toda la región. (Sims y Romero,2013).
En Panamá, la situación fue compleja ya que se esperaba una modernización que no se vio, sino que fue el inicio del endeudamiento de préstamos que se adquirieron durante este periodo, la cual alcanzó cifras de millones de dólares y no ayudó al desarrollo de la economía, sino que convirtió a Panamá en una economía frágil y dependiente del sector servicio. En un mundo donde las crisis financieras pueden originarse a miles de kilómetros, pueden tener repercusiones inmediatas en la economía de una nación. Recordar la Década Perdida es más que un ejercicio académico es una invitación a repensar el papel de Panamá en el sistema global y a construir políticas públicas más justas, sostenibles y soberanas.
La autora es estudiante de Maestría en Historia de las Relaciones entre Panamá y Estados Unidos, del Centro Regional Universitario de Panamá Oeste de la Universidad de Panamá


