El Istmo de Panamá como Eje Geoestratégico Global: Trayectorias Históricas del Tránsito Interoceánico (1510-1855)
La formación de nuestro Istmo hace unos 3 millones de años (Porto, J. 2023), sirvió como un conector vital para unir el norte, centro y sur de América. Este puente de tierra entre el Océano Pacífico y el Mar Caribe resultó fundamental en el proceso de colonización y conquista de los europeos en América.
Desde la fundación de Santa María la Antigua en el Darién en 1510 y su establecimiento como sede episcopal de la primera Diócesis en el continente americano en 1513, el Istmo comenzó a tomar una importancia creciente. Este fue el inicio de una ruta transitista y de conquista, utilizada no solo por los españoles, sino también por ingleses y franceses. Se convirtió en el centro expedicionario tanto hacia el interior del Istmo como por la vía marítima: hacia el sur, en busca del rico imperio del oro (Perú), y hacia Centroamérica, funcionando como el paso que comunicaba el Caribe con el Pacífico (Fitzgerald, Luis 2020).
La fundación de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá el 15 de agosto de 1519, significó el traslado permanente de las autoridades españolas, encabezadas por Pedrarias Dávila, a un lugar estratégico cercano al mar. Se convirtió en la capital de Castilla de Oro y en el punto de partida de innumerables expediciones. Al consolidarse como una ruta de tránsito permanente, sufrió el embate de los ingleses y sus intenciones de establecerse, lo que confirmaba el valor estratégico de nuestra posición geográfica para las expediciones hacia el centro y sur de América. Nuestra Señora de la Asunción de Panamá fue el primer asentamiento europeo en la costa pacífica de América (Castillero, Ernesto 2004).
Habiendo explotado al máximo nuestra posición geográfica durante la colonia, el papel del Istmo fue fundamental en el desarrollo de las Ferias de Portobelo. Esto generó un auge económico no solo en España, sino globalmente en Europa, al servir como eje de intercambio comercial entre Europa, Asia, África y América.
Sin embargo, la realidad interna en el Istmo de Panamá era diferente. La falta de una economía estable, el contrabando, la desigualdad social, la inseguridad y el bajo desarrollo del sector agrario provocaron una crisis que se tradujo en una decadencia. Esta fue propiciada por los españoles, que sucumbieron ante problemas políticos internos y la guerra con los ingleses (Castillero, Ernesto 2004). Como consecuencia, el Istmo de Panamá perdió importancia como ruta y vía principal.
No fue sino hasta 111 años después, con la construcción del Ferrocarril Transísmico (1850-1855), a manos de los estadounidenses, que retomamos ese papel predominante en la zona. Este fue el inicio de un florecimiento como vía principal.
Para ese entonces, ya unidos a Nueva Granada, nuestro Istmo despertó nuevamente el interés de potencias europeas (Inglaterra y Francia) y de los Estados Unidos de América por la posible construcción de una ruta interoceánica que acortara la distancia entre el Océano Pacífico, el Mar Caribe y los Continentes.
Nuestra historia como ruta de tránsito florece en medio de luchas, sinsabores, ultrajes, abusos, derrotas y victorias finales. Esto nos ha convertido en esa envidiable franja de 80 km que mueve el comercio a nivel mundial y nos hace ser parte de ese mapa global que nos conecta y nos coloca a la vanguardia de los últimos avances tecnológicos en materia de transporte, logística y comunicación, siendo el puente del mundo y corazón del universo.
El autor es estudiante de la Maestría en la Historia de las relaciones de Panamá con los Estados Unidos (CRUPO) Universidad de Panamá.


