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Del Destino Manifiesto a la guerra Hispano-estadounidense.

Por: Alexander Batista. | Publicado el: 04 diciembre 2025



Estados Unidos no se limitó a su expansión hacia el oeste a mediados del siglo XIX y al despojo de la mitad del territorio de México. Tenían presencia en Centroamérica y el Caribe, que también eran territorios deseados por los estadounidenses, especialmente Cuba, que a finales del siglo XIX empieza a luchar por su independencia. Estados Unidos interviene bajo la excusa de la explosión del acorazado USS Maine. Esta guerra en el Caribe consolidó el interés de los Estados Unidos por construir y controlar un canal en Panamá para el movimiento de su flota militar.

El mandato divino del Destino Manifiesto se extendió hacia el oeste, los territorios del norte de México y Centroamérica. Solo faltaba el Caribe. Cuba, colonia española, era deseada por los Estados Unidos desde la época del presidente Jefferson. Los estadounidenses tenían inversiones en Cuba, en los ingenios azucareros. Incluso, en 1848, el presidente Polk hizo una oferta a España para comprar Cuba.

A finales del siglo XIX los cubanos iniciaron la lucha por su independencia (1868-1878), llamada Guerra de los Diez Años. No lograron la independencia, pero ya se habían instalado los cimientos independentistas en Cuba. En 1895, nuevamente se inicia la guerra por la independencia. A finales de 1898, el hundimiento del USS Maine en la bahía de La Habana, sin saber qué causó la explosión, fue la excusa para la entrada de los Estados Unidos al conflicto. “La teoría más aceptada ha sido la de autoagresión para que los Estados Unidos tuvieran un casus belli o motivo de guerra” (Aguirre, 2025). La intervención de los Estados Unidos dio como resultado la derrota de España y la pérdida de las últimas colonias en América. Con la firma del Tratado de París, España entrega a los Estados Unidos a Puerto Rico, Guam y las Filipinas, y se reconoce la independencia de Cuba.

Esta guerra dejó a Estados Unidos como una nueva potencia mundial emergente, al contar con posesiones en el Caribe y el Pacífico asiático, cumpliendo así el mandato divino del Destino Manifiesto. Esta guerra dejó a los Estados Unidos y a su doctrina del Destino Manifiesto con los ojos puestos en Centroamérica. Durante la guerra con España, el acorazado Oregón partió de la costa oeste con destino a Cuba y tuvo que bordear el cabo de Hornos; tardó sesenta y siete días en llegar a Cuba. Esto demostraba lo importante que era controlar un canal por Centroamérica. Las rutas propuestas eran Nicaragua o Panamá. Los Estados Unidos se decidieron por la ruta panameña. Para lograr esto, Estados Unidos firma en 1901 el Tratado Hay-Pauncefote, que sacaba definitivamente al Reino Unido de Centroamérica. Las negociaciones iniciadas con Colombia entre 1901 y 1903, mediante el tratado Herrán-Hay, no dieron resultados que satisficieran a los colombianos y fue rechazado.

Estados Unidos, luego de las fallidas negociaciones con Colombia, apoyó el movimiento separatista en Panamá del 3 de noviembre de 1903, reconociendo el 6 de noviembre a la nueva nación. Se firmó un nuevo tratado, el Tratado Hay-Bunau Varilla, hecho a la medida de sus intereses y de esta manera se logró controlar un canal en Panamá para proteger sus intereses económicos y militares. La guerra entre Estados Unidos y España por Cuba y el apoyo de la separación de Panamá de Colombia, esto permitió a los Estados Unidos cumplir su expansión, por medio del mandato divino del destino manifiesto.

El autor es estudiante de la Maestría en Historia de las Relaciones de Panamá con los Estados Unidos, Universidad de Panamá del Centro Regional Universitario de Panamá Oeste.

 

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