Es tu marido capaz de matarte?
El incremento del asesinato conyugal de mujeres hizo que en Panamá se promulgara la Ley 38 de 2001 que crea 14 medidas de protección para las mujeres en riesgo, no obstante, las cifras estadÃsticas indican que el asesinato conyugal, una forma extrema de violencia contra la mujer, se ha incrementado en el paÃs. Es emblemático el asesinato de una profesora frente a sus estudiantes; la muerte a machetazos de una mujer indÃgena delante de su comunidad; el caso del novio despechado que entró por la ventana y le propinó 200 puñaladas a su expareja; el hombre que fabricó una bomba para hacer explotar el autobús donde iba su exnovia; el caso del joven que asesinó a su expareja y a la madre de ella porque lo abandonó; podemos añadir a este repertorio tétrico que se incrementan los casos de hombres que matan a su expareja y luego se suicidan.
Podemos cuestionar de muchas maneras los asesinatos conyugales; darnos golpes de pecho moral; publicar miles de declaraciones al respecto; hacer campañas publicitarias, e incrementar las penas, pero las mujeres siguen siendo asesinadas y esas medidas no solucionan el problema, a menos que sepamos cuáles son las causas reales y las condiciones en que se cometen los asesinatos para poder evitarlo.
Según Gabin de Becker, la mayorÃa de los asesinatos conyugales suceden después de que la mujer se ha marchado, ya que el rechazo de una mujer es considerado por el hombre abandonado como una amenaza a su identidad, a su integridad psicológica. Por eso, después de la separación, son indicios de asesinato conyugal: el asecho, la vigilancia, y acoso porque, finalmente, pueden terminar en la agresión criminal.
La forma más evidente de saber si una mujer está en un cÃrculo de violencia capaz de terminar en un asesinato conyugal, es el acoso después de la separación, ya que las estadÃsticas a nivel internacional señalan que el 75% de los asesinatos conyugales ocurren después de la separación.
David Abrahamsem, en su libro La mente asesina, asegura que en este tipo de homicidio hay tres elementos emocionales tÃpicos que los pueden caracterizar: la frustración, el temor y la depresión, factores que están presentes en toda separación.
El psicólogo Linden Gross, en su libro Padecer o hacer daño, sostiene que estos crÃmenes podÃan llamarse desde la perspectiva del asesino «asesinatos en defensa propia», porque ellos asumen de forma errónea, que han sido afectados en su dignidad por la mujer que los abandonó. Por eso, acosar a las mujeres después de la separación, sirve no tanto para lograr que vuelvan, sino para restituir su ego maltrecho, pero cuando sus esfuerzos son infructuosos, deciden matarlas.
¿Cómo es posible esto? Agnes Heller, en su libro TeorÃa de los sentimientos, dice que la caracterÃstica, partÃculas de sentimientos como el amor, es que pueden convertirse en su contrario; no es posible sentir amistad y antipatÃa hacia la misma persona al mismo tiempo, pero sà es posible sentir amor y odio a la vez. Por lo tanto, la mujer no sabe cuándo su pareja dejó de ser una persona con la cual tiene diferencias conyugales para ser un enemigo Ãntimo.
Entonces, estamos hablando de hombres con ego débil, influenciados por la rabia, el odio, la frustración los cuales tratan de restituir su ego maltrecho con la violencia y el crimen.
 La segunda causa del asesinato conyugal es el tiempo que una mujer permanece en una relación caracterizada por la violencia.
Según los investigadores Rhodes y Baranoff (1998), citados por Echeburúa, E. Amor. P. Corral. P. 2002. Mujeres Maltratadas en Convivencia Prolongada con el Agresor: Variables Relevantes, la violencia psicológica produce baja autoestima y dependencia emocional de la vÃctima al agresor. Por otro lado, el abuso incrementa la autoestima del abusador.
Permanecer en una mala relación incrementa los factores de riesgos, asegura Jackeline Campbell JC en su libro Risk factors for femicide in abusive relationships: Journal of Public Health. (2003; 93(7):1089-1097). Para ella, el factor primario en el riesgo de asesinato conyugal es la violencia fÃsica, y el segundo factor desencadenante del crimen es el desempleo del abusador. Pues está en una situación de disminución de la autoestima frente a la mujer y, para reforzarla, la somete. Otros factores causantes del feminicidio se refieren a la facilidad para cometerlos, tales como tener acceso a armas y el consumo de drogas. La concurrencia de estos cuatro factores es potencialmente peligrosa, si la mujer abandona al hombre. Por eso se requiere protección para la mujer en riesgo.
La violencia intrafamiliar tiene varias etapas según postula Valeria Luján en sus tesis Crecimiento postraumático en mujeres vÃctimas de violencia doméstica. Lo grave es que hay formas de violencia no consideradas como tales en la cultura panameña.
La primera etapa de la violencia es la llamada «no tener en cuenta», las mujeres asumen la violencia como algo de su vida cotidiana, no dimensionan la gravedad del maltrato, tienen la esperanza de poder cambiar al maltratador y sienten que deben permanecer a su lado. No consideran la posibilidad de romper con la situación violenta. Esto surge cuando estos factores están en desequilibrio: poder y control versus igualdad; abuso fÃsico versus cariño; abuso de privilegios, versus responsabilidad compartida; abuso económico versus, recursos y oportunidades compartidas; abuso verbal, versus respeto; abuso sexual versus compañerismo; Intimidación versus comunicación; aislamiento versus apoyo. Estos abusos cotidianos actúan como violencia oculta que tienen un efecto grave para la mujer: la pérdida de su autoestima y esto se dan al poner en contradicción a estos valores.
En la segunda etapa, llamada «darse cuenta», las mujeres empiezan a ser conscientes de su situación de maltratadas e intentan romper con las ataduras de la etapa anterior flexibilizando su escala de valores frente a su papel como esposas. En la tercera etapa, denominada «encontrarse a sà mismas», las mujeres reaccionan y están conscientes de cortar con la situación de maltrato, entonces empiezan a alejarse del agresor y comienzan a buscar opciones para salir de la situación.
En esta última etapa, llamada «salir adelante sola», las mujeres se sienten listas para emprender la partida, capaces de asumir los roles de padre y madre en la crianza de sus hijos y están dispuestas a correr todos los riesgos causados por la decisión tomada. No obstante, es la etapa de mayor riesgo, porque los asesinatos conyugales suceden cuando la mujer abandona al hombre. Por eso, penalizar el acoso después de la separación, es una medida eficaz para evitar la escalada del crimen.
Se considera un error grave cuando la mujer deja al agresor para volver con él repetidas veces, lo mismo si esta decide volver a verlo después de la separación, ya que no evalúan el peligro y regresan a un cÃrculo de violencia, donde son vulnerables y el agresor tiene opciones para agredirlas. Por eso, en Panamá, la mayorÃa de los asesinatos ocurren después de la separación cuando la mujer interactúa con el agresor.  Por otra parte, deben saber que la norma más aplicada en Panamá es la orden de alejamiento, pero esto no puede salvarlas, según Gabin de Becker, para estos hombres negarse a aceptar la separación implica considerar su propia muerte, pues la mayorÃa son suicidas.
El psicólogo estadounidense Gabin Becker ha creado un perfil psicológico de los hombres capaces de asesinar a su mujer; conocerlo puede ayudar a las mujeres a identificar el peligro y evitarlo. Entre sus conductas se destaca que ellos son los primeros en hablar de matrimonio y de vivir juntos. Porque buscan a una mujer como refuerzo de su ego, no por amor, por eso se niegan a aceptar el rechazo. Toman las decisiones más importantes de la pareja, lo cual se traduce en control, y para mantenerlo se apegan a la intimidación y la venganza; ellos son de los que piden explicaciones constantes acerca de todas las actividades de la mujer, incluso, llegan a expiarla de forma indebida, porque necesitan tener justificación para su ira, a partir de una supuesta indignación virtuosa, pero cuando no tienen excusas sacan su resentimiento sin ninguna conexión con los hechos, porque este tipo de hombres es adicto a la humillación, a las amenazas y a la violencia verbal; por eso, toda amenaza en el contexto de la separación debe tomarse en serio.
Las caracterÃsticas negativas del hombre se multiplican: si el hombre es alcohólico o consume drogas; o si tiene armas o se refiere a ellas como instrumento de control y venganza.
*El autor es catedrático de la Escuela de Español de la Facultad de Humanidades.
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