Historia de una experiencia real y laboral en un reality show de un programa televisivo
Formar parte del equipo de un programa televisivo, por lo general, no es nada fácil, el cual significan que los dÃas son un remolino de actividades que se deben de realizar. La presión de salir al aire, la adrenalina de los cortes en vivo y sobre todo las largas horas en las ediciones son el pan de cada dÃa.
Aún recuerdo que a menudo, cuando terminaba la jornada laboral, me sentÃa tan agotado que lo único que querÃa era llegar a casa y dormir. El horario era demandante, y a veces sentÃa que el trabajo consumÃa cada onza de mi energÃa.
Sin embargo, a pesar del cansancio, crecà profesionalmente adquiriendo experiencia, aprendà valiosas lecciones sobre la disciplina, la resiliencia y sobre todo la importancia de saber trabajar en equipo.
Durante el año 2022, inicie un curso de admisión para estudiar psicopedagogÃa, que posteriormente me desanime por no estar decidida en esta carrera, luego en ese mismo año efectúe el reclutamiento para ingresar a la PolicÃa Nacional, la cual hubo muchos inconvenientes por lo que decidà dejar ese proceso, finalmente opte por ingresar a la Universidad de Panamá escogiendo una carrera que ni siquiera habÃa pensado pero investigue acerca de la licenciatura de que se trataba cuando ingrese la primer año yo no sabÃa si en realidad esa carrera era para mÃ, me sentÃa incomoda, pero posteriormente con el trascurso del tiempo me fui adaptando a los estudios de la carrera la cual es muy bonita carrera y aprendiendo nuevas experiencias comunicativas, ya que era una persona que me costaba sociabilizar y era cohibida siento que me ha ayudado mucho.
La carrera en la Facultad de Comunicación ha contribuido en mi formación, soy una persona más sociable, comunicativa superando el miedo de enfrentar los trabajos de producción, dándome una perspectiva única del mundo de los medios y me demostró de lo que soy capaz de lograr, incluso el saber trabajar bajo presión extrema.
Todas estas situaciones fue una etapa de mi vida laboral que, si bien me dejó sin aliento, también me llenó de orgullo y me ha preparado, para los desafÃos que debo de enfrentar. Con el tiempo, el miedo se transformó en adrenalina. Aprendà que la producción no era un trabajo, era un arte. Aprendà a pensar rápido, a resolver problemas en segundos y a confiar en mi instinto. Los cables ya no me parecÃan un laberinto, sino las venas que conectaban el corazón del programa. Y los focos, ya no me parecÃan peligrosos, sino la luz que iluminaba las historias que querÃamos contar. Mi primer desafÃo fue dominar el caos. La producción era un huracán constante. HabÃa un sinfÃn de pantallas, luces parpadeantes, llamadas telefónicas y personas corriendo. A menudo, el director de piso me gritaba por el intercomunicador, pidiéndome que conectara a un experto o que cambiara un gráfico en cuestión de segundos. El miedo a cometer un error, a dejar un micrófono abierto, o a no tener a la persona correcta en el momento justo, era mi sombra.
La autora es Estudiante de Relaciones Públicas


