Panamá: Entre un equilibrio de proteger el medio ambiente o amenazarlo
Panamá ha conservado más del 54% de sus regiones costeras y más del 67% de su cubierta forestal. Sin embargo, se enfrenta cada vez a más problemas ambientales que ponen a prueba su dedicación a la sostenibilidad y su reputación como uno de los países más verdes de la región.
El país ha sido conocido en todo el mundo por su rica biodiversidad y su importante papel en la protección del corredor ecológico mesoamericano, que es una red natural que vincula hábitats desde México hasta Colombia.
Sin embargo, esta buena imagen se vuelve cada vez más complicada en la vida real.
El silencioso declive de los bosques
Panamá perdió más de 350.000 hectáreas de bosques entre 2022 y 2023. Las mayores zonas afectadas fueron Darién, Veraguas y Coclé.
Las principales causas son la tala ilegal, la expansión de las granjas, la cría de animales a gran escala y, en ocasiones, la construcción de carreteras que no estaban planificadas. La deforestación pone en riesgo a miles de especies, así como a comunidades que dependen del bosque para obtener alimentos, agua y empleo.
Los expertos dicen que esta pérdida tiene un efecto directo en la calidad del aire, la forma en que cae la lluvia y el aumento de las temperaturas en la zona. María Aguilar, científica de la Universidad de Panamá que trabaja en restauración ecológica, dijo: “El bosque no es sólo una fuente de madera o tierra; es el corazón que controla el clima del país”.
También indicó que, si la tendencia continúa, Panamá podría perder en diez años muchas de sus áreas forestales que albergan diferentes tipos de plantas y animales.
Minería ilegal y delitos contra el medio ambiente
Entre otra preocupación de la población, es el aumento de los delitos ambientales.
Así vemos, que las zonas central y oriental del país han sido las más afectadas por la minería irregular, la contaminación de ríos por residuos industriales y la extracción incontrolada de arena.
Los residentes de las zonas rurales están enojados porque algunos proyectos extractivos se llevan a cabo sin hablar con ellos primero, lo que va en contra de sus derechos ambientales básicos.
Así vemos como los habitantes de Donoso (Colón) y La Pintada (Coclé) han manifestado que sus fuentes de agua han sido dañadas y sus tierras de cultivo se han perdido.
El Ministerio del Ambiente (Mi Ambiente) y la Fiscalía de Delitos Ambientales han comenzado a trabajar en conjunto para prohibir estos actos, aunque no cuentan con muchos recursos. Julio Navarro, ambientalista de la Fundación Natura, dijo que “Panamá necesita mejorar su capacidad de vigilancia y endurecer los castigos por los delitos ambientales”.
Políticas e intentos de restauración
El Programa Nacional de Restauración Forestal es una de las formas en que el gobierno alienta a la gente a ayudar al medio ambiente. Ha restaurado casi 190.000 hectáreas de tierra dañada plantando árboles, gestionando la tierra de forma sostenible y enseñando a la gente sobre el medio ambiente.
La Hoja de Ruta para Reducir la Contaminación por Plásticos también avanza en el país. Su objetivo es reducir los residuos plásticos en un 67% para 2040.
Este plan incluye fomentar la economía circular, prohibir los plásticos de un solo uso y recompensar a las empresas que utilicen envases biodegradables. También se ha mejorado la Estrategia Nacional de Cambio Climático, que ayuda a dar forma a políticas que reduzcan las emisiones y apoyen fuentes de energía sostenibles como la solar y la eólica.
El autor es Estudiante de Periodismo


