La Alianza para el Progreso y la Consolidación del Transitismo y la Dependencia Estructural en las Relaciones Panamá-Estados Unidos
Este artÃculo analiza la Alianza para el Progreso en Panamá desde el transitismo y la dependencia estructural. Mediante un análisis histórico-estructural de fuentes documentales, examina cómo esta iniciativa reforzó asimetrÃas históricas sin transformar estructuras productivas. Los resultados, revelan que esta iniciativa, perpetuó la lógica del enclave canalero, consolidando patrones de subordinación que preconfiguraron la inserción panameña en circuitos globales y sentaron bases para el modelo logÃstico.
La Alianza para el Progreso, iniciada por John F. Kennedy, presidente de los Estados Unidos de América en 1961, prometió transformación social para América Latina en plena Guerra FrÃa. En el caso particular de Panamá, esta iniciativa debe analizarse desde el transitismo: modelo económico centrado en la función de paso interoceánico que históricamente ha definido la economÃa del paÃs (Maurer & Yu, 2011). Este artÃculo examina cómo la alianza, pese a discursos modernizadores, consolidó estructuras de dependencia adaptándolas a dinámicas globales emergentes.
El transitismo como matriz estructural: Desde la colonia, Panamá desarrolló una economÃa de servicios, concentrada en el tránsito (Pizzurno Gelós & Araúz, 1996). Mientras duró esta iniciativa, los proyectos se centraron en áreas urbanas, vinculadas al enclave canalero. La concentración de capital e infraestructura profundizó las asimetrÃas regionales, favoreciendo servicios sobre producción agrÃcola e industrial (Figueroa Navarro, 1978).
Esta iniciativa, ejecutó cooperación técnica, créditos para infraestructura y modernización administrativa (Wanderley & Barros, 2021). Estos programas, mejoraron capacidades institucionales, pero condicionaron el desarrollo a prioridades estadounidenses, fortaleciendo servicios sin modificar estructuras productivas. La reforma agraria tuvo escaso impacto (Gandásegui, 1993). El discurso promovÃa autonomÃa, pero en la práctica reforzaba dependencia, mediante redes que vincularon al Estado panameño con instituciones estadounidenses.
La entrada en la era global reconfiguró dependencias mediante una economÃa basada en el modelo de logÃstica, liberalización comercial y un centro financiero internacional. Las capacidades e infraestructuras desarrolladas durante este periodo facilitaron la inserción, aunque persistieron contradicciones: desigualdad territorial, concentración de beneficios y vulnerabilidad ante fluctuaciones comerciales.
Los hallazgos, confirman que esta iniciativa funcionó como instrumento de hegemonÃa más que como mecanismo de desarrollo autónomo. Mientras otros paÃses, experimentaron reformas agrarias e industrialización, Panamá consolidó su vocación de servicio debido a su posición geográfica estratégica y a la presencia estadounidense en la Zona del Canal.
Las continuidades entre el modelo de los sesenta y el capitalismo globalizado, cuestionan narrativas lineales de progreso, revelando adaptaciones de sistemas de subordinación. El transitismo, emerge como categorÃa analÃtica útil donde geografÃa y función de conexión, determinan estructuras económicas de largo plazo, complementando teorÃas de dependencia con especificidad histórica.
La Alianza para el Progreso, catalizó reformas compatibles con el orden hegemónico estadounidense sin modificar estructuras productivas ni dependencia del asentamiento canalero. Este patrón se prolongó en la globalización, donde Panamá consolidó su función de corredor logÃstico sin resolver contradicciones de su modelo de desarrollo.
Comprender esta herramienta de dominación neocolonial, desde transitismo y la dependencia, permiten reinterpretar relaciones bilaterales como proceso de largo plazo con continuidades estructurales. Los discursos desarrollistas encubrieron reproducción de asimetrÃas, funcionando como instrumentos de hegemonÃa. La historia del transitismo panameño es fundamentalmente, adaptación y subordinada a los sistemas mundiales de acumulación.
El autor es estudiante de la MaestrÃa en Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos. Centro Regional Universitario de Panamá Oeste (CRUPO). Universidad de Panamá.


