Las relaciones trilaterales entre Panamá, Taiwán y la República Popular China en la nueva globalización del siglo XXI (2001-2010)
Las primeras oleadas de trabajadores chinos al istmo de Panamá se dieron durante la construcción del Ferrocarril (1850-1855) y los inicios de la construcción del Canal en 1904. En la primera, provenientes principalmente de Cantón y Fujian, trabajaron con ahínco y muchos perdieron la vida por el duro bregar con la naturaleza y los rieles, mientras que otros recurrieron al suicidio a falta del opio prometido y a la nostalgia que los embargaba. En la segunda, muchos vinieron, pero pocos laboraron en las obras canaleras; más bien se dedicaron a montar pequeños negocios de lavanderías y restaurantes aprovechando el auge económico circundante. En adelante, siguieron llegando por su cuenta durante todo el siglo XX.
Al asomarse el nuevo siglo, específicamente en el 2000, de acuerdo con Berta Alicia Chen P. y su obra Panamá y China: una relación de tres siglos, legisladores panameños y miembros de la Asamblea Popular China se visitaron recíprocamente para intercambiar experiencias en el quehacer legislativo. Ese mismo año se presentó una considerable disminución de los inmigrantes, comparado con décadas anteriores, debido al auge económico chino que empezaba a vislumbrarse.
Es necesario aclarar que la República China de Taiwán mantuvo relaciones comerciales y diplomáticas con Panamá desde 1945, mientras que con Pekín las relaciones se circunscribían solamente al intercambio comercial, pero el surgimiento de la República Popular China (RPC) como poder económico emergente globalizado, después de la recuperación de Hong Kong en 1997, opacó las relaciones con Taiwán durante la primera década del siglo XXI. Como señalan Rodrigo Matías Martín y Guillermo Enrique Boscán de la Universidad de Salamanca en el artículo La puerta de Latinoamérica: las relaciones de Panamá con Estados Unidos y China, oportunidades y desafíos:
… durante los años 90 y comienzos de la década de los 2000 Taiwán llevo (sic) a cabo una importante inversión en Panamá, con proyectos que llegaron a alcanzar los 450 millones de dólares. Por su parte Panamá apoyó la diplomacia Taiwanesa con gran ahínco, llegando a ser uno de los patrocinadores del intento de Taiwán de ingresar a las Naciones Unidas. (Martín y Boscán, 2023, p. 245)
Ya desde 1995 el Presidente Ernesto Pérez-Balladares había prometido iniciar relaciones diplomáticas con China continental. Y en el 2004, el electo presidente Martín Torrijos prometió establecer estás mismas relaciones con China sin romper los lazos con Taiwán. Ante esta afirmación el diplomático chino “…declaró que cualquier país que quisiera establecer relaciones diplomáticas con China debía respetar la posición que existe una sola China en el mundo y que Taiwán es parte de China” (Chen, 2019, p. 81).
Al parecer, desde los años 90 ya la idea de establecer relaciones diplomáticas con RPC se estaba fraguando en virtud del rápido ascenso de la economía de esta potencia. En 2007, Juan Carlos Varela y su hermano, José Luis Varela, viajaron a Beijing para reunirse con Wang Hua, Director del Departamento del Comité Central del Partido Comunista Chino para estrechar las relaciones entre sus partidos políticos y anunciar que tan pronto ganara las elecciones establecería relaciones diplomáticas con China (Chen, 2019, p.82). Las relaciones comerciales y diplomáticas con Taiwán se mantuvieron firmes durante el período 2001-2010; no obstante, en el fondo, estos acuerdos encarnaban una posición cada vez más insostenible frente a una nueva realidad económica global.
El rápido crecimiento de la RPC, catalogada como la fábrica del mundo, junto a la presión impuesta por la nueva globalización emergente establecieron nuevos paradigmas para la clase gobernante panameña. La ausencia de lazos diplomáticos con China continental no impidió que ésta se estableciera en Panamá como uno de los más importantes socios comerciales durante este período.
En conclusión, esta fue una década de gran tensión trilateral. Panamá aprovechaba las donaciones y cooperación económica de Taiwán al tiempo que se beneficiaba del enlace económico de la RPC, principalmente de su volumen de carga que era superior, en términos comparativos, a las registradas por Taipéi. Esto fue determinante para la economía logística panameña, máxime cuando el principal desafío geopolítico de Panamá era intentar navegar en el océano político del concepto de una sola China impuesta por Pekín.
El autor es estudiante de la Maestría de Las Relaciones entre Panamá y Estados Unidos en Centro Regional Universitario de Panamá Oeste, Universidad de Panamá.


