Desafío del periodismo global y local
En la actualidad, la información, ya sea verdadera o falsa, se difunde de manera veloz, y muchas personas comparten contenidos sin confirmar su autenticidad. Esta práctica hace que los rumores y las noticias engañosas se propaguen rápidamente, llegando incluso a escala internacional y generando confusión sobre lo que es real o falso.
En Panamá, durante la crisis del Covid-19, las informaciones falsas se propagaron de una manera significativa que influyeron en la comprensión y el uso de medidas de salud. Por ejemplo, surgió tratamientos milagrosos para el virus, lo que resultó que algunas personas ignoraron peligrosamente los protocolos de prevención oficiales. Según el artículo la Estrella de Panamá (2025), aunque el estado no tiene las reglas que rigen la distribución de noticias falsificadas, este fenómeno crea un dilema en un intento de equilibrar la libertad de expresión con la seguridad de la población y el pozo. La información desertada puede afectar no solo la economía y la salud, sino también la reputación de personas y organizaciones. Por esta razón, los expertos sugieren implementar programas de educación digital y políticas preventivas que ayuden al público a identificar y administrar información incorrecta.
Por su parte, Las Naciones Unidas en todo el mundo han declarado que la información incorrecta puede afectar los derechos humanos y las libertades significativas. El informe del Secretario, genérico bajo el nombre de “Contrarrestar la desinformación para promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales” (ONU, 2023), analiza los desafíos de analizar la propagación de noticias falsas y compañías nacionales y tecnológicas. Del mismo modo, la UNESCO ha establecido una red global que quiere participar en los esfuerzos del gobierno, las organizaciones civiles y las plataformas digitales para reducir la distribución de la información errónea y promover la educación de los medios (UNESCO, 2023).
Los números globales enfatizan la importancia de esto. Según Pew Research Center (2025), más del 80 % de los adultos en 35 países creen que las noticias falsas son un problema grave con un aumento de la ansiedad en África Sahariana y América Latina. América del Norte, aprox. El 50 % de los estadounidenses y el 43 % de los canadienses tienen información incorrecta sobre un problema grave. En Europa y el océano distorsionador asiático, los niveles son diferentes y reflejan el nivel de cultura, las diferencias legales y políticas, pero en general la preocupación por las noticias falsas es amplia. Además, aquellos que evalúan en gran medida la prensa y la expresión generalmente consideran la información incorrecta como un problema más grave, y esto se debe a su satisfacción con respecto a la democracia en los países interesados.
Para concluir, Panamá como a escala global, la información incorrecta crea un gran desafío para el periodismo y la sociedad. La capacidad de las personas para distinguir entre información verdadera y falsa es importante para la salud democrática y social. Cada ciudadano tiene la responsabilidad de acudir a fuentes oficiales y confiables para corroborar la información que recibe, evitando compartir rumores o noticias sin verificar. Combatir las fake news es una tarea colectiva que requiere compromiso de todos los actores sociales, desde los medios hasta la población.


