La Guerra Hispano-norteamericana por la Independencia de Cuba
Introducción:
El conflicto se inició el 24 de febrero de 1895 con un levantamiento simultáneo de treinta y cinco localidades cubanas, el llamado Grito de Baire, y tras la entrada de Estados Unidos bajo la excusa del hundimiento del crucero acorazado USS Maine, finalizó el 12 de agosto de 1898 concretándose el 10 de diciembre de 1898 con el Tratado de París.
Antecedentes:
Desde 1800 Thomas Jefferson ya había señalado lo siguiente: “Confieso francamente que siempre miré a Cuba como la adición más interesante que pueda nunca hacerse a nuestro sistema de Estados” (Hernández, 2024), lo que indica que esta idea no fue espontánea en 1898, sino que había sido pensada con antelación y siempre estuvo en los objetivos expansionistas norteamericanos.
Antes de la entrada de Estados Unidos los cubanos pelearon la “La guerra Grande”, como la llamara José Martí, durante toda una década (1868-1878) bajo el liderazgo de Carlos Manuel de Céspedes, considerado como el “Padre de la Patria”, que marcó la base o fundamento de la independencia cubana. El Pacto de Zanjón de 1878 puso fin al conflicto sin el logro definitivo de los objetivos para Cuba. En 1895 reanudaron la lucha encarnizada bajo el mando de los líderes y futuros héroes José Julián Martí Pérez, José Antonio Maceo y Máximo Gómez Báez que, reunidos en Haití, partieron con un contingente armado hacia Cuba combatiendo a los españoles por tres años consecutivos hasta la entrada de Estados Unidos en 1898.
El hundimiento del USS Maine en el puerto de La Habana en 1898, aunque todavía se debate su causa exacta, fue la excusa estratégica perfecta para la intervención del coloso del norte en el conflicto. Se preguntan ¿qué hacía un barco de guerra en el puerto de La Habana en medio de una guerra que no le competía? La teoría más aceptada ha sido la de autoagresión para que los Estados Unidos tuvieran un casus belli o motivo de guerra (Hernández, 2024). Ejemplos que refuerzan esta posición son la entrada en la Primera y Segunda Guerra Mundial, con el hundimiento del Lusitania y el ataque a Pearl Harbor, respectivamente. En el primero, esa zona estaba altamente patrullada por submarinos alemanes y los norteamericanos lo sabían, especialmente por el U-20 que torpedeó al Lusitania (un crucero británico) el 7 de mayo de 1915, provocando la muerte de 1,200 personas y dándole la excusa perfecta a los norteamericanos para entrar en la guerra atendiendo el llamado de los ingleses; y en el segundo, también ellos sabían del ataque preparado por Japón el 7 de diciembre de 1941, pero no les avisaron. Ya habían negociado lo suficiente con ambos bandos y consideraban que era hora de entrar en el conflicto.
Después de 6 meses de intensos combates por mar y tierra y con la ayuda de los valientes cubanos, finaliza el conflicto y se firma el Tratado de París el 10 de diciembre de 1898, al cual no fueron invitados los líderes cubanos. Esta nueva estrategia provee a Estados Unidos la Isla de Guam, Puerto Rico y Las Filipinas, ampliando la su zona de influencia en ambos mares, pero para Cuba sólo una independencia mediatizada por la imposición de la Enmienda Platt, que le otorga a Estados Unidos el derecho a intervenir cuando desee, y una ocupación perentoria hasta 1902 cuando se retiran, pero conservando Guantánamo hasta el presente.
El autor es profesor de Historia, tiempo completo, en el Centro Regional Universitario de Azuero, Universidad de Panamá.


