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Las tecnologías de información y comunicación: ¿aliadas o amenazas?, una breve mirada desde la Psicología Clínica

Por: Francisca Domínguez Núñez | Publicado el: 29 julio 2025



Los avances tecnológicos han evolucionado y lo seguirán haciendo, y están para ser parte de la vida de todos. Las tecnologías de la información y comunicación (Tic’s) tienen sus ventajas y desventajas, definitivamente, esto dependería de su uso de manera racional. 

Hace unos meses asistí a una conferencia donde unos de los temas fue justamente el uso de las pantallas y dispositivos electrónicos por parte de los niños, niñas y adolescentes. Un dato relevante que mencionó una de las conferencistas fue cómo los padres y cuidadores se preocupan por orientar a los menores en la importancia de no interactuar con extraños, protegerse de situaciones y personas peligrosas; sin embargo, tienen el principal “enemigo/peligro” en casa, los diferentes dispositivos sin supervisión. Y no es cuestión de satanizar a la tecnología, ya que, gracias a ellos, se han dado avances en la medicina, agricultura, comercio en general, es decir, en todas las áreas, no obstante, se debe tener control sobre ellas. 

El objetivo de este artículo es esbozar el uso razonable de las nuevas tecnologías por parte de los menores; sin embargo, esto inicia desde un elemento clave: gestión, control, administración y acompañamiento por parte del adulto responsable. Podría considerarse un maltrato entregarle un dispositivo electrónico a un menor sin la supervisión, o bien el debido control de acceso y disponibilidad.  

A continuación, se presentan algunas ideas que pueden contrastarse entre la tecnología como aliada o bien amenaza:  

  • El primer punto sería evaluar por qué se quiere exponer al menor a la tecnología, quién lo necesita: el menor o el adulto, ha reflexionado acerca de los beneficios y peligros.  
  • Niños de maternal. Si fuera necesario se le expondría bajo una interacción supervisada de manera breve. La exposición prolongada puede afectar el desarrollo del lenguaje. 
  • Niños pre-escolares (2-5 años). Un uso como apoyo educativo con supervisión, con una duración de 1 hora máxima al día. La tecnología podría apoyar el aprendizaje mediante el juego, enriquecer el vocabulario y apoyar el aprendizaje temprano. Señala Hutton et al (2020) que el uso excesivo de tecnologías en la infancia temprana puede afectar la integridad de la sustancia blanca, que está asociada a las funciones ejecutivas. 
  • Niños escolares (6 a 12 años). Con un posible uso de 1 a 2 horas diarias, por temas de apoyo educativo, juego estructurado, bajo la supervisión activa. La mala administración puede afectar la adquisición de competencias académicas, el sedentarismo, dificultades en el intercambio social.  
  • Adolescentes (13 a 17 años). Aparte de las tareas escolares, pueden utilizarlos de 2 a 3 horas, siempre con la autonomía supervisada y el equilibrio entre sus responsabilidades. Algunas desventajas podría ser el abuso del móvil y déficit en el área de interacción social. (según AAP/OMS)  

Posibles elementos claves por parte de los padres y cuidadores para la buena gestión tecnológica por parte de los menores sería: 

  • El padre debe modelar con el ejemplo: es decir, menos uso de los dispositivos delante de los niños, invertir en actividades varias (deportes, lectura, interacción, juegos). 
  • Controlar apps, activar controles parentales, supervisar los contenidos visualizados por el menor. Me he encontrado con padres que le han entregado un celular a un menor con acceso ilimitado a apps y diversos contenidos no apropiados a la edad, dándoles el poder parental a estas herramientas tecnológicas. 
  • Favorecer el buen uso de la tecnología mediante una planificación: cuándo, para qué y por qué usar apps educativas, juegos creativos; establecer reglas de áreas sin pantalla (comedor, habitaciones), al igual que motivar por otras estrategias e intereses. 
  • Con los adolescentes supervisar sin invadir: acordar la responsabilidad compartida en términos de privacidad y uso. Es clave mantener una comunicación clara y abierta, fomentar confianza y negociar límites.  
  • Hablar de seguridad y privacidad, de los riesgos online. Hay adolescentes que se han involucrados en el intercambio de fotos y videos de sus cuerpos desnudos, sin mediar los riesgos porque están sin supervisión. 

Finalmente, las herramientas de información y comunicación son buenas, como todo en la vida “el exceso” sería el problema, o cuando pretendemos que estas suplan tareas propias de los humanos (por ejemplo, cuando se le da un celular a un chiquito para “controlarlo” o para que “no moleste”). En el buen uso, es decir como aliada, puede potenciar el aprendizaje, desarrollo de habilidades cognitivas y muchas otras. El uso, abuso puede acarrear riesgos físicos, emocionales, académicos y sociales. Nuevamente señalo, las Tics no deberían suplir esas tareas propias de los humanos: interactuar, reír, solucionar problemas, entre otros.  

Referencias bibliográficas: 

Wikipedia. Radesky JS, Chistakis DA. Media and Young Minds, Pediatrics (2016). 

Secretaría OECD (2023). How’s life children in the digital age? OECD. 

Hutton JS, Dudley J, Horowitz-Kraus T, et al (2019). Associations between screen-based media use and brain White matter integrity in preschool-aged children. Jama Pediatrics.  

The relationsship between parental phubbing and adolescents’depressive symtoms: a systematic Review. Adolescent Res Rev. 2024. Wikipedia 

La autora es Doctora en Psicología Clínica-Psicoterapeuta Certificada.  Docente universitaria. 

 

 

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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