De una Narrativa Victoriosa al Rechazo Social Absoluto
    Desde la pasada semana, los guionistas al servicio de la clase dominante se dieron a la tarea de generar una narrativa de éxito para las medidas represivas del gobierno en contra de las organizaciones sociales y el pueblo en lucha, cual espectáculo televisivo de Royal Rumble, se nos vendió la idea de una gran victoria del Ejecutivo, el sobreviviente, sin caer en cuenta que la realidad es una, el espectáculo otro. Lo que parecÃa una victoria se ha convertido en una amarga derrota, simplemente estamos en presencia de un triunfo pÃrrico, otra victoria como esa y es el fin. Las acusaciones en contra de los originarios, la dirigencia sindical, los profesores, parece hoy carente de sustento social, lo que le ha generado un amplio rechazo social.Â
    Hoy, el supuesto fin de la huelga docente, pone en el tapete, lo fácil que es llegar a un acuerdo. La Asamblea, en dos semanas logró lo que el Ejecutivo no pudo en cuatro meses, por qué será. Queda demostrado que no es intransigencia de los huelguistas, la falta de voluntad para llegar a un acuerdo está en el otro lado. Veamos los siguientes elementos que la narrativa triunfal del Estado no ha tomado en cuenta:
- Ha quedado demostrado que la falta de voluntad negociadora está de parte del gobierno, quien no ha dudado en mantener su postura de no acoger las sugerencias de las distintas partes que de buena fe aportaron sus sugerencias. Esto deja en claro que el gobierno se habÃa comprometido con las Agencias Internacionales a comprometer las reservas de la Caja de Seguro Social (propiedad de los cotizantes), como garantÃa de futuros prestamos para el Estado, de inmediato obtuvieron un crédito de más de mil millones de francos suizos. Por otro lado, las calificadoras mantuvieron el grado de inversión, con el objeto de que los grandes consorcios se beneficien de las supuestas inversiones en Panamá, sin pagar un céntimo en impuestos y no dejar nada en el paÃs. Es decir, toda la narrativa sobre el supuesto grado de inversión y, las listas, sólo beneficia a empresas que gozan de exoneraciones, hasta por más de 9,700 millones anuales, dinero suficiente para solucionar los males del paÃs sin deberle nada a nadie.
- Al mantenerse en su postura intransigente, arrastró a toda la sociedad panameña a una crisis, cuyas principales vÃctimas han sido sus supuestos aliados y amigos, quienes pagan planilla. Los casi ochenta dÃas de crisis a perjudicado al sector privado con bajón en las ventas, baja productividad, escasez, inflación desmesurada, despidos y cierres de sucursales y empresas. Los propios empresarios hablaron de pérdidas superiores a los cien millones por semana, en todo el paÃs. Es decir, la intransigencia del gobierno lo paga la empresa privada sin que siquiera se de cuenta. Cuánto tiempo toma en recuperar tales pérdidas.Â
- El propio gobierno en su lucha intransigente gastó miles en mover la policÃa, más de 40 millones en vehÃculos, combustibles, armas, pertrechos, comidas, alojamiento, imprevistos… Quién paga esto. La respuesta es evidente, el propio pueblo con sus impuestos. El pueblo paga, arma y sostiene la policÃa para que lo reprima, una especie de suicidio colectivo. Se supone que dichas entidades deben proteger al pueblo, garantizar su seguridad, pero, contra quién, los mismos que la sociedad paga. Ni siquiera haremos referencia a la presencia de vehÃculos y soldados norteamericanos dirigiendo las operaciones, aupados por el nuevo mandamás, el embajador gringo, que visitó todos los focos de resistencia, con el silencio cómplice de la CancillerÃa. No es de extrañar que el señor Trump comience a cobrar por tales servicios, como ha hecho con Europa. No ha tomado en consideración tampoco el gobierno, el rechazo social a sus medidas, que se traduce en la caÃda de su estimación social y apoyo polÃtico de la población. El nivel de desastre aun no se ha medido, pero serÃa bueno entender que mientras un dirigente sindical salÃa de una embajada hacia el exilio, en aplausos y vÃtores, la cabeza del gobierno era ampliamente abucheada en un acto público en el Hipódromo, cosas veredes Sancho. Todo esto sin que tomemos en cuenta el secreto a voces, la caÃda de las recaudaciones, la mala imagen internacional, que lejos de garantizar el grado de inversión, representa un aviso de peligro para los inversionistas, las listas del GAFI y la Unión Europea que somos tratados como lavadores.
- La poca comprensión del ejecutivo en entender cuál es su papel como Autoridad, el propio juramento que hizo, de ser el Presidente de todos los Panameños, no sólo de quienes pagan planillas, el mal manejo de nuestra realidad y nuestra economÃa, donde el empleo informal puede superar el 50%, donde los números, estados financieros, datos vitales y demás de la Caja de Seguro Social, son un tabú, sospechosamente escondidos e irreales, obligaban a caminar no con paso firme, sino con mucho cuidado, por transitar en un campo minado, pero el deseo de cumplir con las IFIS, para poder convertir al gobierno en sujeto de más prestamos, pesó más que cualquier llamado a la cordura, ya según algunos Diputados en un año se han pedido arriba de cuatro mil millones. No se ha aprendido que en ese tira y jala, se producen daños colaterales, violaciones a Derechos Humanos, violaciones constitucionales y de convenios internacionales, no recuerdan, que, en 1990, Guillermo Endara G., tomó una serie de medidas en las entidades gubernamentales tendientes proteger el orden Constitucional (ley 25 de 14 de diciembre de 1990, Gaceta Oficial 21,687 de 17 de diciembre de 1990), por cierto, el actual Presidente formó parte de dicha Administración, primero como Vice Ministro y luego como Ministro de Relaciones Exteriores. Todo el Estado panameño quedó involucrado en aprobar y aplicar normas violatorias a los Derechos Humanos, primero el Ejecutivo dado que el Consejo de Gabinete presentó el ante proyecto a la Asamblea, La Asamblea Nacional que aprobó dicho proyecto y el Judicial, quien lo declaró constitucional, pero Tribunales de Derechos Humanos lo declararon violatorios de los convenios sobre la materia y condenaron al Estado panameño a indemnizar, que no fue sino hasta la Administración Martinelli que se pagó un monto cercano a los 70 millones, sin incluir los intereses legales. En ese momento también se atascaron por parte del gobierno, personerÃas de sindicatos y gremios docentes y populares. Nadie del gobierno causante de tal daño pagó, fue el Estado, con los impuestos de los panameños que se cubrió esta y otras condenas. Qué podemos esperar, por ejemplo, del caso Waked, quién paga los platos rotos. Ha tomado el gobierno nota de que los organismos internacionales de Derechos Humanos ya han enviado sus representantes a Panamá, la OIT, la Corte Interamericana, etc. No se atengan al apoyo de los fulos del Norte, si a Endara, que lo pusieron en sus tanquetas en la Presidencia, le sacaron la tabla en dicho Tribunal, que espera este gobierno.Â
- El rosario de pendientes que deja la cacareada victoria (procesos interminables para poder disponer del SUNTRACS, terminando ya sea en foros internacionales (OIT) COMO EN Tribunales de Derechos Humanos, procesos indemnizatorios de daños y violaciones de Derechos Humanos (Tribunal Interamericano), proceso de pagos de salarios caÃdos a maestros y profesores en esos mismos foros), que comienzan ahora pero terminarán en cinco o seis años, pero al final es el contribuyente panameño el que paga, el daño y pérdida de credibilidad en el Ministerio Público y el Órgano Judicial, la pérdida de reputación del paÃs que se traduce en baja calificación para inversiones, la zozobra que no tiene fin, pues no hay logros significativos, no hay rendición incondicional, al contrario, sigue la lucha en otros planos, la caÃda económica en todos los segmentos (turismo, agricultura, servicios, industrias, etc.), baja recaudación fiscal y baja inversión pública… es decir, la pérdida de estimación, de confianza, credibilidad aunado a la falta de liderazgo digno de un rechazo social inédito en Panamá. Pues en 1992 (11 de junio), el gobierno de turno desconoció tal rechazo y se emprendió en lo que esperaban fuera su coronación, trayendo al asesino de Panamá, G. Bush, generando la reacción popular más grande en todos los tiempos en el paÃs, por cierto, hasta el hoy presidente, parte del gobierno de Endara, gateo desesperado en las escalinatas de la CancillerÃa, en Plaza Porras, será que no han aprendido la lección. No abusen de un pueblo noble, pacÃfico, pero que no ha de olvidar a sus verdugos.
    Pero, al final ¿qué beneficios representa para el común de los panameños la desaparición del SUNTRACS, o de que la Fuerza Pública haya violado derechos humanos para mantener contentos a sus jefes, que se destituyan o no se les pague derechos constitucionales a los educadores. Será ese el gran triunfo del gobierno. Después de las escaramuzas viene la claridad, que no se apega a la mala narrativa del sobreviviente.
El autor es Abogado


