De la basura a la acción: generando conciencia ambiental en Panamá
Una vecina barre el frente de su casa entre bolsas de plástico desbordadas, botellas de vidrio rotas y montones de basura sin recolectar en un día caluroso en el distrito de Calidonia. Teresa Gómez, de 62 años, ha vivido en la zona durante más de 40 años. “Antes no era así “, suspira. “Los vecinos se respetaban entre sí y mantenían sus aceras limpias. Ahora simplemente tiran todo a la calle como si no fuera su problema “.
La situación se repite en todo el país. El problema de la eliminación inadecuada de residuos afecta cada vez más las carreteras, los ríos y las playas. Según estadísticas del Ministerio de Ambiente (MiAmbiente), Panamá produce más de 4000 toneladas de basura diariamente, y al menos el 30 % termina fuera del sistema oficial de recolección. Como resultado, activistas, autoridades y el público en general han tomado mayor conciencia de la situación y están comenzando a alzar la voz y tomar medidas. “
Es cultura, no solo basura”. La raíz del problema, según Jorge Villarreal, director de la Fundación Basura Cero Panamá, es cultural. “Simplemente agregar más vehículos o contenedores de basura no resolverá el problema. Nos quedaremos estancados hasta que la gente entienda que tirar una botella al río nos afecta a todos “, afirma. Su grupo se centra en el mensaje de “reducir, reutilizar y reciclar” en sus iniciativas de educación ambiental en escuelas, colegios y comunidades.
Durante el último año, Basura Cero ha liderado limpiezas comunitarias en lugares como Chame, San Miguelito y El Chorrillo. Voluntarios que clasifican plástico, papel y vidrio en eventos educativos les ayudaron a recolectar más de diez toneladas de basura reciclable, gran parte de la cual terminó en centros de acopio.
Tras presenciar la contaminación en su barrio, César Pinto, un joven de 21 años…Un estudiante universitario de 18 años decidió ser voluntario. “Me quejaba constantemente de la suciedad, pero nunca hice nada al respecto. Un día exclamé: “¡Basta!”. ¿Quién empezará si no lo hago yo ¿“, pregunta el hombre mientras sostiene una bolsa llena de botellas PET que recogió en un parque de Bethany.
Grupos estudiantiles como Jóvenes por el Clima Panamá también están creando conciencia entre las generaciones más jóvenes. Según Carla Montenegro, portavoz de la organización, el activismo ambiental es ahora una necesidad, no una moda. “Estamos experimentando las repercusiones de la inacción. La forma en que tratamos el medio ambiente está relacionada con las fuertes lluvias, los desbordamientos, la contaminación marina y otros eventos”, añade.
La iniciativa Mi Playa Sin Basura, que reunió a más de 300 jóvenes para una jornada de limpieza en la Playa Veracruz, fue uno de sus esfuerzos más exitosos. “Sacamos llantas, colchones, electrodomésticos … cosas que uno no puede creer que alguien haya tirado al mar. Y eso es solo una muestra de lo que sucede en todo el país “, recuerda Carla.
El hecho de que las instituciones tengan importantes limitaciones en la gestión de residuos no puede ignorarse, a pesar de los esfuerzos ciudadanos. Incluso el Sistema Nacional de Gestión de Residuos presenta deficiencias operativas, especialmente en zonas periféricas y rurales donde los servicios de recolección de residuos son escasos o inexistentes. Luis Ortega, funcionario de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD),
Reconoce las dificultades: “Sí, tenemos una deuda con la ciudadanía. Necesitamos más maquinaria, personal y mejor coordinación interinstitucional “. Pero también necesitamos la dedicación de la ciudadanía. A veces pasamos por una calle y dos días después, todo sigue igual o peor. La AAUD
Ha implementado iniciativas de reciclaje en colaboración con municipios como Panamá y San Miguelito; sin embargo, estos programas aún no se han convertido en una política nacional. “Tenemos que apostar por la economía circular y la educación ambiental desde la infancia “, concluye Ortega.
En medio de las dificultades, hay ejemplos que inspiran esperanza en acción. El programa “EcoMadres”, establecido en el corregimiento de Pedregal por un grupo de madres organizadas.], imparte formación a niños en compostaje., la reutilización de contenedores y otras prácticas ambientales. Cultivan plantas con su propio fertilizante orgánico casero en un huerto comunitario. Una de las fundadoras, María Echeverría, dice con orgullo: «Empezamos con cinco mujeres; ahora somos más de treinta».
La iniciativa se está utilizando como modelo para otras comunidades y ha recibido el reconocimiento del Ayuntamiento de Panamá. «Cuando la gente ve que es posible convertir los residuos en algo útil, su mentalidad cambia. Los residuos dejan de ser un problema y se convierten en una oportunidad», dice María.
El medio ambiente de Panamá se encuentra en un punto de inflexión en su historia. La crisis de residuos ha puesto de relieve los problemas de gestión de residuos, así como la concienciación pública. No obstante, los esfuerzos de organizaciones, jóvenes, mujeres y voluntarios demuestran que el cambio se puede lograr con la colaboración.
Como dijo doña Teresa al concluir la entrevista, “ya estoy muy vieja para andar recogiendo lo que no tiré, pero si puedo dar ejemplo lo haré. Porque esta tierra es de todos, y como es debido hay que cuidarla “. De la basura a la acción: generando conciencia ambiental en Panamá.
La autora es Estudiante de Periodismo


