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Algunas recomendaciones generales frente a la sospecha de un trastorno mental en un menor de edad, desde la Psicología Clínica

Por: Francisca Domínguez Núñez | Publicado el: 23 julio 2025



En el artículo anterior escribí acerca de algunos factores por tener en cuenta frente al desarrollo de trastornos mentales, con la motivación de que la lectura de este sirviera como advertencia de esas realidades que pueden estar presentes en nuestros entornos y se minimizan. Siguiendo con mi interés en el cuidado de la salud mental de los niños, niñas y adolescentes, ahora les esbozaré algunas recomendaciones para el manejo de sospecha de alguna condición mental.

Dos consideraciones previas a lo que se va a señalar:

  • Persisto en la importancia de la atención y cuidado de la salud mental de los menores, sobre la base que la negación o bien minusvaloración de las quejas o sufrimientos que estos reportan puede conllevar a su cronificación, comprometiendo su futuro y funcionalidad en general.
  • Los menores también pueden cursar con contenidos o bien trastornos, bien establecidos, de depresión, ansiedad, trauma complejo, adicional a los trastornos como son el espectro autista, por déficit atencional con o sin hiperactividad y demás.

Los niños tienen condiciones propias del desarrollo, de su edad y maduración, que implican necesidades y atenciones precisas. Los niños no son adultos pequeños, son niños; y como tal, también presentan malestares emocionales, la gran mayoría de las veces, incomprensibles, que les puede complicar su desempeño presente y futuro. Cuando un niño, niña o adolescente dice: “me pasa X cosa”, “me siento X”, o bien “no sé qué me pasa”, son narrativas que hay que escuchar y prestarles atención, y no son extrañas. Evitar emitir las famosas frases: “eres un niño, eso no es nada”, “no tienes razón para eso”.

En función de lo anterior pasamos a indicar algunas recomendaciones generales para el manejo de esas sospechas de que un menor puede estar cursando alguna situación de orden de su salud mental, como son:

  • Detención precoz o temprana. Significa estar atentos a lo que sucede en el menor y con el menor: cambios en su conducta, lenguaje verbal y no verbal, lo que dice y no dice, regresiones (por ejemplo: volver a orinarse en la cama cuando ya lo había superado), desempeño en la escuela, otros. La detención temprana es la clave para las evaluaciones e intervenciones oportunas.
  • Promoción de hábitos saludables. Como se señaló en artículos pasados, desde pequeños se debe sentar unas bases sólidas de esa atención a la higiene mental, de manera tal que el niño reconozca correctamente sus emociones (“estoy alegre”, “tengo miedo”). Se trata de un elemento clave en este engranaje de la salud mental.
  • Fortalecer el apoyo familiar y educativo. No minimizar los comentarios que un maestro, tutor u otro familiar indique acerca del menor; evite personalizarlo, asumir culpas o juzgamiento.
  • Búsqueda de atención profesional. Reconocer que se es padre, cuidador o tutor y que existen profesionales en la materia que le pueden brindar mejores recomendaciones, para un manejo multidisciplinario para la búsqueda del bienestar y calidad de vida.
  • Comprometerse con las recomendaciones y/o tratamientos sugeridos por los profesionales. Como se señaló previamente, se es padre o bien cuidador, no el profesional en salud mental del menor, y de tener alguna preocupación consultarlo con el profesional.
  • Unirse en comunidad con otros del entorno social para el desarrollo de programas de convivencia, compartir y comprender que no están solos y que hay salidas óptimas.

Se han señalado sólo algunas recomendaciones para el manejo de aquellas sospechas de que se está frente a una consideración mental en menores de edad; sin embargo, la lista es mucho más larga, pero basta con iniciar con su aceptación, reconocimiento y el accionar hacia la atención profesional. ACOMPAÑE AL MENOR, NO LO ABANDONDE EN ESTE MOMENTO TAN CRUCIAL.

Bibliografía

Panamá  América (2009). Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en Panamá.

Organización Mundial de la Salud (2023). Informe Salud

La autora es Doctora en Psicología Clínica-Psicoterapeuta Certificada. Docente universitaria.

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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