La Costa Atlántica de Panamá no existe: ¿ignorancia geográfica o descuido cultural?
Hoy escuché a un profesor con nivel de doctorado hablar sobre la “Costa Atlántica” de Panamá. Esa simple frase encendió mi curiosidad. Investigué, leí, contrasté fuentes. Y me encontré con algo más profundo de lo que aparenta: un error que es más que semántico. Es cultural, histórico, geográfico, y hasta político.
Decir que Panamá tiene “Costa Atlántica” es, en términos estrictamente geográficos, falso. Nuestro país no limita directamente con el Océano Atlántico, sino con el Mar Caribe, una subregión claramente delimitada y reconocida por la comunidad científica internacional. Llamar “atlántica” a nuestra costa norte es como decir que vivimos en “América del Norte” por estar en el continente americano y que suena parecido, pero no significa lo mismo.
Sin embargo, este mal hábito no es exclusivo de Panamá. En Colombia, por ejemplo, el término “Costa Atlántica” ha sido ampliamente debatido, y existen estudios que lo vinculan a un intento histórico y cargado de racismo y centralismo por desasociar a la región Caribe de sus raíces culturales e independentistas. Según diversos historiadores, desde Bogotá se impuso ese nombre por consideraciones “morales”, raciales y políticas. Decir “Atlántico” era, en cierto modo, “blanquear” la costa.
En el caso panameño, el uso de “Costa Atlántica” no parece provenir de un desprecio histórico, sino más bien de una repetición acrítica, una costumbre aprendida y mal enseñada. Pero el resultado es el mismo, se invisibiliza nuestra identidad caribeña. No es un simple tecnicismo. Es una negación simbólica de lo que somos.
El Caribe no es solo un mar. Es una cultura, un clima, una música, una forma de hablar, de vivir y de resistir. Es nuestra conexión con Bocas del Toro, Colón, San Blas (Guna Yala), y también con nuestras raíces afrodescendientes, indígenas y criollas. Cuando decimos “Costa Caribe”, estamos nombrando esa herencia viva. Cuando decimos “Atlántica”, la borramos sin querer.
La pregunta es: ¿por qué seguimos llamando mal algo que conocemos bien? Tal vez por desinformación. Tal vez porque nunca nos cuestionamos lo que oímos. Pero hoy más que nunca, en tiempos donde los discursos importan, es urgente decir las cosas correctamente.
Panamá tiene costa Caribe, no Atlántica. Nombrarla bien es un acto de conciencia, de respeto por nuestra historia y de afirmación cultural. Porque, como escribió alguna vez un autor caribeño: “lo que no se nombra, no existe”.
El autor es Periodista


