La importancia de la condición de las mujeres
(FLACSO) El Informe Nacional de Desarrollo Humano Panamá 2014, titulado El futuro es ahora, destaca evidencias científicas que prueban cómo la infancia y la juventud constituyen periodos únicos de formación de habilidades cognitivas y socioemocionales esenciales para toda la vida.
Sin embargo, el 43.7% de los menores de nueve años de edad se encuentran en pobreza total (PNUD. INDH, 2014). Más del 30% de la niñez no asiste a la educación preescolar (Meduca, 2013) y es precisamente en esas edades que se definen sus capacidades futuras.
El mencionado informe añade que el Profesor James Heckman (Premio Nobel en Economía, 2000) de la Universidad de Chicago, muestra como la arquitectura básica del cerebro depende en gran medida de las experiencias y de todo lo que pasa con los niños y niñas desde la gestación. A partir de esta aseveración se hacen diversas investigaciones que arrojan hallazgos preocupantes en la niñez panameña.
Concretamente se elaboran una serie de índices para evaluar la situación de la infancia y la niñez (Todos los índices se calculan de manera que arrojen valores entre cero (peor marca) y uno (la mejor): Los principales son: IDF (Índice de Desarrollo de las Familias): Índice compuesto por un subíndice de prácticas parentales y una escala de resiliencia emocional.
IDB (Índice de Desarrollo de los Bebés 3 a 8 meses) Indicador de 11 ítems que trata del desarrollo social y emocional de los bebés, como facilidad de sonreír, tiempo de alimentación, hábitos de dormir, entre otros.
IDI (Índice de Desarrollo de la Infancia) Índice compuesto por 33 ítems que tratan de dimensiones socioemocionales y cognitivas (motriz-gruesa) de los niños y niñas de cuatro a cinco años y 11 meses.
IDJ (Índice de Desarrollo de la Juventud) Índice compuesto por un subíndice de desarrollo socioemocional y otro de desarrollo cognitivo. Diferente de los índices para la infancia, estos son indicadores formulados a partir de medidas y escalas más complejas (48 ítems de la dimensión socioemocional y 17 ítems de la cognitiva.
El resultado fue realmente alarmante. El más bajo fue el IDJ Cognitivo para los jóvenes Emberá Wounaan 0.15, y el más alto el IDI para la provincia de Panamá 0.80.
De lo que menos se habla en el informe es de la condición de las mujeres panameñas, y como sabemos, una madre no puede darle a sus hijos lo que ella no posee en términos genéticos, nutricionales, y culturales, por mencionar algunos. Sí se habla de la familia, pero tampoco se menciona, que la inmensa mayoría de las criaturas en Panamá, nacen en hogares no constituidos (83% según INEC- 2010). Lo que hace obligante analizar a profundidad la situación y la posición de las mujeres panameñas, para entender mejor qué ocurre con la niñez y la juventud.
Encontramos que Panamá no mejora en este sentido, si no que, por el contrario, retrocede.
Desde el año 2010, el Informe de Desarrollo Humano está calculando el Índice de Desigualdad de Género (IDH-G). El IDH-G refleja la desventaja de las mujeres en tres dimensiones: salud reproductiva, empoderamiento y mercado laboral. El índice muestra la pérdida de desarrollo humano causada por la desigualdad existente entre los logros de mujeres y varones en estas dimensiones.
Como se puede observar en el cuadro N°1, Panamá ocupa una posición poco favorable. Ha pasado del lugar 8,1 en el año 2010, en el mundo, al 95 en 2011, al 108 en 2012 y al 107 en 2013. Panamá no solo no mejora en lo relativo al IDH-G, sino que además pierde muchos lugares en el ranking mundial con respecto al Índice de Desarrollo Humano (IDH) y al Índice de Desarrollo Humano afectado por la desigualdad (IDH-D).
Es importante señalar que tenemos peores indicadores que otros países de América Latina (cuadro N°2). Por ejemplo, en la mortalidad materna: 92.0 por 100 mil nacidos vivos en Panamá, versus el 29.0 de Uruguay y el 40.0 de Costa Rica. Otro tanto ocurre con la tasa de embarazo en adolescentes en Panamá, 78.5 por mil nacidos vivos, comparados con el 43,1 en Cuba y el promedio para América Latina, 68.1. Uno de los peores indicadores es el porcentaje de escaños en el parlamento. Panamá registra un 8.5%, mientras que en Cuba es el 48.9% y en Costa Rica el 38.6%. El promedio para América Latina es 25.3%.
Todo esto ocurre en los momentos en que Panamá registra uno de los más altos crecimientos del Producto Interno Bruto (PIB), pero en el que el desarrollo y el bienestar no llegan a toda la población, sino que por el contrario, cada vez se concentra más en los estratos de mejores ingresos. Prueba de ello es que existe una brecha de escolaridad de seis años entre los más pobres y los más ricos (INEC, 2012). El 70% de los hogares vive con menos de $1, 079.80 al mes (MEF, 2012). Y es necesario mencionar que se considera un promedio de cuatro personas por hogar, pero mientras más pobres son, más integrantes hay en el hogar, debido a que no tienen control sobre su fecundidad.
Por todas estas razones, es imperante potenciar a las mujeres para romper el círculo de la pobreza, la desnutrición, la desigualdad y la falta de oportunidades.


