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  Aquel gran Maestro que cayó en Dos Ríos                  

Por: Félix E. Villarreal V. | Publicado el: 18 mayo 2017



Sin pretender ser un experto en la literatura o historia de José Martí, con mucho respeto, me permito desarrollar algunos párrafos, dedicados a aquel gran Maestro del pensamiento filosófico, político y literario, y luchador independentista cubano, que convencido de sus ideales de lucha, entregó lo más preciado de sí (su vida); dejando un grandioso legado histórico en el corazón de su amado pueblo y en el corazón de muchos otros pueblos del mundo. 

José Julián Martí Pérez, dejó grabado ese incondicional amor y entrega a su patria, en muchas de sus obras, lo cual es un honor y orgullo, hoy por hoy, de todos los cubanos; pero también como lo resaltan expertos martianos, sus obras demuestran una dimensión fascinante y una lírica extremadamente refinada, tanto en la poesía como en la prosa. Considerada por muchos poetas de la actualidad, como la prosa «más bella del mundo», con un matiz muy peculiar del apóstol, incluyendo el control del idioma demostrado en el contenido  con el pasar de los siglos. 

Martí fue un hombre que consagró su vida a sus ideales filosóficos, patrióticos y revolucionarios, mismos por los cuales fue deportado de su Cuba querida, estando por muchos años en tierras extranjeras que al paso de los años, lo adoptaban como hijo. Este brillante filósofo de la escritura, en tierras ajenas, gracias a su capacidad e intelecto se ganó la vida escribiendo para publicaciones en español y en inglés. También demostró su calidad como escritor en francés, latín y alemán y tenía al menos conocimientos del portugués, griego y hebreo. Logró hacer múltiples traducciones al español de obras significantes, proclamó bellos discursos y su epistolario fue y sigue siendo un inmenso manantial de valores cívicos y patrióticos, sin dejar de reconocer el elevado valor y contenido sus múltiples cartas, siempre dirigidas con profundos contenidos literarios y críticos. 

Aquel José Martí que fue conferido por el general Máximo Gómez y demás jefes militares, con el grado de Mayor General por sus méritos, aportes y servicios prestados, llegó a Dos Ríos un 12 de mayo de 1895, y es allí donde estableció su campamento revolucionario, y donde estaría a la espera de las tropas del general Bartolomé Masó y de otros refuerzos claves para realizar aquella batalla esperada contra el enemigo español. Desde ese destacamento, dos días después, el 14 de mayo, firmó la Circular a los jefes y oficiales del Ejército Libertador, misma que sería el último de los documentos orientadores y organizativos de la guerra que el apóstol elaboraría conjuntamente con el general Máximo Gómez. 

«() Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas, los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso». Escribió Martí a su amigo Manuel Mercado un día antes de su muerte (18 de mayo de 1895). 

El 19 de mayo de 1895, una columna española colonialista se desplegó en la zona y los cubanos fueron a su encuentro. Cuenta la historia que José Martí marchaba entre el general Gómez y el mayor Bartolomé Masó. Pero al llegar al lugar de la acción, Gómez le indicó a Martí detenerse y permanecer en el lugar acordado. No obstante, en el transcurso del combate, se separó del grueso de las fuerzas cubanas, acompañado solamente por su ayudante Ángel de la Guardia. 

José Martí, al parecer, profetizó mediante su escrito literario, la forma en que diría adiós al mundo de los mortales, cuando en el que sería su último verso sencillo escribió «No me pongan en lo oscuro / a morir como un traidor/ Yo soy bueno, y como bueno, / moriré de cara al sol». Y fue así porque precisamente montado y decidido a luchar por su Cuba querida, cabalgó, sin saberlo, hacia un grupo de españoles colonialistas que ocultos en la maleza lo alcanzaron con tres disparos que le provocaron heridas mortales, y de cara al sol cayó en combate aquel Héroe Nacional, cuyo cuerpo no pudo ser recuperado entonces por las fuerzas «mambisas», nombre que recibían los independentistas cubanos de aquella época. 

Recuperado por los «mambisas», el 27 de mayo en horas de la mañana se procedió al entierro del héroe, en el nicho 134 de la galería sur del Cementerio de Santa Ifigenia. Cementerio, ubicado actualmente en la provincia de Santiago de Cuba, donde reposan los restos del poeta y revolucionario y patriota apasionado, insigne y brillante hombre de pensamiento puro, revolucionario, gran maestro del escrito, del verso y la poesía; aquel político visionario, - que sin querer serlo - pasó a la historia como el héroe querido de Cuba y como el eterno apóstol de América.  

Carlos Rodríguez Almaguer describió a José Martí como «el hombre que pudo ver, desde su condición humana, cómo el mayor de los triunfos que puede alcanzar una persona es el que podría alcanzar sobre sí mismo, venciendo a su propia naturaleza biológica y mejorando su condición humana por el desinterés y la ternura. Y como ese desafío iba a estar siempre presente mientras existiéramos los seres humanos sobre la Tierra, su pensamiento, su prédica en aras de la redención humana tendría total y absoluta vigencia». 

José Martí comparte y se encuentra en el sitial de gloriosos luchadores/as revolucionarios/as y libertadores/as, que por amor a su pueblo, su patria, su independencia y liberación, se entregaron sin condición alguna en la evolución de los siglos y de la historia, a la lucha contra el colonizador y los imperios exterminadores.

Túpac Amaru, Urracá, Guaicaipuro, Bartolina Sisa, Simón Bolívar, Victoriano Lorenzo, Pancho Villa, Emiliano Zapata, Las Adelitas de México, Vilma Espín Guillois, Luisa Michel, María Talavera, Berta Cáceres, César Augusto Sandino, Farabundo Martí, Ernesto Ché Guevara, Camilo Cienfuegos, Carlos Fonseca, Salvador Allende, Víctor Jara, Patricio Lumumba, Martin Luther King, Nelson Mandela, Thomas Sankara, Oscar Arnulfo Romero, Roque Dalton, Camilo Torres, Manuel Marulanda, Miguel EnrÍquez, Hugo Chávez Frías, Fidel Castro Ruz (gran capitán de la Revolución Cubana e impulsor del Pensamiento Martiano), entre muchos otros, hoy se encuentran en este glorioso sitial imborrable de la historia. 

Hoy, a 122 años de su muerte para Cuba, América Latina y el resto del mundo, la figura literaria y revolucionaria de José Julián Martí Pérez y la trascendencia de su pensamiento filosófico y político seguirá siendo un referente imperecedero, sus bustos y monumentos en escuelas, parques, plazas y universidades seguirán siendo un punto de encuentro de la juventud, de académicos, intelectuales, organizaciones sociales y de los pueblos que incansablemente mantienen viva la obra literaria, política y filosófica de aquel héroe que cayó en Dos Ríos, pero que continúa vivo y latente en nuestro días.  

 

 

*Publicista y Comunicador Social, con especialidad en Docencia Superior

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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