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El dilema ético del contador ante la manipulación de cifras

Por: Lizbeth Vaneza Vaceannie | Publicado el: 19 junio 2025



El contador enfrenta un conflicto moral ante la alteración de datos financieros, especialmente cuando se ve tentado a sucumbir al poder. Sin embargo, cuenta con una herramienta poderosa: su conciencia ética. Como dijo el jurista francés Montesquieu: “Una cosa no es equitativa simplemente por ser ley; debe ser norma porque es equitativa.”

Como protagonista esencial de la justicia financiera, siempre debe tener presente que la verdad no se puede negociar. La contabilidad es el núcleo de la ética. Sin su presencia, los números carecen de significado y confiabilidad. Un experto en contabilidad ético no solo realiza su labor, sino que resguarda el interés público, fortalece la equidad económica y asegura la viabilidad de las organizaciones.

La exigencia de lograr objetivos económicos puede oscurecer la ética profesional, los contadores se encuentran ante un dilema crucial: ¿deben adherirse a los principios contables a pesar de que esto revele números incómodos, o ceder a las demandas de alterar información financiera para beneficiar intereses personales?

En este contexto, es fundamental comenzar por establecer que la ética representa el conjunto de principios y valores morales que orientan la conducta del profesional de la contabilidad en su trabajo cotidiano. Estos principios garantizan que la información financiera sea precisa, imparcial, abierta y beneficiosa para la toma de decisiones de todos los involucrados.

Según el Código de Ética Profesional del Contador Público en Panamá, los contadores deben regirse por los siguientes principios fundamentales:

  • Integridad
  • Objetividad
  • Independencia
  • Competencia profesional y debido cuidado
  • Confidencialidad (Secreto profesional)
  • Cumplimiento de las disposiciones legales y normativas.

La alteración de datos contables no es un asunto reciente. Ejemplos significativos como los escándalos de Enron (2001), WorldCom (2002) o el más reciente caso de Wirecard en Alemania (2020), demuestran cómo las fallas éticas y la complicidad contable pueden causar derrumbes financieros con repercusiones a nivel mundial. Estos acontecimientos han resaltado el papel ético del contador, cuya obligación ya no se restringe a la correcta documentación de las actividades, sino a actuar como un garante de la transparencia y la confianza del público.

En otras palabras, sucede cuando se manipulan intencionadamente los datos financieros para modificar la realidad económica de una compañía. Se puede manifestar de varias maneras: exagerar ingresos, disimular gastos, trasladar pasivos fuera del balance o contabilizar ganancias anticipadamente. A pesar de que ciertas prácticas pueden parecer técnicas o incluso legales, el contexto ético es evidente: se pretende engañar a los usuarios de información financiera.

Este fenómeno afecta negativamente no solo a los inversionistas, sino también a colaboradores, clientes, proveedores y a la economía en su conjunto. La confianza en el sistema financiero se basa en la precisión de los estados financieros, y los contadores son los principales responsables de asegurar esta integridad.

El dilema ético aparece cuando el contador es presionado por la alta dirección o los propietarios de una empresa para mostrar resultados “más favorables”. Esto sucede particularmente cuando existen bonos atados al desempeño financiero, expectativas de los accionistas, o acuerdos con bancos e inversionistas.

Aquí es donde surge la disyuntiva crucial: ¿debe el contador acatar instrucciones que contradicen los principios contables, o mantenerse firme en su compromiso con la ética profesional y el interés público?

Estos principios fundamentales son esenciales y su incumplimiento pone al contador en riesgo de sanciones éticas y legales.

En Panamá, al igual que en numerosos países de América Latina, enfrentamos diversos desafíos éticos en la contabilidad. A pesar de la existencia de normativas y entidades como la Junta Técnica de Contabilidad, se pueden encontrar situaciones en las que la independencia de los contadores se ve afectada por presiones en el trabajo o la falta de supervisión.

De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Panamá en 2023, el 42% de los contadores que participaron en la investigación indicó que había sido presionado para cambiar datos financieros en algún punto de su carrera. Aunque muchos se mantuvieron firmes, este dato pone de manifiesto una alarmante tendencia que necesita atención por parte de instituciones y centros educativos.

Por otro lado, cada vez más firmas en Panamá están incorporando sistemas de cumplimiento y realizando auditorías internas que refuerzan las medidas de control y apoyan a los profesionales que eligen actuar con honradez. Esto abre una posibilidad para fortalecer la ética desde la educación universitaria hasta la práctica profesional.

El contador que actúa con ética tiene que estar listo para lidiar con estas situaciones.

Aquí van algunas sugerencias:

  1. Comprender y aplicar principios éticos y contables. La formación continua y el conocimiento de las normativas internacionales (NIIF, NIA, Código de Ética) son fundamentales para tener claridad sobre lo que es correcto.
  2. Registrar todo. Si recibe una instrucción que genere sospechas, contar con evidencia escrita de la situación puede ser crucial para su protección legal.
  3. Buscar asesoramiento profesional. Consultar a un superior ético, al comité de auditoría o al colegio profesional puede facilitar decisiones más acertadas.
  4. Reportar si es necesario. Si las presiones continúan y hay riesgo de que afecten a terceros, realizar una denuncia ante las autoridades competentes es una opción legítima y valiente.
  5. Tener un plan de salida. Si la empresa fomenta una cultura contraria a la ética, renunciar puede ser la única alternativa conforme a los valores profesionales.

En una época donde la ética parece ser un punto de negociación, el contador debe actuar como un modelo de integridad. Su labor va más allá de manejar cifras: implica ser guardián de la realidad financiera de las empresas. Rechazar la manipulación de datos no solo defiende la reputación profesional, sino que también favorece la construcción de una economía más transparente, justa y confiable.

Bibliografía

  • IFAC (2020). Código de Ética para Contadores Profesionales. International Federation of Accountants.
  • Universidad de Panamá (2023). Estudio sobre ética contable en el entorno empresarial panameño. Revista FAECO Sapiens.
  • Velásquez, M. (2019). Business Ethics: Concepts and Cases. Pearson Education.
  • López, R. (2022). La ética del contador público frente a los fraudes financieros. Revista de Contabilidad y Auditoría, 18(2), 45–58.
  • Sáenz, L. (2021). El rol del contador público ante la presión empresarial. Colegio de Contadores Públicos Autorizados de Panamá.

La autora es profesora de FAECO en el CRUPE

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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