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La Universidad y su Papel en la Identidad Cultural de Panamá

Por: Julissa G, Bellido | Publicado el: 17 junio 2025



La inauguración de la Universidad de Panamá marcó un hito en la historia educativa y cultural del país. En sus discursos fundacionales, los doctores Harmodio Arias Madrid y Octavio Méndez Pereira no solo celebraron la creación de una institución de enseñanza superior, sino que delinearon una profunda visión sobre el papel de la universidad en el desarrollo espiritual, social y político de Panamá (1985). El objetivo de este artículo es explorar de manera breve esa visión desde una perspectiva de reflexión, rescatando los principales planteamientos de ambos oradores y vinculando los conceptos contemporáneos de cultura, ciudadanía y desarrollo que están presentes en Panamá.

Según las declaraciones del Dr. Harmodio Arias Madrid (1930) el verdadero progreso de una nación no puede disociarse del fortalecimiento de su cultura. Él manifestó que “la base de todas las bases se llama cultura”, entendida no simplemente como la acumulación de conocimientos, sino como la expresión más auténtica del espíritu nacional. Esta concepción va en consonancia con el pensamiento del filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset, quien define al ser culto como aquel que posee un sistema vital de ideas acordes con su tiempo y contexto (1965). Arias Madrid, como primer mandatario de Panamá, concibió a la universidad como la culminación de un sistema educativo cuya misión debe trascender la formación profesional, para abrazar el desarrollo integral de la persona y de la nacionalidad panameña.

Los discursos coinciden en señalar que el propósito de la universidad no es ser una “fábrica de profesionales egoístas”, sino un espacio donde se forjen ciudadanos íntegros, conscientes de su responsabilidad social.  Además, el Dr. Méndez Pereira subrayó que la universidad tiene el deber de formar intelectuales al servicio del bien común, capaces de pensar con libertad y actuar con compromiso (1985). En palabras del propio orador, la institución debía ser “el más avanzado vigía de nuestro pueblo” y el “defensor eficaz de nuestro destino”.

Esta visión se conecta con los principios de la educación emancipadora de Paulo Freire (1970), quien consideraba que la universidad debía contribuir a la “concientización de los pueblos”, entendida como el desarrollo de una mirada crítica sobre la realidad para transformarla.  Han transcurrido 90 años desde su fundación y es destacable que la universidad sigue transformando el presente, así como contribuyendo a la equidad y la justicia social.

Por otro lado, tanto Arias Madrid como Méndez Pereira, coincidieron en la importancia de proteger la libertad de pensamiento dentro del ámbito universitario. En un contexto donde los peligros del dogmatismo, la superficialidad y el materialismo amenazaban la autenticidad de la vida intelectual, ambos líderes plantearon que la universidad debía fundarse sobre el respeto irrestricto a la conciencia humana y a la búsqueda honesta de la verdad.

El Dr. Méndez Pereira (1985) enfatizó que “nada que no se halle fundado en la ciencia o no coincida con sus métodos, tiene vitalidad para llevar a los Estados a una verdadera independencia”.  En este sentido, la universidad debía abrazar una filosofía práctica y crítica, no como un fin en sí misma, sino como medio para descubrir las potencialidades nacionales y contribuir al desarrollo económico y social del país.

Este trascendental enfoque democratizador es clave para entender la función de la universidad como un agente de movilidad social, inclusión y equidad, entendidos todos éstos como principios fundamentales en cualquier sociedad que aspire a la justicia.

Adicionalmente, el Dr. Harmodio Arias (1985) resaltó la importancia estratégica de Panamá como centro de intercambio cultural y científico. Su ubicación geográfica y sus características sociales permitían soñar con una universidad que no solo sirviera al país, sino a toda América Latina. En este punto, se evocan los ideales bolivarianos de unidad y confraternidad continental, los mismos que inspiraron a Simón Bolívar a proponer a Panamá como sede de un congreso internacional. Aunque el sueño político no se materializó, Arias Madrid sugirió que quizás podría cumplirse por medio de la ciencia y la cultura, a lo largo del tiempo.

La fundación de la Universidad de Panamá no fue un acto administrativo más. Fue, como lo señalaron sus principales gestores, un acontecimiento trascendental que proyectó una visión de país basada en la cultura, la ciencia, la libertad y la justicia social. Más allá de una entidad de formación académica, es el punto de origen del bienestar de la sociedad panameña.

Referencias

Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.

Ortega y Gasset, J. (1965). Misión de la Universidad. Revista de Occidente.

  1. Méndez Pereira, (1985). Discurso inaugural de la Universidad Nacional de Panamá. H. Arias Madrid, En la fundación de la Universidad (P. 236 y 241). Revista Loteria.

La autora de este artículo es la estudiante Julissa Bellido del “Programa de Especialización en Docencia Superior”, del Centro Regional de Panamá Este (Universidad de Panamá).

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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