Más allá del aula: nos enseñan que educar es formar almas
¿Puede las producciones cinematográficas educar forma y formar almas? Los clásicos del cine, espejos que reflejan la tensión entre un sistema educativo rígido y la vocación docente de inspirar libertad. En momentos en que las universidades enfrentan desafíos como la desmotivación, la presión por el academicismo. La cinematografía nos invita a preguntarnos: ¿qué significa enseñar?
Separadas por tres décadas (1959-1989), exploran el choque entre docentes innovadores y sistemas educativos tradicionalistas. El profesor Mark Thackeray en el maestro con cariño utiliza diversas estrategias para ganarse la confianza de estudiantes del Londres clasista excluyente, John Keating en La sociedad de los poetas muertos desafía a sus alumnos a "vivir el momento " (Carpe Diem) en una prestigiosa academia estadounidense. Ambos personajes, comparten una misión común: construir conocimientos, despertar paciones, crear conciencias.
Invitan al educando a colocarse en las alturas y observar el mundo desde otra perspectiva", a cuestionar la autoridad, a romper paradigma, "la educación no transforma el mundo, pero forma personas capaces de transformarlo". (Paulo Freire) Sus enfoque humanista contrasta con sistemas tradicional que mide el éxito y el individualismo esbozada en los parámetros de la terapia del shock del control de la mente desarrollado en la doctrina del shock de Naomi Kclein”, de visión estereotipada excluyentes reflejadas por las circunstancias del momento.
El aporte del largo metraje nos brinda posibilidades didácticas de trasmitir bajo otros métodos la radiografía del sistema educativo, las complejidades y nuevas formas de descubrir nuevo horizontes en la formación de ciudadanos y no empleados al decir de Fernando Savater.
Coincidiendo con maestro de juventud de Octavio Méndez Pereira “al señalar que el papel de la educación superior no debe fabricar títulos. Si no más bien el de formar ciudadanos eficientes y conscientes de su responsabilidad con la sociedad”.
Punto de referencia que permita conquistar la utopía que nos habla Eduardo Galiano” para seguir caminado y romper el espejismo del éxito sin conciencia social, que nos desnuda salvador Allende en universidad comprometida.
Desde una perspectiva que nos invita enfrentar los retos actuales, como vivir y participar activamente en la sociedad. Creando espacios de promoción de la creatividad, la empatía y el compromiso social. Solo de esa manera la universidad podrá cumplir con su misión de transformar la sociedad en el siglo XXI.
La Autora es Estudiante de la Especialización en Docencia Superior en el Centro Regional Universitario de Panamá Este


