Autoestima en Mujeres del Siglo XXI
Nuestra historia de desafíos ha sido larga y compleja, con avances y retrocesos desde 1848, cuando iniciamos un movimiento en pro de los derechos de la mujer, desde esa época hemos venido trabajando la autoestima débil que existía en nuestras mujeres, recordemos que en aquella época las mujeres eran vistas como objetos decorativos en el hogar, sin voz ni voto. Al transcurrir el tiempo hemos entablado luchas por el sufragio, para cambiar el pensamiento y actualmente por la igualdad salarial, discriminación laboral, representación política y la erradicación de la violencia de género, esta demás decir que las mujeres hemos enfrentado dificultades en diversos ámbitos, y uno de nuestros obstáculos más grande, somos nosotras mismas, cuando pensamos que no somos capaces de tal o cual cosa, es por lo que, estaremos analizando de que manera podemos fortalecer nuestra autoestima en este siglo.
Primeramente, no eduques con el "libro de la abuela", porque muchas mujeres siguen siendo criadas para servir a los demás antes que a sí mismas. Desde pequeñas, la sociedad y muchas familias refuerzan roles anticuados: a las niñas se les regalan muñecas y cocinitas, mientras que a los niños se les dan herramientas o carritos, como si sus destinos estuvieran definidos. Estos estereotipos limitan su desarrollo y les enseñan que su valor está en cuidar de otros, no en perseguir sus propios sueños. Si queremos mujeres seguras y realizadas, debemos educarlas para que prioricen su bienestar tanto como el de los demás. La autoestima comienza con la libertad de elegir quiénes queremos ser, sin imposiciones de género.
Al incorporarse la mujer en el mundo laboral no ha significado una verdadera igualdad en condiciones o distribución de responsabilidades. A pesar de trabajar fuera de casa, las mujeres siguen cargando con el peso principal de las tareas domésticas, el cuidado de los hijos y la organización familiar, lo que genera una doble jornada agotadora. Al llegar al hogar muy pocos hombres participan de estas labores, la mayoría descansa mientras sus parejas continúan laborando sin retribución. Esta desigualdad no solo afecta el bienestar físico y emocional de las mujeres, sino que también limita su desarrollo profesional en algunas ocasiones esto causa un gran desgaste emocional y tiene repercusiones importantes de las individuas.
Si deseamos cambiar las generaciones del futuro debemos realizar cambios estructurales de la sociedad en que vivimos se requiere mayores esfuerzos y no es solo responsabilidad de las mujeres cambiarlo, sino que necesitamos la colaboración de los hombres como sexo dominante. Sin embargo, nuestro papel es muy importante para que las generaciones femeninas futuras tengan muchos más recursos y mejores condiciones de vida.
Trabajar nuestra autoestima es clave para generar los cambios necesarios. Trabajando nuestra autoestima no solamente nos estamos ayudando a nosotras mismas, sino que estamos rompiendo con un patrón que venimos heredando desde hace muchas generaciones. Enseñar a una hija (o hijo) a tener buena autoestima es como enseñarle matemáticas. Si la madre no dispone de los recursos, difícilmente los transmitirá a las hijas e hijos.
Según Nathaniel: “La autoestima, plenamente consumada, es la experiencia fundamental de que podemos llevar una vida significativa y cumplir sus exigencias. Más concretamente, podemos decir que la autoestima es lo siguiente:
- La confianza en nuestra capacidad de pensar, en nuestra capacidad de enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida.
- La confianza en nuestro derecho a triunfar y a ser felices; el sentimiento de ser respetables, de ser dignos, y de tener derecho a afirmar nuestras necesidades y carencias, a alcanzar nuestros principios morales y a gozar del fruto de nuestros esfuerzos.”
Podría entonces decir que la autoestima es valorarme, respetarme y amarme con mis virtudes y defectos. La perfección es subjetiva dependiendo de quien lo perciba, lo que para algunos puede ser perfecto para otros no.
Existen dos tipos de autoestima: alta y baja, estaremos analizando cada una de ellas:
- Autoestima Alta: se caracteriza por tomar decisiones sin miedo al qué dirán, mantener relaciones saludables, enfrentar fracasos y algo muy importante cuidar de su salud física y mental.
- Autoestima Baja: muestra dependencia emocional, miedos, ansiedad, estrés, se critica negativamente a diario.
Hoy en día existen factores como estereotipos de belleza, redes, presión social-laboral-profesional- política que influyen y afectan la vida de las mujeres de una u otra forma.
En esta era digital es importante que administres bien tu tiempo en las redes sociales y que no permitas que te consuman, más bien utilízalas como herramientas para conectar, emprender, aprender y compartir. Crea círculos que te ayuden a crecer, donde fluya el apoyo mutuo. Celebra y reconoce cada uno de tus avances, por muy pequeños que sean, vas hacia el éxito. Por último, si cometes errores no te castigues, recuerda que detrás de el existe un proceso de mejoramiento.
Nosotras las mujeres del siglo XXI tenemos la oportunidad de redefinir nuestro valor, no bajo los estándares impuestos por la sociedad, nuestras abuelas y bisabuelas, sino siendo auténticas, enfocadas y libres. Ser valiosas no depende necesariamente de perfección ni sacrificios, sino de abrazar nuestras historias con orgullo, incluso en la imperfección. El verdadero empoderamiento nace cuando dejamos de buscar aprobación y damos rienda suelta a escribir nuestro propio destino. Y como dijo: *Eleanor Roosevelt: "Nadie tiene el poder de hacerme sentir inferior sin mi consentimiento."
Bibliografía:
Branden, Nathaniel. Los seis pilares de la Autoestima. Editorial Planeta, S. A., 1995.
*septiembre de 1940, The Reader's Digest, (Cita independiente), página 84, volumen 37, The Reader's Digest Association.
La autora es Magister y profesora de FAECO en el CRUPE.


