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El desarrollo lingüístico tardío como proceso de expansión de las capacidades lingüísticas

Por: *Maritza Almendas B. | Publicado el: 03 junio 2025



Las investigaciones de la adquisición del lenguaje infantil suelen focalizarse en la evolución de la complejidad sintáctica en edades tempranas, dada la capacidad de los niños para expresar verbalmente sus vivencias mucho antes de iniciar su escolarización formal.

Sin embargo, en el inicio de la etapa escolar, los niños, entre los seis y los siete años de edad, se adentran en contextos académicos que les exigen cumplir tareas escolares que requieren de construcciones gramaticales cada vez más complejas.

Por ello, es importante analizar cómo evoluciona el procesamiento sintáctico en los escolares durante sus primeros años de preparación académica hasta la adolescencia. Es en esta etapa que surge el interés por investigar el desarrollo lingüístico tardío, aquel que se da desde los seis años hasta muy entrada la adolescencia.

La Escuela de Ginebra se reconoce como la precursora en este tipo de investigaciones, que comprenden desde análisis lexicales hasta estudios sobre el dominio temporal y aspectual del sistema verbal.

Se ha comprobado que durante los primeros años de escolarización “el individuo pasa de ser un hablante nativo de su lengua a un hablante competente gracias a la interrelación de tres factores: el dominio lingüístico, la habilidad cognoscitiva y el reconocimiento cultural” (Berman, 2004, citado por López, 2013, p. 17).

El desarrollo tardío se va enriqueciendo cuando los estudiantes entran en contacto con el texto escrito. De hecho, Véliz (1988) demostró en sus investigaciones que el aprendizaje de algunas estructuras sintácticas tarda en dominarse, por lo que se prolonga hasta la primaria y la secundaria. 

Asimismo, con el desarrollo tardío emergen procesos cognitivos complejos, tales como la cognición abstracta, la comprensión del lenguaje no literal, la adopción de perspectivas ajenas y la metalingüística.

Estas características lo distinguen radicalmente del desarrollo temprano en términos de su celeridad, prominencia y naturaleza intrínseca. (Nippold, 2007ª, citada por López, 2013, p. 18). 

En el proceso de adquisición del lenguaje, de acuerdo con Ruiz (2014), los aprendices, en sus primeros niveles de escolaridad, desarrollan paulatinamente la capacidad de interrelacionar e incorporar las informaciones que reciben en la producción de sus discursos. Durante esta etapa escolar en edades tempranas, pueden considerarse factores que apoyan y promueven el desarrollo del lenguaje tardío: el metalenguaje, la cognición, el desarrollo social, la recién adquirida habilidad para leer, el incremento e interés por el saber del mundo y la experiencia de los escolares. Con la edad y con el incremento de la maduración cognitiva y social, de acuerdo con Nippold (2007ª), “la conducta lingüística y la reflexión metalingüística se desarrollan ampliamente, así como el conocimiento de los distintos usos del lenguaje en diferentes dominios lingüísticos” (citada por López, 2013, p.13).

La producción de estructuras complejas se manifiesta cuando el niño demuestra conocimientos sobre nociones abstractas de la estructura de la lengua y establece relaciones de dependencia. 

A medida en que el infante progresa en la adquisición de su lengua materna, advierte la existencia de múltiples formas de referirse a un mismo concepto. Durante este proceso la información que ya posee el niño y las nuevas experiencias que vive se reestructuran en nuevas estructuras de conocimiento o esquemas mentales.

En esencia, la capacidad de reorganización cognitiva la realiza nuestro cerebro al modificar, reordenar e integrar la información de manera más eficiente y adaptativa. En esta fase del desarrollo lingüístico se consolida el dominio epilingüístico. Consecuentemente, el conocimiento implícito acumulado durante la etapa inicial se reestructura y se almacena en la memoria a largo plazo. A partir de este momento, las relaciones forma-función son reemplazadas por conexiones multifuncionales.

Sin embargo, aunque el niño las utiliza mediante ajustes automáticos, aún no es capaz de explicitarlas verbalmente (Crespo y Alfaro, 2010).

Durante esta etapa, el conocimiento adquirido por los escolares y el uso del léxico cambian significativamente: el vocabulario incluye un registro más alto, mayor complejidad morfológica, mayor diversidad semántica y se incorporan muchos términos específicos.

Además, se forman nuevas conexiones que conducen a un conocimiento lingüístico denso y a una habilidad meta-lingüística que sirven para juzgar si hay propiedad gramatical y contextual al expresarse.

De acuerdo con Nippold (2007), “durante la adolescencia y la adultez temprana el lenguaje continúa desarrollándose en las áreas de sintaxis, semántica, razonamiento, discurso y pragmática”. Igualmente, esta autora descubrió que es difícil identificar algún punto en la vida donde el proceso esté verdaderamente terminado, por lo que asegura que la escolarización, la cultura escrita, la competencia metalingüística, el desarrollo cognitivo y la sociabilización son factores de desarrollo cognitivo (citada por López, 2013).

En conclusión, el desarrollo lingüístico tardío en escolares representa una etapa crucial para la consolidación de habilidades comunicativas complejas. Durante este periodo, los estudiantes se enfrentan a la creciente demanda de complejidad sintáctica y al procesamiento metalingüístico que exigen los entornos académicos. Por ello, comprender la evolución de estas capacidades es fundamental para diseñar intervenciones pedagógicas que fomenten un desarrollo lingüístico óptimo, permitiendo a los jóvenes interactuar eficazmente con el lenguaje en sus diversas manifestaciones y acceder a conocimientos cada vez más abstractos.

 

Bibliografía 

 

Crespo-Allende, N., & Alfaro-Faccio, P. (2010). Desarrollo tardío del lenguaje: la conciencia metapragmática en la edad escolar. Universitas psychologica, 9(1), 229-240.

López, A. (2013). Complejidad sintáctica observada en el discurso argumentativo de preadolescentes, adolescentes y adultos jóvenes de Querétaro. (Tesis de licenciatura). 

          http://luisalarcon.weebly.com/uploads/2/7/8/4/2784997/alma_rosa_lopez_trejo_tesis

Ruiz, S. (2014). Conectores en la complejidad sintáctica de producciones narrativas de niños en etapa escolar (Tesis de maestría). México: Universidad Autónoma de Querétaro.

Véliz, Mónica. (1988). Evaluación de la madurez sintáctica en el discurso escrito. Revista de Lingüística Teórica y Aplicada 26, 105-41.

Vila, I. (1992). El desarrollo tardío del lenguaje. A: M. Siguan (coord.). La enseñanza de la lengua, 7-11.

 

*La autora es docente en la Escuela de Español de la Facultad de Humanidades

 

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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