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Equilibrio entre Motivación vs. Productividad = Éxito

Por: Maritza Olivarren | Publicado el: 23 mayo 2025



En el entorno laboral actual, la productividad es un factor determinante para el éxito de las empresas, ya sea en el sector público como privado. A pesar de que, detrás de un equipo altamente productivo, casi siempre hay un elemento fundamental: la motivación. Ambos términos son fuerzas distintas que, al equilibrarse, pueden impulsar el éxito de manera sostenible.

La motivación es considerada como el combustible emocional que nos impulsa a actuar de una u otra forma, mientras que la productividad es la capacidad de convertir esas acciones en resultados favorables. Un personal desmotivado, no será productivo; sin productividad, la motivación se convierte en pura intención sin resultados.

En este artículo, veremos las diferencias entre motivación y productividad, su relación y las estrategias que puedes aplicar para potenciarlas en tu diario vivir.

Iniciamos con la cita de Fred Luthans (2008): “La motivación es un proceso que inicia con una deficiencia fisiológica o psicológica, o necesidad, la cual activa un comportamiento o tendencia que se dirige a una meta o incentivo”

La motivación es la fuerza interna o externa que nos lleva a iniciar y mantener comportamientos dirigidos a un objetivo. Puede surgir de factores intrínsecos como la pasión, curiosidad, satisfacción personal; o factores extrínsecos como lo son las recompensas económicas, reconocimiento, presión social.

Existen dos tipos de Motivación la motivación intrínseca que es aquella cuando hacemos algo porque nos gusta (ej.: un hobby); y la motivación extrínseca que es cuando actuamos por recompensas externas (ej.: un salario).

Es importante señalar que la motivación es cambiante y fluctúa de acuerdo con el entorno y los estados de ánimo del individuo. Va a depender de emociones, energía y circunstancias externas. Evitemos caer en la parálisis por esperar inspiración ya que suele ser el principal obstáculo para la productividad.

La productividad se constituye en uno de los indicadores primarios sobre el éxito o fracaso de toda organización. Por otro lado, Idalberto Chiavenato señala que “La productividad humana depende del esfuerzo realizado, del método racional y, sobre todo, del interés y la motivación de las personas.” (Chiavenato, 2011).   La productividad es un aspecto imperativo de evaluación y tratamiento por parte no solo de los directivos de una empresa, sino de todo el recurso humano que la compone. De esta forma podemos sintetizar en que es la eficiencia con la que convertimos esfuerzo en resultados. No se trata de trabajar más, sino de trabajar mejor.

Existen factores Claves de la Productividad: Enfoque (Eliminar distracciones). Gestión del tiempo (Técnicas como Pomodoro o bloques de tiempo).  Sistemas y hábitos (Rutinas que automatizan el trabajo).

A veces creemos que ser productivo significa estar ocupado todo el tiempo, pues no es así, la verdadera productividad consiste en hacer lo importante con el menor esfuerzo posible.

La realidad es que ambas son necesarias, pero funcionan de manera diferente, observemos el siguiente cuadro:

Motivación

Productividad

Es emocional

Es racional

Varía con el tiempo

Se puede entrenar

Inicia la acción

Mantiene la acción

Los hábitos son el puente entre la motivación y la productividad. Los hábitos son acciones automatizadas que reducen la dependencia de la motivación. Ejemplos: Hábito laboral (Revisar correo solo 2 veces al día).

Para crear buenos hábitos, se puede iniciar con algo mínimo como leer una página al día, también puedes optar por celebrar los pequeños logros (Refuerzo positivo).

La motivación no solo impulsa el desempeño individual, sino que también define la cultura organizacional, la retención de talento y la capacidad de innovación.

En las empresas podemos ver que si los colaboradores están motivados:

  • Se enfocan y se comprometen con su labor
  • Desarrollan la creatividad y son más proactivos.
  • Facilidad para resolución de problemas.
  • Mantienen una actitud positiva frente a los desafíos.

En cambio, la desmotivación genera:

  • Dilatación del trabajo y bajo rendimiento.
  • Mayor ausentismo laboral.
  • Aumento en la deserción laboral
  • Clima laboral tóxico.

Cuando los colaboradores están motivados, no solo trabajan mejor, sino que también se convierten en defensores de la empresa, crean lo que llamamos sentido de pertenencia. Y eso, a largo plazo, es lo que marca la diferencia entre una empresa mediocre y una exitosa.

Para lograrlo se recomienda: Escuchar a los colaboradores y entender sus necesidades; reconocer el esfuerzo, no solo los resultados; crear un ambiente donde las personas se sientan valoradas y tomadas en cuenta. Se debe desarrollar un análisis personalizado de cada individuo, ya que lo que motiva a un individuo quizás no es lo que motiva a otros.

Definitivamente se debe mantener un equilibrio entre la motivación para mantener el impulso inicial y la productividad para alcanzar el progreso. De esta forma no dependes de la inspiración, si construyes sistemas y hábitos que te permitan avanzar incluso en los días difíciles.

Podemos comprender que muchas organizaciones vean la motivación como un gasto y, muy por el contrario, es una inversión que retorna en forma de mayor productividad, innovación y lealtad laboral. Cuando una organización entiende esto no solo logra mejores resultados financieros, sino que logran construir equipos fuertes y comprometidos con la misión y visión empresarial.

Cuando logras equilibrar motivación y productividad, dejas de depender del estado de ánimo y comienzas a crear resultados consistentes. El éxito no es cuestión de suerte, sino de estrategia y acción constante.    El verdadero éxito no surge de la motivación efímera ni de la productividad forzada, sino de la sinergia perfecta entre ambos elementos. 

Bibliografía:

Chiavenato, Idalberto. (2011) Administración de Recursos Humanos. El capital humano de las organizaciones. Editorial McGraw-Hill. 11va. Edición.

Luthans, Fred. (2008). Comportamiento Organizacional. Editorial McGraw-Hill. Undécima Edición.

La autora es Magister y profesora de la Facultad de Administración de Empresas y Contabilidad en el Centro Regional Universitario de Panamá Este.

 

 

La responsabilidad de las opiniones expresadas y la publicación de los artículos, estudios y otras colaboraciones firmadas, corresponde exclusivamente a sus autores, y no la posición del medio.

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