Los Policías y sus jubilaciones
La profesión de policía consiste en la prestación de un servicio dedicado a la protección de la vida, honra y bienes de los habitantes del territorio; así como la conservación del orden público y otras funciones relacionadas con la seguridad ciudadana. La Policía Nacional de Panamá, tuvo sus inicios como institución encargada de garantizar el orden en la nueva república, desde 1903, como menciona López (1973) en su compilación Las Fuerzas Armadas de la República de Panamá. Es de mencionar que, la importancia del rol de policía involucra una constante tarea de prevención y represión del delito, el mantenimiento o restablecimiento del orden, así como un proceso de acercamiento a la comunidad. Las labores de policía demandan de su presencia permanente en toda la geografía nacional y en horarios distintos a los habituales, requiriendo para esto, una preparación especial, misma, que inicia en un centro de formación y continúa mediante una preparación constante a lo largo de su carrera.
La selección de esta profesión la realiza un pequeño grupo de hombres y mujeres de la población, haciéndolo por distintas razones, como las económicas, búsqueda de nuevas oportunidades o por el ánimo de servicio público. Para ejercer esta profesión de policía, es necesario pasar por un largo proceso, distinto al de otras carreras. Esto inicia desde el momento en que es aceptado de manera parcial por el Departamento de Reclutamiento y Selección, en donde quien aspira a ser policía debe en primer lugar cumplir con requisitos relacionados al perfil inicial o de ingreso al curso, tales como estatura promedio, peso corporal proporcional, no poseer tatuajes, la no afiliación política, el no haber sido condenado por delito doloso con pena privativa de libertad; así como cumplir y aprobar evaluaciones académicas, psicológicas y de rendimiento físico. Quienes aprueben todas estas etapas, podrán ser seleccionados para participar de un curso de formación de agentes de policía o de oficial de policía, dependiendo de la opción seleccionada por el aspirante.
Es a esto, a lo que tradicionalmente se le conoce como curso de formación de agentes, para quienes aspiran a ingresar desde el rango de agente o el de formación de oficiales, para quienes aspiran a ingresar a la institución desde el rango de subteniente. En ambos casos, implica el aprendizaje de distintas fases, de conocimientos teóricos y prácticos, adoptar competencias profesionales que les permitan a los aspirantes que aprueben estos cursos, poder desempeñarse correctamente, ofreciendo un demandante servicio a la comunidad, siempre respetando los derechos y libertades de quienes habiten el territorio.
La jornada de trabajo es compleja, debido a la naturaleza de servicio el hombre y mujer de uniforme, estará a cualquier hora prestando servicio de hasta más de doce horas continuas, acumulando una alta carga horaria por año y por supuesto a lo largo de la carrera.
Sobre este tema, y para poder entender un poco lo exigente del tipo de servicio que presta el hombre de uniforme, muestro un cálculo aproximado de las horas trabajadas por un colaborador de una institución o empresa “X” versus las horas trabajadas por un policía al cabo de 30 años de servicio. En este ejemplo, un trabajador logra en un año un total de 1,920 horas de trabajo, asumiendo que inició su etapa laboral a los 20 años y retirándose a los 62 años de edad, llegaría a 80,640 horas. Es importante mencionar que, es un ejemplo, ya que pueden darse situaciones distintas, como que inicie labores a los 25 o 30 años, donde se deben dar dos cosas; que cumpla con la edad de pensión por vejez y que logre las cuotas mínimas.
En el caso de un policía, este, realiza un mínimo de 3,888 horas por año y al final de su carrera puede alcanzar un mínimo de 116,640 horas trabajadas. Al respecto, es importante mencionar que, el policía realiza más de 12 horas de servicio, mientras que el trabajador realiza 8 horas. Adicional, el policía durante su carrera está expuesto a servicios extras que cumple en sus días libres, así como servicios adicionales por eventos como, veranos (operativos de playa), carnavales, semana santa, fiestas patrias, navidad, eventos de orden público y cualquier otra que demande presencia policial.
De aquí, podemos observar que, desde hace más de cien años, las normas que han regulado el funcionamiento de la fuerza policial considerado el retiro de sus efectivos después de un periodo que ha oscilado entre los veinte años, a inicios de la década del 20, en el siglo 20, hasta los 30 años de servicio en la actualidad. Esto evidentemente por dos aspectos relevantes, uno es la longevidad alcanzada por el efectivo policial y que dejaría de ser compatible para la prestación de un tipo de servicio que demanda óptimas aptitudes psicofísicas para su desempeño y el otro es la turnicidad o carga de horas acumuladas.
En el caso de la Policía Nacional, la mayoría de sus efectivos que se encuentran en las veinte zonas policiales, perteneciente a la Dirección Nacional de Seguridad Ciudadana, cumplen turnos diarios de 12 horas, mismas, que en la práctica son más por distintos aspectos. Uno de ellos es la preparación previa al inicio del turno, ya que el efectivo policial debe no solo uniformarse, también debe colocarse el equipo individual para el servicio (Chaleco balístico, zambrón y/o chaleco táctico), dotarse de armamento, radio de comunicaciones y después reunirse, para recibir las instrucciones previas para salir a patrullar. Este ejercicio puede tomar una hora antes de iniciar sus doce horas de turno, pero, por supuesto que, esta misma dinámica, pero a la inversa al momento de ser relevado, sin considerar que deben reportar por escrito o de manera electrónica las novedades que hayan tenido en su servicio haciendo que su jornada sea más larga de lo que está escrito.
Todo lo explicado en párrafos anteriores, produce un desajuste conocido dentro de las ciencias de la salud, como turnicidad. La turnicidad se refiere a la organización del trabajo en turnos, donde los empleados realizan sus labores en diferentes franjas horarias, como mañana, tarde o noche. Esta modalidad es común en sectores como la salud, la industria, el transporte y la seguridad, donde se requiere atención continua las 24 horas del día.
La turnicidad, que experimente una unidad policial, se caracteriza por la obligación que tiene de mantenerse activo en horarios en que debería estar descansando, así como descansar en horas en que la mayoría de las personas están activas. También a trabajar fuera de los modelos de la vida familiar y social, que experimentan otros trabajadores u otras profesiones, provocando una perturbación entre sus horas de trabajo versus el tiempo biológico y social.
Trabajar en turnos puede afectar la salud física y mental de los empleados. La alteración del ritmo circadiano, que regula el sueño y la vigilia, puede provocar:
- Trastornos del sueño: insomnio, hipersomnia o apnea del sueño.
- Problemas gastrointestinales: como indigestión o úlceras.
- Enfermedades cardiovasculares: mayor riesgo de hipertensión y enfermedades del corazón.
- Trastornos emocionales: estrés, ansiedad y síndrome de agotamiento profesional (burnout).
Además, la turnicidad puede dificultar la conciliación de la vida laboral y personal, afectando la vida social y familiar del trabajador.
Algunos efectos negativos de la turnicidad se dan en distintos niveles:
Trastornos alimentarios y gastrointestinales: Considerado por una drástica modificación en los hábitos alimenticios, en la cantidad y calidad de alimentos.
Alteraciones del sueño: Relacionado a la no adaptación de los cambios horarios.
Cambios de la vida social: Este, es la afectación de las relaciones sociales y familiares, puesto que, las largas jornadas, así como las distancias del sitio de trabajo del hogar disminuye la posibilidad de conciliación familiar.
Incidencia en la actividad profesional: Aquí existe una mayor incidencia de accidentes, mayor gravedad de accidentes, insatisfacción laboral y hasta absentismo, etc.
Al consultarle a la doctora Yetzabel Zambrano, especialista en salud ocupacional explica que, la turnicidad o el trabajo de turnos es aquel sistema organizacional que obliga a los trabajadores a ejecutar sus labores en forma rotativa de manera semanal, quincenal o mensual, en jornada diurna, mixta o nocturna, con períodos de descansos intercalados ente una jornada y otra. Algunas constantes naturales que están asociadas a la turnicidad son la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca, consumo de oxígeno entre otras.
Algunos parámetros que experimentan quienes realizan turnos nocturnos (turnicidad) son:
Se produce una desincronización del ritmo biológico cardíaco natural.
Esto dispone a la fatiga, por la distorsión cíclica del sueño.
El sueño diurno no tiene las características reparadoras del nocturno.
Desequilibrio en la vida social y familiar de los trabajadores.
Se podría considerar que este conjunto de afectaciones, descritas dentro del concepto de turnicidad y que experimentan los policías hace, que su calidad de vida o su salud se vean afectadas al cabo de 30 años de servicios, lo que puede entenderse como la razón por la cual se retiran del servicio activo a edad temprana. Las jornadas de hasta 16 horas diarias, la exposición a lesiones, afectaciones psicológicas por situaciones de servicio y agresiones.
Debo concluir que, es más que evidente que tanto la carga horaria, la diversidad de turnos, lo extenso de las jornadas, los tipos de accidentes laborales a los que están expuestos por actos de servicio, es el modelo que ha existido por más de cien años en nuestra República; siempre con el fin de garantizar la presencia uniformada y que esta, permita que preexista seguridad ciudadana, orden público y paz social.
El autor es profesor en la Facultad de Administración Pública, de la maestría en Seguridad Ciudadana y Prevención.


