La Universidad de Panamá no es una “guarida”; Es la Conciencia Crítica que desafía el poder
Sí, somos 'terroristas' de la ignorancia y la injusticia y nos desempeñamos como tal: 90 años de la Universidad de Panamá, como primera guarida de estudios superiores" (Hno. Santamaria Vallejos)
“No temas a las críticas de quienes no siguen sus propios principios” (Marco Aurelio)
I.- La Universidad, conciencia crítica de la sociedad
Las afirmaciones descalificadoras del ciudadano José Raúl Mulino, presidente de la República, compartida el día miércoles 23 del presente mes, en el podcast de Oli Meza en donde señaló lo siguiente: “La Universidad de Panamá es todo, menos universidad”; “Se ha transformado una guarida, no es un centro de estudios superiores”; “Es auspiciada por el rector que es peor, quien abre los espacios para todo tipo de trincheras políticas y de conspiración política “; ”En qué momento dan clases algunas facultades o algunos estudiantes”; “Cuando se arman las reyertas contra la policía, se refugian en la universidad so pretexto de la autonomía”; “Una autonomía muy mala entendida y peor aplicada”; “Adentro tienen todo tipo de armamento para atacar a la policía con todo tipo de cohetes, piedras”; “Deben portarse como estudiantes y no como terroristas que es la impresión con la pinta que tienen”; “La universidad, lamentablemente, hay una mafia que todo se lo reparten”.
A fin de cuentas, los desagravios emitidos por el ciudadano Mulino, según su sesgada e intencional postura, el campus universitario “es todo menos una universidad” y lo describió como “una guarida” en lugar de un centro de estudios superiores y que, se han convertido en “trincheras políticas y de conspiración”, sin detallar a qué se refiere con conspiración. A los universitarios y su claustro académico, los bautizó como terroristas. Al gestor y administrador coyuntural de nuestra universidad, el señor rector, le endilgaron el mote de alcahuete, toda esa cáfila de epítetos vertidos por quién debiera de conciliar, en lugar de denigrar.
La Universidad es la comunidad de estudiantes y profesores que se reúnen para pensar" diría el Cardenal Newman. "La Universidad en Paul Sartre, está hecha para hombres capaces de dudar." "En Robert Hutchins, la Universidad, dice, es el espacio recogido para meditar los problemas intelectuales del Mundo" y Karl Jaspers: "La Universidad es el recinto sagrado de la Razón." Isla, C. (1991)
Para algunos estudiosos sobre el sentido del espíritu universitario, entre los cuales nos encontramos, se puede advertir que el atributo invariable es "pensar" en sus múltiples modalidades: meditar, dudar, analizar, razonar. La expresión más afortunada sobre la universidad y que no contradice a ninguna de las anteriores, es aquélla que la define como "la conciencia crítica de la sociedad".
La universidad, conciencia crítica de la sociedad, significa que la misión de la universidad es pensar (la investigación no es otra cosa que pensar al mundo y a nosotros en el mundo), enseñar a pensar (y ésta es la esencia de la educación universitaria), transmitir y acrecentar el pensamiento (en esto consiste la extensión de la cultura).
La universidad como conciencia crítica de la sociedad debe conocer la realidad social en su totalidad, ésta es la materia de su pensamiento; pero esta acción reflexiva sobre la sociedad no termina en el pensamiento, ha de juzgarla y con actitud crítica, denunciar, anunciar, inventar así sea, que algunas mentes de políticos corroídas con claros matices elitistas y con creencias limitadoras, la tilden de “guarida de terroristas”. Pero, que, de manera resiliente, en todo caso, es una guarida de terroristas que, con su rebeldía intelectual, beligerantemente, combate las ignorancias, las arbitrariedades y las desigualdades sociales y de todas aquellas expresiones de traición a la identidad soberana del país.
La universidad en situaciones en las cuales el país se cierne frente arbitrariedades que inciden en su condición de nación soberana, no debe convertirse en promotora o cómplice de la irracionalidad arbitraria de un estilo de gobernanza que busca con sus recientes declaraciones, someterla al poder político y que, al no callar, son acusadas de “guaridas de terroristas”. Todo parece indicar, con tales señalamientos del ciudadano Mulino, recurre a la analogía de la frase de Napoleón Bonaparte, sobre las universidades como "fabricantes de terroristas", contextualizándola históricamente y resaltando su visión del potencial “subversivo” y “conspirativo” del pensamiento crítico.
La universidad debe conservar siempre su independencia, autonomía y libertad para juzgar; denunciar, anunciar e inventar para preservar la independencia y la libertad de la sociedad. Mucho se ha dicho y de manera vehementemente, que el pueblo que no fomenta la educación superior, que no robustece su universidad, está destinado a un estilo de gobernanza autoritario con intencionalidades dictatoriales, porque la actitud crítica de los universitarios, de los académicos, no sólo de los que aún ejercen el pensamiento en las aulas, sino, además, de todos los profesionales que han egresados que son la proyección de la universidad, constituyen la gran defensa de la libertad, obviamente, aquellos profesionales egresados, con conciencia crítica y resistente como diría Zaid, G., en Isla, C (1991)
La concepción en cuanto que “la universidad como conciencia crítica de la sociedad debe conocer la realidad social en su totalidad, en palabras de Isla, C (1991), es la materia de su pensamiento; pero esta acción reflexiva sobre la sociedad no termina en el pensamiento, ha de juzgarla y con actitud crítica, denunciar, anunciar, inventar”, reafirma. Desde dicha concepción, podemos advertir que el pensamiento fundamenta lo que diría Aristóteles el “Adgere ad intra” para posteriormente, el “adgere ad extra” entendida como la conducta de emancipación, hacia toda muestra de acciones inconsultas y arbitrarias que un sistema político impone sin el consenso de lo mandatado por el pueblo y sus ciudadanos.
Las bases que sustentan a las universidades y su materia en el desarrollo del pensamiento y las acciones reflexivas sobre el acontecer del panorama político, social y cultural de un país, no se agotan con el dominio de contenidos, sino, más bien, con el compromiso de una actitud crítica emancipadora del status quo. Allí radica se esencia, tal cual lo expresa simbólicamente sus diversas acepciones en sus lemas; (In veritas libertas En la verdad está la libertad), (Post tenebras lux Después de la oscuridad, la luz), (Sapientia Ædificavit Sibi Domum El saber ha edificado aquí su casa), (Ex Umbra In Solem De la oscuridad a la luz), (Aulas Academia Quære Verum Busca la verdad en las aulas de la Academia). Y en la Universidad de Panamá. (Hacia la luz). Estos lemas suelen hacer referencia a conceptos filosóficos, entre los cuales podemos encontrar el saber, la libertad, el bien, el ser humano, la verdad o la sabiduría, entre otros.
Sí los ignorantes atrevidos, es decir, las aseveraciones de un ciudadano que ocupa la magistratura de la presidencia de la república, sus descalificativos expresados hacia nuestra universidad reflejan un pensamiento limitador y consecuentemente, una conducta típica de “ilustre ignorante”, a todas luces parece desconocer ¿qué importante y vital es la Universidad de Panamá, con sus noventa (90) años como factor de desarrollo de los recursos humanos de nuestro país? Además, de acuerdo a los últimos “Ranking Universitario”, el mejor centro de estudios superiores del país.
II.- La Universidad de Panamá, y sus 90 años como foco de terrorismo contra la ignorancia, la injusticia y la opresión.
Terrorista, proviene de “Terreur" (francés): La palabra "terror" en francés ya existía, refiriéndose a un miedo intenso, fue la punta de lanza de la Revolución Francesa, de manera asistemática de represión y violencia en contra de aquellos contrarios al movimiento.
Su objetivo era para consolidar la nueva república, en ese entonces, era una herramienta del gobierno, con un fin político a través de la intimidación, el Estado era el productor principal en la instigación del terror, que de acuerdo a muchos pensadores connotados a saber supone:
Carl Jung. La Sombra: Jung vería el terror como una manifestación de nuestra "sombra", esa parte de nuestra psique que contiene aspectos oscuros, reprimidos e inaceptables de nosotros mismos.”
Spinoza Baruch: El Estado y el Miedo Común: “En su filosofía política, Spinoza reconocía el papel del miedo en la formación y el mantenimiento del Estado. Un cierto "miedo común" a las consecuencias de transgredir las leyes puede ser necesario para la seguridad colectiva. Sin embargo, un exceso de miedo puede llevar a la opresión y a la disminución de la libertad”.
Los estoicos verían el terror como un estado mental basado en juicios erróneos sobre los eventos externos. La solución reside en la razón, la virtud, el control de nuestras representaciones y la aceptación de aquello que no depende de nosotros.
En esencia, las tres perspectivas coinciden en que nuestra experiencia del terror está intrínsecamente ligada a nuestros procesos internos y que tenemos un papel activo en cómo lo enfrentamos y lo superamos, buscando un camino hacia la estabilidad y el dominio personal.
El terror como arma política, teorizado desde Maquiavelo con el uso estratégico del miedo para gobernar, se manifestó brutalmente en el “Reinado del Terror francés”. Pensadores anarquistas del siglo XIX, también exploraron la violencia revolucionaria. Académicos modernos como Laqueur, Hoffman, Rapoport y Crenshaw, analizan su definición, evolución, lógica estratégica y las “cuatro olas”. Regímenes totalitarios del siglo XX ejemplificaron el terrorismo de Estado a gran escala.
En esencia, la teoría del terror político examina cómo la violencia y la intimidación se emplea para alcanzar objetivos políticos, desestabilizar, controlar y generar cambios de comportamiento y las estructuras de poder. (Géminis 2,0).
Ante el uso del miedo o terror como política del gobierno de turno, a Juan Pueblo le toca contrarrestar la política del miedo. Debe educarse críticamente, fortalecer lazos comunitarios, participar cívicamente, construir narrativas alternativas, practicar la resistencia no violenta y cuidar su salud mental.
Estas prácticas basadas en la “teoría del terror”, a principios del siglo XIX, el autoproclamado emperador Napoleón Bonaparte, consideró a las universidades y su autonomía como herederas de privilegios medievales y creó la Universidad Imperial, un modelo de educación superior centralizado y controlado.” Visualizo a la universidad como un instrumento clave para el desarrollo del Estado y la formación de una élite burguesa, centralizando la educación superior y creando un modelo de universidad imperial. Su visión implicaba una educación pública y estandarizada, con énfasis en la disciplina y la formación para el servicio estatal.
En lo que sería su estilo de gobernar, en Napoleón, el criterio que primaba estaría sobre las bases de que “sólo hay dos fuerzas que unen a los hombres: el miedo o terror y el interés”, y esa dos (2) acciones es que ha consolidado a la comunidad terrorista universitaria en su devenir. “Hacia la LUZ”, en la búsqueda de soluciones de los problemas que aquejan al entorno de la Universidad de Panamá, porque tenemos el sano interés de solucionar y un terror que persista. Pero, Napoleón Bonaparte, tenía otra faceta, con respecto a la educación superior y era:
Primero: “la política hacia la educación superior estuvo marcada por un enfoque pragmático, centralizador y utilitario.
Segundo: Buscaba formar una élite competente y leal que sirviera a los intereses del Estado imperial, manteniendo un control estricto sobre los contenidos y la orientación de la enseñanza.
Tercero: Si bien impulsó la modernización de algunas áreas de la educación superior, su visión estaba principalmente ligada a las necesidades de su régimen y mostraba cierta desconfianza hacia la autonomía y el pensamiento crítico independiente en las universidades.”
III.- Conspicuos instigadores al terrorismo.
Declaramos bajo juramento, que los siguientes preclaros panameños son una muestra del universo de “instigadores” pero intelectuales que sembraron o fortalecieron nuestro sentido de pertenencia e identidad ante las situaciones de injusticia social que carcome nuestro terruño patrio. Situación que decantó, en nosotros, la acción de terrorista de infundir el terror al status quo, el dejar pasar al ser conformista por la creencia de un destino manifiesto, que nunca será realidad, sino nos movemos.
Analicemos las cualidades intelectuales de grandes forjadores de la identidad nacional con sus pensamientos “instigadores”.
- Ricardo J. Alfaro (Destacado jurista, político y diplomático. Fue uno de los fundadores de la Universidad de Panamá):
"La universidad no es un simple centro de enseñanza profesional; es el foco de la cultura, el crisol donde se funden las ideas, el laboratorio donde se experimentan las teorías, el faro que ilumina el camino del progreso."
- Enfoque: Resalta la visión integral de la universidad como motor cultural y de progreso, más allá de la mera formación profesional.
Octavio Méndez Pereira (Primer Rector de la Universidad de Panamá, insigne educador y humanista):
"La universidad debe ser el alma de la República, el cerebro que piensa, el corazón que siente y la voluntad que actúa en beneficio de la colectividad."
- Enfoque: Subraya el papel central y vital de la universidad para el desarrollo integral de la nación, abarcando el pensamiento, la sensibilidad social y la acción transformadora.
Carlos Manuel Gasteazoro (Historiador y ensayista, figura clave en la vida intelectual panameña):
"Una universidad viva es aquella que no se encierra en sus muros, sino que se proyecta hacia la sociedad, ausculta sus problemas, participa en sus debates y ofrece soluciones desde la rigurosidad del conocimiento."
- Enfoque: Destaca la importancia de la vinculación de la universidad con la sociedad, su rol en el análisis crítico de los problemas nacionales y su contribución a la búsqueda de soluciones basadas en el conocimiento.
Reina Torres de Araúz (Antropóloga, etnógrafa e historiadora, pionera en la investigación social en Panamá):
"La universidad es el espacio privilegiado para la formación de ciudadanos críticos, capaces de cuestionar, proponer y construir una sociedad más justa y equitativa."
- Enfoque: Enfatiza el papel de la universidad en la formación de ciudadanos activos y comprometidos con la transformación social.
Cesar Augusto Quintero Correa (Abrazó el derecho, la ciencia política, el constitucionalismo como forma de comprender más y mejor la sociedad y el devenir humano).
Enfoque: Se activó en el Frente Patriótico de la Juventud, con un rol beligerante en la década de 1940. Las luchas de aquel grupo de universitarios y profesionales jóvenes: la plena garantía de las libertades democráticas, reformas sociales, el antimilitarismo, abrir espacios a la juventud en la participación política y el rechazo al Convenio de Bases de 1947.
Guillermo Sánchez Borbón (Escritor, periodista y crítico mordaz de la realidad panameña):
"La universidad, cuando cumple su cometido, es un fermento de ideas, un semillero de rebeldía inteligente contra la mediocridad y la injusticia."
- Enfoque: Resalta la función de la universidad como un espacio de pensamiento crítico y de resistencia ante las limitaciones y las desigualdades.
A manera de resumen, se colige, que la “guarida”, no es un claustro frío, ajeno a las vicisitudes del entorno o de la comunidad, es un laboratorio de ideas de acciones con miras a solventar los problemas del quehacer nacional.
IV.- 90 años sembrando "terror" positivo: El legado transformador de la Universidad de Panamá.
1.-Terrorismo contra la ignorancia:
Desde su creación en 1935, el legado transformador de la Universidad de Panamá se evidencia con el gran aporte que ha venido sosteniendo en el fortalecimiento de los recursos humanos, desde una formación superior en el sostén estructural e intelectual del Estado panameño.
A lo largo de estos 90 años de vida institucional, siendo la primera casa de estudios superiores del país, con la creación y desarrollo de carreras académicas de diferentes áreas de conocimientos y especialidades, ha sostenido un alto nivel de formación educativa con los consecuentes reconocimientos de ser la “mejor universidad oficial del país”, reconocimientos otorgados por agencias evaluadoras (QS Ranking Mundial 2025), de reconocimiento nacional e internacional. Con las consideraciones de una oferta educativa que se ramifica en áreas tales como; Tecnologías, Ciencias Naturales y Exactas y Ciencias Administrativas, con seis (6) carreras. Ciencias Sociales y Humanísticas con siete (7) carreras y Ciencias de la Salud, con seis (6).
Con una colegiatura de aproximadamente 84,838 alumnos. 4,731 profesor. Para 349 carreras formativas a nivel de grado. 161 programa de postgrado y 118 de pregrado. En estos últimos años, la institución ha sido objeto de constante fiscalización de sus ofertas educativas, merecedoras de acreditación y reacreditaciones.
Su componente investigativo y su contribución al conocimiento y al desarrollo nacional, se refleja en ser la institución con mayor cantidad de publicaciones en revistas indexas, proyectos y ejecución de investigaciones mediante sus catorce (14) institutos de investigaciones, que igualmente, lideriza como centro de estudios superiores del país.
2.- Terrorismo contra la injusticia social.
Además, de su contribución al conocimiento y a la formación de recursos humanos como factor de desarrollo del país, igualmente, ha brindado grandes aportes al desarrollo nacional mediante un acompañamiento institucional constante en todo lo que supuesto las luchas sociales en cada momento histórico.
En reciente comunicado del Consejo Académico, fechado el 21 de abril del año en curso, se comparte y reitera el protagonismo de nuestra institución en las transformaciones democráticas y nacionalistas. A manera de testimonio se recalca en este comunicado, solo basta mirar lo ocurrido durante el siglo pasado y lo que va del siglo, destacando los cambios constitucionales, la recuperación del territorio nacional, los aportes al sector agropecuario, en las ciencias, la tecnología y en el factor humano. Todo esto es consecuente con el legado de los fundadores de la primera institución de educación superior del país, Harmodio Arias Madrid y Octavio Méndez Pereira.
La Universidad de Panamá, igualmente ha contribuido como un centro de creación y recreación del conocimiento mediante sus contribuciones logradas en el desarrollo de investigaciones, de propuestas para el logro de una equitativa distribución de la riqueza, menos excluyente y, por ende, más democrática.
Los espacios universitarios, sin sectarismo alguno, históricamente ha sido escenarios para el desarrollo de debate, crítica y la consolidación de la conciencia ciudadana. Recientemente, todo lo que supuso el debate sobre la hoy ley del seguro social, minería, entre otros temas de carácter coyuntural en el perfeccionamiento de nuestra democracia.
3 .- Terrorismo contra la pasividad y la indiferencia:
Desde su propio lema ·” Hacia la luz”, su fase operativa ramificada en cada una de sus ofertas educativas lleva implícitamente la conformación de una estructura de pensamiento que obliga a repensar los procesos y resultados de cualquier injusticia social o de dominación.
Las funciones de docencias, extensión, investigación y administración como pilares que sustentan toda institución universitaria, están encaminadas a la gestación, desarrollo e innovaciones que transformaran las dinámicas humanas con miras a un mejor proceso de conducta, sea resiliente o asertiva.
La Universidad de Panamá, en el debido cumplimiento de su misión, siempre ha sido una plataforma abierta y democrática para no sólo su comunidad universitaria, sino, que, además, para toda la comunidad nacional. Tanto es así, que, en las diversas unidades académicas y administrativas, no existe el sectarismos ideológicos, políticos, religiosos o culturales. Su comunidad se caracteriza por convivir en esa convergencia de tolerancia a todo aquello que sea diferente o distinto.
Sus proyectos de extensiones sean científicas, culturales o académicas, se desarrollan desde el fomento y el respeto con la puesta en escena del pensamiento crítico o emancipador. Desde proyectos de extensión obligatorios en muchas carreras que oferta la institución, se encuentra el claro compromiso de una universidad del pueblo en función de ese pueblo. Es decir, la Universidad de Panamá, es una institución que no pierde contacto con ese contexto nacional, aunque sus aportaciones, según el contexto político del momento, intente controlar esa plusvalía democrática.
Todas las expresiones o actividades inherentes que desarrolla la Universidad de Panamá, dentro de su misión, visión y objetivos, se encaminan como la “conciencia crítica de la nación panameña. Su beligerancia y prestancia deben ser comprendidas como una instancia que vive y pervive en el desarrollo del conocimiento, que de por sí, implica la ruptura de paradigmas o creencias que limitan el acontecer humano, por razonamientos mensurados que combaten todo tipo de imposición de dominio de clases e injusticia social.
Las expresiones universitarias, y sobre todo de la Universidad de Panamá, sus manifestaciones, lejos de ser actos de "terrorismo", son una expresión legítima de la libertad de expresión y un ejercicio de la responsabilidad social inherente a los propósitos de la propia institución. Se debe asumir, que, por las propias existencias de la institución, la Universidad de Panamá, es una instancia de “perturbación del status quo” cuando este perpetúa la desigualdad y el retroceso de luchas históricas logradas
Concluyendo, La carga histórica y la subjetividad inherente al término hacen que su uso sea a menudo polémico y dependiente del contexto. Fomentar empatía e inclusión es vital. En estas circunstancias, la “guarida”, ¡disculpen!, la Casa de Octavio Méndez Pereira, como primera casa de estudios superiores, juega un papel crucial como centro del pensamiento crítico, investigación y difusión de conocimientos, sobre todo, ante las tácticas del miedo y sus consecuencias.
Debemos como siempre lo ha sido, un compromiso de nuestra universidad, continuar con el empoderamiento a los estudiantes y a la sociedad civil a través de la educación, promoviendo el debate informado, desarrollando soluciones innovadoras y fomentando la participación cívica responsable, construyendo así una ciudadanía más resiliente, conCiente y democrática.
Los autores son profesores Universitarios


