Radiación ionizante y no ionizante: ¿Aliada o amenaza?
Vivimos en un mundo lleno de radiación, y eso no es necesariamente malo. Aunque suene a tema de película de terror, la verdad es que llevamos conviviendo con ella desde siempre. Estamos expuestos a distintos tipos de radiación que vienen del Sol, del suelo, de los alimentos, de dispositivos electrónicos y hasta de nosotros mismos.
¿Qué es la radiación?
La radiación es energía que se desplaza de una forma que se puede describir como ondas o un conjunto de partículas. Estamos expuestos a ella en nuestra vida cotidiana. Entre las fuentes de radiación más conocidas se encuentran el sol, radiación cósmica, los hornos de microondas de nuestras cocinas y las radios que escuchamos en nuestros automóviles. Gran parte de esta radiación no supone ningún riesgo, pero en ocasiones puede afectar nuestra salud. Algunas formas son tan inofensivas como el calor de tu almohada; otras pueden ser peligrosas si no se manejan con cuidado. Aquí el problema no es la radiación en sí, sino cómo y cuánto nos exponemos a ella.
La radiación se clasifica en dos categorías principales: ionizante y no ionizante, según su capacidad para ionizar la materia. El potencial de ionización de los átomos, es decir, la energía mínima necesaria para ionizar un átomo oscila entre unos pocos electronvoltios (eV) para los elementos alcalinos y 24,6 eV para el helio (gas noble). Los potenciales de ionización de todos los demás átomos se encuentran entre estos dos extremos.
Radiación no ionizante
La radiación no ionizante es un tipo de radiación de menor intensidad cuya energía no es suficiente para arrancar electrones de los átomos o moléculas que componen la materia o los seres vivos. Por lo tanto, el término radiación no ionizante se refiere a todos los tipos de radiación electromagnética que no transportan suficiente energía por quantum para ionizar los átomos o moléculas del absorbedor. A pesar de no tener suficiente energía de ionización, su energía puede hacer vibrar esas moléculas y dicha vibración puede generar calor. Así es como funcionan, por ejemplo, los hornos de microondas.
Esta es la que nos acompaña en el día a día sin hacer mucho ruido, como las ondas de radio, ondas de microondas, los fotones infrarrojos, la luz de tu lámpara.
- ¿Es peligrosa? La ciencia dice que no, pero... ¿Recuerdas cuando decían que el microondas causaba cáncer? Pues hoy calienta tu almuerzo sin remordimientos. Eso sí, yo no me confiaría de un horno de los años 70 que parece a punto de explotar.
- El eterno debate del celular:"¿Pegarlo a la cabeza es mala idea?" Probablemente no, pero si pasas 8 horas al día hablando por teléfono, quizá deberías preocuparte más por tu factura de luz que por la radiación.
Radiación ionizante
La radiación ionizante es un tipo de radiación con una energía capaz de arrancar electrones de los átomos o moléculas. Por ende, cuando este tipo de radiación interactúa con la materia o los seres vivos se producen cambios a nivel atómico. Dichos cambios suelen implicar la producción de “iones” (átomos o moléculas con carga eléctrica); de ahí el término de radiación “ionizante”.
La radiación ionizante puede ionizar la materia directa o indirectamente porque su energía cuántica supera el potencial de ionización de los átomos y moléculas del absorbedor. La radiación ionizante tiene numerosos usos prácticos en la industria, la agricultura y la medicina, pero también representa un riesgo para la salud si se utiliza de forma descuidada o inadecuada. La física médica se basa, en gran medida, aunque no exclusivamente, en el estudio y el uso de la radiación ionizante en medicina; la física de la salud se ocupa de los riesgos para la salud que plantea la radiación ionizante y de las cuestiones de seguridad relacionadas con su uso.
Esta es la que puede meterte en problemas si te descuidas, como los Rayos X, rayos gamma, radiación cósmica, las partículas alfa y beta.
- Rayos X en el dentista: Una radiografía al año no te hará daño, pero si te haces una cada mes "por si acaso", igual deberías revisar tu obsesión por los dientes perfectos.
- Volar en avión: Sí, recibes más radiación cósmica a 10 000 metros de altura, pero no es para tanto. A menos que seas tripulante de vuelo, en cuyo caso tienen una cantidad máxima de horas de vuelo por año, que rondan las 1 000 horas aproximadamente.
- La paranoia de lo "natural":"¡El uranio es natural!" Claro, y las serpientes de cascabel también, pero no por eso vas a meter una en tu casa. Es importante recalcar de que algo sea natural, no significa que sea bueno para los seres vivos.
La radiación ionizante y no ionizante tienen diversos usos en áreas como la medicina, la industria y la investigación. La radiación ionizante se utiliza en radiodiagnóstico (rayos X, tomografía computarizada), radioterapia para tratar el cáncer y en medicina nuclear. La radiación no ionizante se usa en diagnóstico por imágenes (resonancia magnética), esterilización de equipos médicos y en procesos industriales.
En fin, la radiación es como el fuego: puede calentarte la cena o quemarte la casa, dependiendo de cómo la uses. Hay que respetarla y entenderla para poder hacer un buen uso de ella.
El autor es profesor de la Facultad: Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y Tecnología


