Algunas Observaciones de los Trastornos Mentales en Panamá
La realidad de la salud mental de la población panameña es compleja: por los datos que reportan las principales instituciones de salud del país (MINSA; CSS), y los no reportados o bien aquellos que no han sido diagnosticados. De los datos reportados se tiene: señala la Unicef que 8 de 10 hogares tienen temor por padecer algún problema de salud mental en los niños (La Prensa); uno de cada cinco panameños tiene problemas mentales, donde el trastorno depresivo es el más común en adultos (El Espectador) y que 10% de la población tiene algún trastorno mental sin diagnosticar (Informe de la Caja de Seguro Social) en La Prensa. Y se podría seguir describiendo diferentes publicaciones que alertan acerca de esta realidad, que ha ido cambiando, paulatinamente, en términos de frecuencia, intensidad, reporte y algún otro criterio importante; sin embargo, no se llega a esos núcleos psicopatológicos de mayor prevalencia de una manera certera y consensuada que posibilite el desarrollo de programas promocionales, preventivos e incluso de intervención.
Se ha reportado que el 21 % de la población infanto juvenil presenta síntomas de depresión (elespectador.com), no obstante, también son importantes los diagnósticos de trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad, los del aprendizaje y del desarrollo. Los menores presentan desafíos propios de su desarrollo, que pueden afectarse, positiva o negativamente, por diversos factores de su medio: la funcionalidad familiar, el entorno educativo, la presencia de maltrato o negligencia, el uso indiscriminado de los dispositivos electrónicos sin supervisión, y otros.
Señaló la Caja de Seguro Social (CSS) que hay un 10% de la población panameña con algún trastorno mental no diagnosticado, donde la depresión y la ansiedad serían las más importantes. Agrega que la esquizofrenia afecta al 1% de la población, que es un diagnóstico más incapacitante por su carga y magnitud en la funcionalidad y calidad de vida de la persona. La Prensa Resulta de mucho interés la edad de inicio de cualquier trastorno mental, la existencia de alguna comorbilidad, así como la presencia de factores de riesgo o precipitantes; todo ello para acercarse a esa realidad y poder gestionar políticas y acciones contundentes que lleven a la disminución de dichos trastornos o bien un manejo más ético científico, social y profesional.
Estamos en el Siglo XXI y siguen los estigmas respecto a la atención en los servicios de salud mental, con la capacidad de obstruir el libre alcance de dichos servicios atencionales y con ello minimizar su avance o cronicidad. La situación es más crítica en los menores, quienes son dependientes de sus cuidadores o padres; no sólo en lo referente a sus necesidades básicas sino, también, en lo referente a la atención de situaciones de orden comportamental, cognitivo, atencional, relacional, emocional o algún otro, donde se observa o reporta que algo pudiera estar pasando en ese menor; donde su minimización podría conllevar su agravamiento o cronicidad, o bien complicación con otros criterios psicopatológicos.
El objetivo de escribir este corto artículo es sólo advertir esa posible ruta o desenlace de la no atención de los problemas de la salud mental de manera oportuna. Como se señaló, la carga y magnitud de tener un trastorno mental puede resultar muy alta en términos de los diferentes tratamientos farmacológicos, psicológicos que se tengan que seguir, la productividad familiar y laboral disponible, la perspectiva de poder contribuir a la sociedad, por mencionar algunas.
Finalmente, se recomienda prestar la atención necesaria cuando se presenta algún signo o síntoma (tristeza persistente, preocupación permanente sobre diferentes temas, otros) que lleva semanas dificultando el desenvolvimiento en las diversas tareas diarias (actividades del hogar, trabajo/escuela y relaciones sociales). Tiene que prevalecer el interés por la salud mental, priorizarla y hacer a un lado las ideas infundadas, etiquetas de debilidad o de estar “loco”; es decir vencer los temores y favorecer la vida, el bienestar, la salud y el poder contribuir a la sociedad.
Referencias Bibliográficas:
- Uno de cada cinco panameños tiene problemas mentales com. 2013
- Depresión y ansiedad, trastornos mentales más comunes en Panamá. Telemetro (octubre 2016)
- Uno de cada cinco panameños tiene problemas mentales. Telemetro (agosto 2013)
- Más de 3,855 niños y adolescentes en Panamá han sido atendidos por temas de salud mental; en Radio Panamá.
La autora es Doctora y Psicóloga Clínica, psicoterapeuta certificada.


