El trauma complejo, desde la Psicología Clínica
En el 2022 escribí un artículo relacionado con el trauma psicológico, desde una consideración amplia que abarcaba todas aquellas reacciones a situaciones únicas o bien repetidas con el potencial de alterar las capacidades adaptativas del individuo; sobre todo aquellas experiencias que, desde la temprana infancia y a lo largo de los años, se van acumulando, consciente o inconscientemente y, de cierta manera formando parte del psiquismo, desde vivencias dolorosas, negligencias y abandonos, y muchas otras. Se trabajó desde aquello que ciertamente sucedió, cómo la persona lo guardó o registró y lo que necesitó, pero no lo obtuvo.
Se trata de un tema del que todos los días aprendo algo más y se certifica su importancia en el estudio de las historias de personas que reportan datos, emocionalmente cargados, que cumplen para ser considerados de corte traumático; representando desafíos en sus atenciones y, por ende, en sus tratamientos.
Las frases “estoy traumado”, “eso me traumatizó”, muchas veces trilladas, se han generalizado a cuestiones cotidianas que no generan mayor estrés, restándole el valor a lo que es el impacto de experiencias que, por su carga, tienen el potencial de entrar en la vida de la persona y desorganizarla de alguna manera. Algunos ejemplos de estas experiencias pueden ser: la violencia en el hogar (sobre todo cuando niños, el observar a un padre golpear o lastimar al otro, o bien que lo maltraten a él), violencia escolar (los famosos bullying, donde los menores pueden ser víctimas de sus compañeros bajo la complicidad de otros de su edad o adultos), la violencia sexual, la callejera (ver agresiones, crímenes), y otras más. La situación se complica cuando las experiencias se repiten, o bien se dan más de una vez, reactivando, aún más, el malestar emocional inicial.
Frente al trauma la persona experimenta indefensión y desconfianza que se apodera de su mente, ejerciendo control de su funcionamiento total y actual. Herman propuso el síndrome de estrés postraumático complejo, donde la disociación, dificultades en las relaciones interpersonales y el sentido distorsionado de sí mismo se alteran de manera importante. La vida de la persona es una, antes del trauma y otra, después del mismo.
El trauma complejo, severo o prolongado tiene el potencial de arrasar con múltiples áreas de la persona, como las ya mencionadas; no obstante, es válido mencionar estudios como los de Bessel van del Kolk y Ruth Lanius acerca de cómo el trauma afecta el cerebro, en especial áreas como la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal. es decir, tiene efectos neurobiológicos e impacto en la neuroplasticidad.
El hecho de estar experimentando una serie de condiciones como las descritas, no significa que esto tiene que ser así para el resto de la vida, hay vías de restauración, lo importante es reconocer que algo está pasando y actuar en consonancia.
Desde mi rol profesional, el llamado es que, cuando se ha experimentado una situación adversa, que no se puede sacar de la mente, porque se revive en el recuerdo, sueños, relaciones con otras personas, o bien se está super alerta y vigilante; se le debe prestar atención y buscar ayuda profesional especializada, donde encontrará sentido a lo que le pasa, más allá de frases como “eso es normal”, “ponga de su parte” o bien “eso no es nada”, “ya eso pasó”.
El ser humano tiene la capacidad de restaurar esas áreas afectadas mediante procesos de afrontamiento o bien la resiliencia, los cuales deben ser fortalecidos. Ciertamente, la mayoría de las veces las personas están tan sumergidos en la indefensión y desesperanza que les afecta el vislumbrar una salida óptima a su sufrimiento. Se debe apelar a ese derecho a una vida con bienestar emocional, con propósitos y de forma contribuidora a la comunidad.
Referencia bibliográfica:
- Herman, J. (2004) Trauma y recuperación; Colección Epasa.
- van der Kolk, B. (2014) El cuerpo lleva la cuenta; Editorial Eletheroa.
- Laninus, Terpou, B. y McKinnon, M. (2020). El sentido del Yo luego de experimentar Trastorno de Estrés Postraumático: Lesiones desde la Red Neuronal por defecto https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/20008198.2020.1807703
La autora es doctora en Psicología Clínica, psicoterapeuta certificada y docente universitaria.


